210717 Cuenta historia que el TSJ Paralelo,hoy en "el exílio o legíitimo", fue juramentado por la Asamblea Nacional, legítima, electa por la mayoría de los votantes venezolanos, y en desacato según el Tribunal Supremo de Justicia, nombró y juramento a 11 magistrados que llenarán las vacantes de sus colegas, cuyo mandado feneció y no pueden ejercer para este mismo Tribunal. FOTO Antonio Hernandez. De ese momento hasta hoy ha corrido mucha agua a través del molino y los magistrados y sus decisiones han recibido persecución, atropellos, allanamientos, despojo de sus bienes, plausos y reconocimiento, críticas y de propios y extraños, descalificaciones,pasando por los magistrados que no se hicieron parte, que no actuaron y los que hoy, después de la aparición del nombre de Henrique Capriles en la sentencia de Maduro por las coimas y el robo al erario de Odebretch, se desligaron el TSJ. Aportamos una replica de quien guardó silencio público, y fue muy explícito en privado con su colega Matín T, y que no quiso hacer daño pero tiene familia y maestros a quienes honrar. Van dos documentos para la historia y los especialistas BGV.

Acabo de recibir las comunicaciones que oficialmente remitió Gonzalo Oliveros a su colega, magistrado,  Presidente del TSJ Miguel Angel Martin T. que habían sido enviadas y recibidas en privado, y que son explícitas de las razones para que Oliveros en tanto que abogado, jurista y ciudadano se mantuvieran lejos de las decisiones y acciones de la corporación juramentada por la Asamblea Nacional, que acaban de hacerse públicas y aquí se comparten íntegras. 

Agradezco el gesto de hacerlas públicas y que este medio que me honro en dirigir sirva para que este valioso testimonio se haga otra referencia para los hitos de la historia reciente y fehaciente de mi patria en este proceso de liberación y que obviamente serán analizadas, juzgadas y categorizadas por expertos en Derecho, magistrados y profesores de la materia,  BGV

Bogotá,  3 de Octubre de 2017

Magistrado  Miguel Angel Martin T. Presente:

Compañero Magistrado: Le doy la bienvenida a esta ciudad de Bogotá en la que nos encontramos desterrados como consecuencia de la persecución desatada contra nosotros desde el 22.07.2017. Creo que quienes fuimos designados Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de nuestra Venezuela el pasado 21 de Julio tenemos una responsabilidad histórica, con el país, con nuestras familias y con nosotros mismos. En las actuales circunstancias nos está prohibido fallar. Por eso escribo el presente correo. Porque mañana nuestra actuación será juzgada, por lo que dijimos, hicimos o dejamos de hacer.

Primero:   Creo que antes de nuestra instalación el próximo 14 de Octubre, TODOS debemos estar claros en la clase de tribunal que seremos. Tal como lo establecimos en nuestro documento constitutivo, el objeto del tribunal es retomar el orden constitucional, defender la democracia y los derechos humanos, y luchar contra la delincuencia organizada transnacional. Eso me permite afirmar que quedé ayer muy preocupado de nuestra reunión. Es claro para mí que no somos un tribunal normal. Y no lo somos por distintos motivos: 1. Porque inicialmente, el 21.07.2017, serían 13 magistrados integrándose a 19 en la sede de Dos Pilitas en Caracas; 2.- Porque esos 19 mas los otros 13 que los principales designados sustituirían, se subordinaron a la constituyente del Sr. Maduro y por tanto resignaron su cargo; 3.- Porque aparte de la Asamblea Nacional, somos el único órgano con legitimidad que queda en nuestro país. Ese último punto es fundamental a la hora de resolver  que somos. Insisto: NO SOMOS un tribunal normal. No somos un tribunal de derecho en los términos de nuestra constitución y de la ley. Pero SOMOS el TSJ. De eso no tengo dudas.

  Reitero que tenemos dos normas que en este momento rigen nuestra actuación. Son los artículos 333 y 350. Estamos obligados a hacer lo necesario para restituir el hilo constitucional y cumplir nuestro objeto fundacional. Para darle respuesta a nuestros conciudadanos. Mas también tenemos unas normas generales de derecho. El Derecho Natural. Sin violarlo, nosotros podemos dar respuesta al deseo de justicia que anhela el país dentro de nuestros parámetros de constitución.

  Coincido contigo en que debemos emitir DECISIONES; pero es necesario que estas tengan impacto en nuestro país. Para ello debe hacerse un trabajo político urgente y previo que quizás no corresponda a los magistrados, pero que debe hacerse urgentemente. Es menester conversar con los países amigos que recibirían nuestros pronunciamientos y harían lo necesario para hacerlos efectivos. No coordinar previamente esto será un error y a la larga nos pesara por la inejecutabilidad de lo decidido.

 Por lo que se refiere a la manera de actuar, reitero mi posición en el sentido de que la Sala Plena Especial (SPe) debe asumir las competencias de TODAS las salas; es esa la única manera de integrar al trabajo jurídico a todos los integrantes del tribunal. Así de hecho lo previmos en nuestro documento constitutivo. Algún purista del derecho sostendrá que eso es violatorio de la ley y a eso le respondo que sí, en condiciones normales, en Caracas; pero no estamos en esa situación. El TSJ legítimo está en el exilio; en Caracas despachan “conforme a la ley” unos usurpadores. No creo que nos debamos quedar de brazos cruzados.

   No hay forma, Magistrado Martin, que podamos tomar la ley de a poquito y afirmar que “somos de derecho”. Hoy nos corresponde regresar a Couture; privilegiemos la justicia, tomando el derecho para ello en la medida que lo podamos tomar.

   Venezuela tiene ejemplos de “tribunales especiales”, es decir los que se crean a posteriori de una situación fáctica. El de responsabilidad administrativa en 1945 es uno de ellos. Especial también fue el de Núremberg. Regulan situaciones posteriores. Ambos fueron de derecho. Pero ambos fueron POLITICOS. Eso somos nosotros. Si no estamos de acuerdo en ese principio, no podremos actuar.

 Concluyo el punto afirmando que nuestras decisiones tendrán importancia en la medida que sean aceptadas por los organismos o países a los cuales se las remitamos. De nada vale emitirlas para que queden en papel.

Segundo: La característica de este tribunal especial es que probablemente deberá  declarar improponible buen número de acciones que se le presenten. La fundamentación para ello está contenida en el objeto de su constitución y en  la circunstancia fáctica en la que estamos. Casi que debemos adoptar la norma que para recursos de revisión prevé la ley que nos regiría en Caracas.

Tercero: Tal como lo sostuvimos en nuestro documento constitutivo, NO TENEMOS SEDE. La OEA es una circunstancia. El reglamento que hemos preparado y que no se ha discutido prevé mecanismos de participación ciudadana a los efectos de instar la acción, los cuales por cierto agrego, los prevé la legislación procesal civil colombiana (acciones vía internet). No estamos entonces innovando ni privando a nadie de actuar. Nuestra sede es “la nube”; internet. Eso ayuda a todos y a ninguno perjudica. Ayuda a que los estados nos cobijan, pues el gobierno venezolano nada les podrá reclamar respecto de pronunciamientos hechos desde determinado territorio. Ayuda a quienes todavía solo tienen visa de turista y a quienes tenemos la protección de determinado estado. Los vientos en política son cambiantes, aprovechémoslos mientras nos benefician.

Cuarto: Creo que debemos estar muy claros en el tema del financiamiento. Ayer recibí vía internet un tuit con foto incluida atribuyéndole a determinado dirigente político del estado Carabobo acercamiento a nuestro grupo a través de un “testaferro”. No sé quien es esa persona ni si tiene tal condición. Si se que lo hemos visto muy cerca de ustedes, asistiendo de manera permanente a cuanto acto público o privado se realiza. Solo me limito a recordar los relativo a la mujer del Cesar.

  Estamos obligados todos a no decepcionar al país. Aspiro con estas líneas contribuir con ello. Dios nos ilumine

Cordialmente,

 

Gonzalo Oliveros Navarro

                                       Bogotá, Domingo 22 de Octubre de 2017

Doctor

Miguel Angel Martin T

Presente.

 Doctor Martin:

Me dirijo a usted a fin de informarle mi decisión de abstenerme de participar en las sesiones o discusiones que celebraran los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, con ocasión de su integración en lo que han denominado Tribunal Supremo de Justicia Legitimo.

Como es de su conocimiento, fui participe  de la redacción del acta constitutiva del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela en el exilio (TSJe), que suscribiéremos el 20 de Septiembre de 2017 y que sirviere de fundamento al acto celebrado en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA) el 13 de Octubre pasado. Hay suficientes correos electrónicos que demuestran mi afirmación y en todo caso mi firma está en su acta constitutiva.

En ese instrumento convinimos, entre otras cosas, que el TSJe no tendría sede. Lo hicimos luego de arduas discusiones entre nosotros, pues algunos proponían que la sede del mismo fuera las oficinas de la OEA, o la misma ciudad capital de Estados Unidos, mientras que otros alegábamos la inconveniencia de ello, demostrándolo inclusive históricamente. Coincidimos finalmente en que era prudente no establecer ninguna sede y así lo establecimos en la citada acta constitutiva; sin embargo,  usted nos sorprendió el mismo día del acto de instalación en la OEA informando a los medios presentes en dicha reunión,  que el tribunal funcionaría en una oficina privada en esa ciudad americana.

Por otro lado, se han adoptado decisiones a mi juicio perjudiciales para el futuro del organismo, cuando, sin definir entre nosotros, como corresponde entre pares, la naturaleza de este y sus reglas de funcionamiento, se han adoptado decisiones inconsultas con sus integrantes contrarias al espíritu de lo discutido entre nosotros y en contravención a lo que establecía el proyecto de reglamento presentado a consideración de todos los magistrados desde el 25 de septiembre de 2017, luego de haber revisado y discutido la comisión designada a tal fin, de la que formé parte,  diez (10) proyectos distintos en los cuales trabajé intensamente, presentando la versión final en esa fecha, dentro del plazo de cuatro (4) días que se le estableció.

 Sobre el TSJe fije posición pública, criticada por usted acerbamente en su viaje a Bogotá de principios de Octubre; me complace sin embargo que gente que le es muy cercana como el Dr. Asdrúbal Aguiar, o el mismo Dr. Roman Duque Corredor hubieren coincidido con mi posición, también públicamente. No creo que estemos errados.


Doctor Martin, le reitero lo que he afirmado:

 

Da la impresión que existe un interés oculto en lo que se está haciendo. Mientras la plenaria aprueba una posición, otros factores internos la desvirtúan o la desconocen. Pasó con lo acordado  respecto de la forma de integración de la administración del TSJe, que inicialmente convinimos horizontal; se reiteró con la sede y se ratificó con el sistema interno de funcionamiento. Eso,  mas lo ocurrido en el acto de instalación ante la OEA, a  la cual no concurrió representante alguno de la Junta Directiva de la AN, ni representante diplomático alguno de país amigo que respaldare el pronunciamiento efectuado, ni ningún otra personalidad amiga del pueblo de Venezuela, tal como lo recogieron los medios internacionales que observan desapasionadamente lo que ocurre en nuestro país, fue lo que me llevó a afirmar a mis compañeros magistrados que se encuentran en Colombia a principios de esta semana, que estaba en periodo de reflexión respecto del tribunal, dado que todo lo ocurrido contradecía abiertamente las informaciones que usted en las conversaciones personales sostenidas y en las informaciones vía chat telefónico, nos había transmitido a todos los magistrados.

 Le afirmé a usted, Doctor Martin, en mi correo previo sobre este tema, que este tribunal tendría éxito, en tanto y en cuanto se hiciera un trabajo político previo que respaldare sus decisiones. Correspondía a quienes pretenden dirigirlo hacerlo. El acto del 13.10 no lo evidenció.  

 Esas falencias referidas previamente mas otras discutidas en esta ciudad en la reunión de trabajo que sostuvimos esta semana conjuntamente con los magistrados que estaban en tránsito a Chile,  fueron las que me llevaron a acompañar la decisión que adoptamos por unanimidad, de presentarle a usted nuestras observaciones el pasado jueves. Lamentablemente, por razones que seguramente usted conoce mas que yo, quien dirige las decisiones en este país respecto del tribunal, difirió la discusión sin explicación de ninguna naturaleza y nos citó ayer sábado a una reunión virtual la semana próxima, reunión esta en la cual se aprobará lo que no ha sido discutido.

En todas las organizaciones en las cuales he participado, siempre sus integrantes conocíamos lo que queríamos y lo que haríamos para lograr el objetivo. Todo ello era de conocimiento general. Lamentablemente, no es ese el caso que nos ocupa. En tal virtud,  creo que lo prudente en mi caso es abstenerme de participar en cualquier gestión, actuación o decisión del denominado TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA LEGITIMO, pues desconozco sus objetivos y reglas de funcionamiento.

No interprete usted  o  cualquiera otra persona  que conozca de la decisión contenida en la presente misiva,  como renuncia alguna a la designación con la cual me honró la Asamblea Nacional de nuestro país el pasado 21 de Julio de 2017. Por el contrario, hoy más que nunca me estoy preparando para asumir esa función cuando me corresponda cubrirla conforme a la ley.


Reciba usted mis sentimientos de consideración.

 

Gonzalo Oliveros Navarro.

 

 

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