Comenzó la campaña

Comenzó la campaña electoral, es decir, comenzó para Capriles y la oposición pues para Maduro y el régimen lo hizo el 8 de diciembre. De inmediato se hizo patente el apabullamiento desvergonzado, impúdico y grosero del gobierno sobre la oposición. Por un lado cadenas nacionales a distintas horas del día y la noche; y por otro el sabotaje obstructivo a la campaña de Capriles.
Para el mítin de Capriles en La Grita, el gobierno cerró aeropuertos, bloqueó carreteras y cerró la iglesia del Santo Cristo la cual sería visitada por el candidato opositor y el pueblo. Fue una maniobra inútil pues el Flaco, con la tenacidad que lo caracteriza, llegó al punto del encuentro finalmente, usando vías alternas.
Como era previsible, el bombardeo continuo de cadenas vinculando la figura del difunto líder con el oscuro Maduro ha sido asfixiante. El uso de las ondas electromagnéticas ha sido abusivo. Maduro, sin embargo, ha cometido toda clase de desatinos; desde hablar a gritos continuamente con insultos y amenazas en un intento desesperado de imitar a su amo fallecido y mostrando nerviosismo, hasta el llanto fingido excesivo para conmover a la audiencia, pasando por el uso incorrecto del Castellano cuando, por ejemplo, llamó a los opositores “ninfómanos” cuando pretendía significar “mitómanos”. Hay que reconocer que pudo ser peor, pudo haber dicho “linfómanos”. Sencillamente, el hombre no calza las botas del extinto jefe, es aún mucho más inculto e iletrado.
Pero lo que sí ha quedado claro es que el chavismo post-Chávez es aún más feroz y desesperado que cuando Chávez vivía. Parece que se ha conjugado una mezcla de miedo con incapacidad.
Lo anterior no significa que la campaña sea fácil para Capriles. Muy por el contrario, las emociones alrededor de la desaparición del amo, de quien ahora se llaman hijos, pueden traer simpatías a la llorosa y nerviosa figura de Maduro.
Sin embargo, no es descartable que se verifique una alta abstención en el chavismo, pues el carisma de Chávez ya no funciona como magneto, y el candidato oficialista carece absolutamente de él. Estudios de opinión para la campaña pasada mostraban que si el candidato no era Chávez, un elevadísimo porcentaje de simpatizantes del chavismo se abstendría de votar por otro candidato del PSUV.
La ventaja apabullante del chavismo en esta mini campaña electoral constituye un verdadero fraude. Y ese fraude sumado a un CNE totalmente al servicio de la candidatura oficial, hacen la labor de la oposición y un eventual triunfo muy cuesta arriba. Es necesario movilizarse para exigir a ese CNE corrupto las condiciones mínimas para que se realicen elecciones pulcras.
Leonardo Silva Beauregard
@LeoSilvaBe