¡SOBREVIVIVENTE: EL MIEDO!

Se terminaron los novenarios por aquellos que fueron sorprendidos infraganti para hacer su tránsito al otro lado del velo, y ha comenzado el retomar de la vida de quienes quedaron, encogidos de dolor, a intentar reordenarse dentro del caos que dejaron aquellos que ya no están, pero que nada sino recuerdos dejaron, porque todo lo demás también se lo llevaron las llamas. Sólo un sobreviviente quedó: el miedo.

¡Qué fácil se dice que “la función debe continuar” cuando los muertos son de otro o se pretende que “en una semana ya nadie se va a acordar de lo sucedido”,  es una desvergüenza la insolencia con que se trata tamaño desastre o se pretende –como es usual- ocultar los hechos entre falsedades e improperios a todo el que intente mostrar la verdad de los hechos o prohibiendo dar las noticias, como si no publicarlas escondiera lo ocurrido. Bufones a quienes ya nadie les presta atención.

Es parecido al caso de la matanza de yanomamis. Serias organizaciones así lo denuncian, no serios personajes así lo desmienten: “no hay evidencias” O ¿es que desean que les lleven los cadáveres de uno y otro evento y se los pongan uno sobre otro a la puerta de sus oficinas?

La búsqueda de votos que hace rato perdieron priva por encima de la misericordia hacia los sentimientos de quienes aun están en grave estado en hospitales y casas amigas.  O bien recuperándose donde parientes, porque quedaron en la calle, sin trabajo, sin vivienda, sin algún miembro de su familia, sin salud, ¿Qué más les quieren quitar con la desidia que alimenta las pérdidas humanas y engrosa las cuentas bancarias?

Agosto fue un mes de unas cuatrocientas y tantas muertes adicionales en las “seguras” calles venezolanas, pero eso tampoco es cierto. No. Todos mienten, todos ocultan la verdad, esos muertos fueron inventados por que según las “autoridades” los penales están en paz y a que citar lo que dice la flamante ministra. No hay inseguridad, porque ellos así intentan repetirlo hasta creer que nos convertimos en creyones y creeremos. No hay secuestros, las armas de la delincuencia fueron entregadas y cambiadas por paquetes de caramelos, los jóvenes que diariamente pierden la vida son un invento del imperio mesmo para descalificar la revolución y la información es parte de una comiquita para bobos.

Pero con o sin novenarios, con Amuay, con los muertos llevados por montones al reconocimiento por sus familiares, con los hospitales desmantelados, las escuelas y carreteras y avenidas que dan vergüenza, el agro inexistente, los alimentos escaseando y ni que hablar de las medicinas, la realidad es que el país que colorearon de sangre, en sólo unos días tomará otro color, uno que ellos desconocen. El color de la fe en un futuro que noche a noche y amanecer en amanecer, nos acerca con valentía y entusiasmo a rescatar los pedazos que dejan para convertirlos en un sólido país lleno de luz.

Nos lleva a acercarnos a quienes se equivocaron de bando y quizá hoy su familia sea otra enlutecida. A recuperar la confianza en los próximos dirigentes de nuestra sociedad. A colaborar brazo a brazo para que todo marche más rápido de lo esperado. A sembrar presente para tener futuro. A recoger el abandono para convertirlo en misión. A despertar de la pesadilla y recordar la célebre frase de Walt Disney: Si se puede soñar, se puede lograr.  ¡Pa lla vamo!

Martha  Rosenthal

 

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