“Guerra Económica”

El gobierno nacional usó el concepto “Guerra Económica” para soltarse el nudo corredizo que lo mantenía amarrado a la quiebra económica nacional. No aprovechó el gobierno socialista-revolucionario de Hugo Chávez las sumas cuantiosas e incalculables que entraron a las arcas del Estado como producto de la renta petrolera. Fueron los 15 años de mayor esplendor económico en la historia de la Venezuela del Dorado y que los revolucionarios preñados de deseos terminaron lanzándolos en las cuentas bancarias de las grandes entidades del planeta. Empezaron muy pronto los socialistas a cogerle el gusto a los dólares y aun cuando el líder del proceso dedicó arengas interminables a tratar de frenar la corrupción desmedida de su gobierno. Eso no se pudo parar con ideas, con planteamientos filosóficos como “ser rico es malo” o con ministerios, vice ministerios y con el Sebín como organismo encargado de sembrar terror entre los opositores y los funcionarios de gobierno. Ninguna de estas tácticas ilusorias fabricadas por Chávez y sus aliados cubanos pudo detener la avalancha de casos de corrupción que acorralaron a la revolución.

corrupcion

Si extraemos de los discursos chavistas los regaños y reprimendas que hizo “el galáctico” en cadena nacional a Diosdado Cabello, a Vielma Mora, a Juan Barreto y a tantos de los que tenía informaciones “el Comandante Eterno” que estaban cometiendo fechorías con los dineros de la República, encontramos razones suficientes para justificar la corruptela como un deporte olímpico dentro del proceso. Eso sin mencionar la ola de delitos cometidos por figuras como Antonini Wilson, Velásquez Alvaray, Andrade y tantos otros que huyeron del país por las investigaciones del régimen. Eso nos lleva a hablar de los casos emblemáticos del Central Azucarero, de las Ciudadelas Judiciales, de Pudreval, de Danilo Anderson, de la banda de los Enanos, de Cadivi y de tanto sarao de corrupción que embadurnó la historia de los 15 años de revolución. Todavía no se han investigado los paquetes de la Gobernación de Miranda cuando estuvo Diosdado y eso lo pasaron por debajo de la mesa como todo lo que salpica a la revolución. Esa es la gran Guerra Económica que carcome las entrañas al  Socialismo del Siglo XXI y si no pudo Chávez fumigar a las termitas del juicio final del socialismo, menos podrá Maduro detener unas cribas del molino que continúan moliendo los huesos de una revolución, donde la corrupción es su mayor  capital. A ese atajo de ladrones no lo detendrá Maduro porque no tiene las agallas para hacerlo y aunque use la Ley Habilitante para perseguir a los cuatro gobernantes que quedan de la oposición, ese rumbo equivocado no lo deja ver el volcán en erupción que viene arrastrando el magma revolucionario con su carga de excrementos y corruptelas interminables. Con ese mal inoculado hace 15 años se ha destruido la economía nacional a pedacitos y mientras tanto los revolucionarios siguen navegando en aguas profundas con la consigna de gobierno de los pobres. Esta es la verdadera guerra económica inoculada desde adentro y mermando cada día las fuerzas de una nación entrampada en ideas obsoletas y sueños de redentor de pobres, pero que solo se han ocupado de crear espejismos y cuentos de hadas que son simples ilusiones de ideas dislocadas. Manuel Avila1Manuel Avila @enciclica 

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