Mi amigo, el general de brigada (GN) Miguel Aparicio es hoy un honorable militar retirado, a quien le cupo el honor de ser alférez mayor de su promoción, en la Efofac, es uno de esos venezolanos que honran el gentilicio, y que nos llenan de orgullo por contarnos entre sus amigos, este sentido artículo de opinión es muy pertinente para compartirlo contigo, B.

Aunque en el quehacer cotidiano son grupos antagónicos enfrentados por supuestamente tener pensamientos casi opuestos, en la vida real son todos venezolanos hijos de padres y madres de esta tierra, eso sí, con valores y lineamientos diferentes y en consecuencia muy variados motivos de lucha de unos y otros.

Los que huelen a tiza, cuadernos, libros y portan batas de laboratorio, luchan por amor a la República, a valores y principios éticos y morales inculcados en el hogar mientras que  los otros;  los de los escudos y las armas,  y vestidos de guerreros ninjas y con olor a pólvora defienden el capricho de un autócrata, de un bárbaro, por mandato de una ideología foránea,  trasnochada  e imperialista de un país regido por dinosaurios, donde la fuerza, el poder, la esclavitud, la libreta de  racionamiento, la cárcel y la violación de todo derecho humano, es la razón de su existencia.

Y así en esta Patria de Dios, pero enfrentados conviven: Por un lado los estudiantes de decenas de universidades y liceos venezolanos; los que son fáciles de identificar ya que sólo emplean sus manos blancas, el coraje, la dignidad y sus gargantas para gritar “libertad de conciencia, de culto, de pensar y de presos y perseguidos políticos, justicia justa, democracia, elecciones libres y transparentes, respeto, inclusión, igualdad de trato y posibilidades para todos y fundamentalmente, paz”. Y por el otro lado, los otros; los que portan uniforme de una institución adjetivada “Bolivariana” contra lo establecido en la Constitución y que arremeten con  gases lacrimógenos, peinillas, escopetas con perdigones, puñetazos y hasta fusiles de guerra para lacerar esa carne joven estudiantil de la Patria huérfana, que por estas calles de historia, sólo busca recuperar la democracia perdida y mancillada.

 

Y así están, en estos más de novecientos doce mil cincuenta kilómetros cuadrados de superficie; los “bravos universitarios” que en su corazón llevan tatuado los colores primarios que nos trajo Miranda  y que sólo  demandan  justicia y mejoras en la educación y que les nivelen sus miserables becas de 400 Bolívares o el sueldo de sus profesores que está por debajo del salario mínimo de un empleado público, ENFRENTADOS a los “Bolivarianos” que devengan un pobre sueldo y que tienen unas reivindicaciones sociales igualmente por el suelo  y tan miserables como las de los estudiantes y profesores universitarios, pero a los que no les importa eso ya que aparentemente su cerebro, les fue lavado. Y lo más triste de todo esto es que a pesar de que ambos grupos pasan las mismas penurias, inexplicablemente se baten en combate  desigual, sin cuartel y sin tregua en las calles de Caracas y las otras ciudades del país, unos exigiendo justas reivindicaciones y otros… cumpliendo órdenes superiores cuando en verdad son hermanos en el dolor y en sus necesidades.

Por ello Dios quiera que esta reflexión que escribo llegue al alma, al corazón, a la mente y al cuerpo de los “Bolivarianos” hoy tristemente vestidos de ninjas y no del verde y beige de ayer y emblema de nuestra Institución GUARDIA NACIONAL DE VENEZUELA, para que pronto se sumen al clamor de los jóvenes estudiantes universitarios y de todos los millones de hombres y mujeres que queremos una nueva y mejor Venezuela, libre de la bota del Castro-comunismo-cubano y de esta forma recuperemos,  “EL HONOR DE NUESTRA DIVISA

Miguel Aparicio

aparicio7m@hotmail.com

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