Los camisas rojas

Los jóvenes estudiantes marchaban pacíficamente por la avenida portando un pliego de peticiones para el CNE. Cuando estaban a cinco cuadras de su destino, una horda de esbirros oficialistas, suerte de camisas pardas tropicales vestidos de rojo y declarándose castro-comunistas, los interceptaron y atacaron con toda clase de armas arrojadizas y contundentes, bajo la protección de la Guardia Nacional que miraba la alteración del orden público inmutable. El resultado: ocho estudiantes heridos, uno de gravedad.
Fascismo en su máxima expresión. Al estilo de los camisas pardas de Hitler en Alemania, de los camisas negras de Mussolini en Italia y de los camisas azules de Primo de Rivera en España, los camisas rojas de la revolución recurren a los mismos métodos clásicos del fascismo.
Sin embargo, un grupo de “estudiantes” oficialistas sí pudo llegar a las puertas del órgano electoral a gritar sus consignas de apoyo a la revolución y a la gestión de las autoridades del CNE. Amenazas, insultos a la oposición y llamados a respetar la autoridad del mismo CNE se escuchaban del grupo de jóvenes rojos.
La maniobra del gobierno coordinada con la presidenta del CNE Tibisay Lucena para impedir la llegada al ente electoral con sus grupos de choque, fracasó. Fracasó pues los estudiantes lograron el verdadero objetivo de la lucha no violenta: provocar la violencia del opresor.
Distinto hubiera sido el caso si la señora Lucena hubiera permitido la llegada de los estudiantes, los hubiera recibido, hubiera fingido escucharlos y les hubiera brindado bebidas refrescantes. Hubiese quedado ante el país y el mundo como una demócrata y hubiese despejado dudas acerca de su parcialidad con el candidato del gobierno.
Los estudiantes y toda la sociedad civil deberán mantener la presión pacífica exigiendo la transparencia en el proceso electoral, ya que con estos desatinos del régimen le proporcionan alguna probabilidad de éxito a la causa de la libertad y la Democracia.
Y continúen señores del gobierno atacándonos en nuestras manifestaciones pacíficas, continúen con sus desaciertos, pues no pueden prestarle mejor servicio a nuestra causa.
 Leonardo Silva Beauregard

@LeoSilvaBe