Alfredo Infante sj  El milagro de La Solidaridad. (Jn 6,1-13) 

Hace unos días me entrevistaba un investigador social y me preguntaba:

-¿Cómo hace la gente de los barrios para sobrevivir, en medio de esta hiperinflación que causa tanta hambre? Yo le respondía con una respuesta poco científica, pero auténtica y verdadera:

-«Es el milagro de la solidaridad». Hoy, el Evangelio de Juan nos pone a contemplar la escena de la multiplicación de los panes. Jesús y sus discípulos se encuentran en el descampado ante una muchedumbre hambrienta. Pareciera no haber salida.

El análisis económico del discípulo Felipe es tajante:

-«Ni medio año de salario bastaría para que a cada uno le tocara un pedazo». Lo mismo que San Felipe, sentimos en nuestra Parroquia San Alberto Hurtado,  cuando se nos comenzaron a desmayar los niños, niñas y adolescentes en nuestros centros educativos. Pero no nos resignamos.

Y, desde la red educativa San Alberto Hurtado, de esta parte Alta de La Vega, que agrupa, por los momentos, a cinco  centros educativos católicos,  comenzamos a pensar y buscar soluciones con el convencimiento de que nuestro compromiso generoso, por el bien de nuestros muchachos, Dios lo acompaña y bendice.

Nos tocó hacer como el discípulo Andrés en el Evangelio de hoy: activar la solidaridad. Dice Felipe, abriendo posibilidades de respuesta:

-«Hay aquí un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos pescados». Así ha sido también en nuestro caso. Pronto comenzaron los apoyos de personas y organizaciones solidarias y, hoy, en esta parte Alta de La Vega, de lunes a viernes estamos asistiendo con la alimentación a alrededor de 1.220 niños, niñas y adolescentes; para muchos de ellos la comida que reciben  en nuestros centros, es la única comida del día.

Hasta el momento tenemos dos programas: El Programa San Alberto Hurtado que a través de sus aliados atiende alrededor de 1000 niños, niñas y adolescentes de las escuelas, y el programa Alimenta la Solidaridad (éste en alianza con Roberto Patillo y Caracas mi Convive) que beneficia a 210 niños, niñas de nuestros barrios, la mayoría de escuelas públicas.

Nos cuenta el Evangelio que «Jesús tomó los panes, pronunció la acción de gracias, y lo repartió a la gente con el pescado, y comieron hasta saciarse».

La gracia agracia, la generosidad trae generosidad, y con la bendición del Señor a través de la solidaridad de mucha gente, venimos desde el 2016 asistiendo a nuestros niños, niñas y adolescentes. Jesús, en el descampado, ante el hambre que vive nuestro pueblo, sigue con su bendición, activando la solidaridad en los corazones de muchos hombres y mujeres de buena voluntad.

La solidaridad y la apuesta por la vida es señal clara de la resurrección del Señor. Oremos Señor Jesús, que tu bendición se derrame abundantemente sobre todas las personas que apuestan por la vida y se solidarizan con el que sufre. También, sobre aquellos que se empeñan en negar la vida para que se conviertan y vivan. Sagrado corazón de Jesús, en vos confío     Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega. Caracas-Venezuela.

Alfredo Infante, sj

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