Economía chavista

Existe la creencia de que el chavismo ha manejado la economía de forma incompetente por accidente; esto no es cierto. Las políticas económicas adoptadas por este régimen están dirigidas a lograr dos distintos propósitos: la destrucción de la clase media y la obrera calificada, y el control económico del país por medio de la renta petrolera. No son producto de un accidente, sino de una planificación cuidadosa y política de Estado.
El chavismo plantea para Venezuela un modelo más bien ingenuo y simplista de la economía: El control de la renta petrolera, la destrucción de todo el aparato productivo privado y la distribución de la renta petrolera en la población. Es decir, una sociedad absolutamente dependiente del Estado y del ingreso petrolero.
Por esta razón vemos el proceso de destrucción del aparato productivo privado, y el aumento desmesurado de las importaciones al punto de que rubros como el café y la gasolina en los que históricamente Venezuela ha sido exportadora se están importando. Son políticas que lesionan la oferta y por lo tanto tienen efecto inflacionario. La inflación, luego, no es accidental ni el reflejo de problemas estructurales o del crecimiento económico, sino provocada adrede por el gobierno para aniquilar a las clases sociales ya mencionadas.
 En este modelo pueril de la economía el Estado recauda y distribuye la renta petrolera. Además, asume el rol de empresario en las actividades que considera estratégicas; el sector privado desaparece como ente productor de bienes y servicios. El resultado es una población absolutamente dependiente del Estado y un Estado, a su vez, monodependiente del petróleo.
 Pero este modelo está destinado al fracaso por varias razones. En primer lugar el ingreso petrolero no es eterno. Además, está sujeto a los avatares del mercado internacional de manera que el precio fluctúa afectando los ingresos. En segundo lugar, aun a $ 110 por barril, el ingreso ya resulta insuficiente debido al apetito voraz de la revolución y al deterioro de la capacidad productiva de PDVSA, la cual se ha mermado por la impericia de la gerencia revolucionaria. Este apetito se deriva de su carácter populista, además muy corrupto. Con $ 250.000 millones de deuda externa total y las reservas internacionales diezmadas, ya el país copó su capacidad de endeudamiento.
De manera que ya este modelo resulta absolutamente insostenible e inviable. Su fracaso conducirá al país a la peor crisis económica que ha visto en décadas de la cual ya comenzamos a ver el preludio. Pero entrampado en su ideología, el chavismo será incapaz de tomar los correctivos para los que de todas maneras ya es tarde. Este colapso económico será el principal obstáculo que deba sortear el próximo gobierno y se cierne como una amenaza seria para la próxima campaña electoral del oficialismo.

Leonardo Silva Beauregard

Twitter: @LeoSilvaBe