¡Qué sorpresa!

Leyendo al filósofo de la política y buen amigo Nelson Oxford, me encuentro con la coincidencia y la sorpresa de que ninguno de los aspirantes a ser parlamentarios, tienen alguna propuesta que pueda captar a esa sociedad civil que se cansó de esperar al mesías. Si es que nunca apreció el iluminado, y menos las propuestas de unos aspirantes a diputados que no saben… ni donde están parados.

Eso viene ocurriendo en un espacio insular donde en los últimos tiempos la oposición se ha encargado de quedar malparada ante la gente, porque sus propuestas vacías de todo traje, que solo apuntan a resolver sus problemas personales y solo eso. Nada hicieron los tres espadachines que nos representaron en la AN, porque nunca asomaron sus testas para decir algo en nombre de los margariteños.

Esas son las joyas que los partidos pretenden reelegir, para dejarnos nuevamente sin guarniciones para la defensa de la democracia, y que los directorios de lo que queda de partidos políticos se niegan a revisar, para ver que le queda de intelectualidad a unos figurines de la nada.

Es que de verdad la ignorancia ha sido la bandera existente en una representación, que dio vergüenza en medio de un clima convulso y ataviado de malas influencias. Nadie dio una voltereta para ver de cerca a los ungidos, que perdieron cinco años haciendo turismo legislativo en un puente aéreo entre Margarita y Maiquetía y viceversa y, por el otro lado entre Maiquetía y Miami.

Esas son las vainas que nos alejan del acto electoral, por haber conocido de cerca el enanismo político de analfabetas sin alma e ignorantes de levita. Ante semejante aberración, de tratar de poner de nuevo un traje de ignorancia a la careta del parlamentarismo insular, que tuvo en ese mismo escenario a Don Jóvito Villalba y el Maestro Luís Beltrán Prieto Figueroa, dos pensadores que soltaron palabras y mensajes a quienes los escucharon mostrar su talante en el paraninfo nacional.

Aquí cobran valor los mensajes de esos baluartes de la oratoria venezolana, que vieron a través de una óptica clarísima el futuro nacional. Lo sorprendente es que los parlamentarios de ahora nada tienen en la cabeza para mostrarle a nuestra sociedad como programa de gobierno.

Esos formatos no existen en medio de una locura por el poder, que mantiene a raya a los mismos murciélagos de siempre. En medio de tanta ignorancia la Venezuela de estos tiempos se debate entre el ser y el no ser, pues es evidente que nuestros diputados prometieron villas y castillos y, hasta ahora solo quieren como trofeo el sueño devolver a ser diputados de nuevo. ¡Esa es la sorpresa de Nelson que le da razón porque no saben hacer nada los diputados de marras!

manuel avilaManuel Avila

@enciclica

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