Aires de cambios

Los comentarios de calle por la crisis económica nacional, que se suma a la crisis política y social que ha obligado a la oposición a tomar como consigna “Aires de cambios”, pero ese planteamiento sigue preso de la ausencia de liderazgos que termina poniendo en tres y dos las aspiraciones de la oposición venezolana.

Todavía anda la oposición buscando al líder que sustituya a Maduro, y que lo derrote en unas contiendas presidenciales, a realizarse a finales del 2019. En ese ambiente conflictivo nacional no aparece el líder con la capacidad de arrastre, de mover las masas y de convencer a la gente que hay que salir del régimen.

Y el único que despunta es Leopoldo López, que está preso… y por ahora, no tiene posibilidades de salir de la cárcel, pues el resto… entre los cuales están Capriles, María Corina, Henry Ramos, Manuel Rosales, Julio Borges y Andrés Velásquez, no tienen el liderazgo, la fuerza y el coraje para sustituir al candidato de VP en la arena electoral.

No es suficiente la frase “Aires de cambios” lanzadas al boleo como si fuese una decisión escrita en el cielo, sino que los líderes opositores están obligados a realizar movimientos épicos para poder sortear los obstáculos que les pondrá la revolución hasta el 2019.

De verdad parece bien distante ese proceso electoral presidencial, que le arruga el alma a quienes se lanzan por la calle del medio, con campañas adelantadas que terminan estrellándose contra los bloques de concreto del oficialismo retador.

Y miren que esa fiesta apenas se está iniciando, con las elecciones primarias y en la búsqueda del protagonismo, que enfrentó esta semana pasada a Leopoldo López con una MUD que no acepta que un preso sea el vocero de una sociedad desarraigada y confundida en los enfrentamientos de guerra a muerte entre Leopoldo, sociedad civil y la MUD.

Querer apostar a los cambios, cuando todavía faltan más de 4 años para que se produzcan las nuevas elecciones, es como tejer la mortaja de la muerte con agujas de palo, pues es evidente que cada día la oposición y el oficialismo presentan baches y debilidades, que nos muestran una pelea de ciegos en pleno desierto.

Pero, lo cierto del caso que cada día la situación está más crítica, en un país atrapado en sus propias miserias, y donde el gobierno usa la fuerza de su poder económico, para arrinconar a una oposición, que solo pretende resolver su problema de ambiciones, con una demagogia sin fuerza que solo sostiene liderazgos de hule.

No será fácil para la oposición, con un instrumento como la MUD, que es manejada por los partidos, como un juguete de sus ambiciones, sacar a flote sus liderazgos carcomidos por la corrosión marina, al enfrentarse a un poder, que con los fondos del país, le pasa por encima a una sociedad atarantada por las promesas incumplidas.

Esas son las cosas que alejan al elector de las urnas, y eso se vió recientemente cuando solo el 11% acudió a votar, en los pocos escenarios donde se dieron las primarias.

Esas son los misterios de la política que mantiene a ambiciosos sin alma, soñando con el poder supremo, cuando no han tejido un liderazgo que mueva las masas del país a esos aires de cambios que tanto impulsan los voceros de la oposición venezolana

En el oficialismo, tampoco promueven los liderazgos, sino que aprietan con sus mecanismos de presión y todavía no tienen el sustituto de un presidente Maduro entrampado entre la escasez, la dolarización de la economía y las corruptelas como estandarte de su fracaso.

Con todas esas debilidades en la gobernabilidad, la oposición no termina de capitalizar los esfuerzos, y solo mantiene en los partidos de la MUD a fieras heridas, que son prisioneras de sus propias ambiciones y donde no aparece el país como la necesidad suprema de los aires de futuro.

manuelavila2Manuel Avila

@enciclica

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