Alfredo Infante, sj El pasar y ver de Jesús (Mt 9,9-13)

Jesús ve al pasar a un hombre llamado Mateo, cobrador de impuestos, y le dice «sígueme»; el hombre lo deja todo y lo sigue. Es un publicano. Los publicanos eran mal vistos por el pueblo judío por dos razones: la primera, porque siendo judíos eran funcionarios al servicio del imperio romano y, recordemos que Israel aguardaba la liberación.

Los fariseos, en especial, que eran fanáticos religiosos, nacionalistas y se creían puros, rechazaban y despreciaban a los publicanos.

La segunda razón, la corrupción; los publicanos no sólo cobraban los impuestos sino que recargaban los impuestos para ellos quedarse con un porcentaje de los mismos, eran pues, corruptos, y su corrupción hacía pesada e insostenible la vida del pueblo, razón por la que el pueblo también los despreciaba.

Los publicanos eran ricos, pero excluidos y despreciados tanto por las autoridades judías por estar al servicio del imperio romano, como por el pueblo, porque su riqueza mal habida hacía insostenible la vida de las mayorías.

-¿Qué ve Jesús en aquel hombre para decirle al pasar sígueme? Jesús condena el pecado, no al pecador. Así como apuesta por recuperar la dignidad humana de las víctimas, también apuesta por recuperar la dignidad humana del victimario. No da a Mateo por perdido. El ver de Jesús escudriña y capta las mínimas posibilidades de rehabilitación y apuesta a la salvación.

No se resigna a que el mal se robe el corazón humano independientemente de su condición moral. En Mateo, Jesús acierta con su mirada y su palabra sígueme, aquel hombre lo sigue y prepara un banquete en su casa.

Los fariseos se escandalizan ante la escena o fotografía de Jesús en la mesa banqueteando con «lacayos del imperio», «vende patrias», «corruptos». Los fariseos recriminan a sus discípulos preguntando

-«¿Cómo es que su maestro come con publicanos y pecadores?» Lo que late de fondo es ¿Cómo, si dice que está de parte de Dios, está a la mesa con los pecadores, en este caso, pecadores victimarios?

Preguntaron a los discípulos para que Jesús oyera, Jesús oyó y respondió:

-«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa misericordia quiero, no sacrificio» Mateo se convirtió y siguió a Jesús.

No hubo impunidad porque la respuesta a Jesús es la restitución de los bienes, la solidaridad con el pobre, como modo de reparar el daño y devolver lo robado, recrear las relaciones y rehabilitar a las personas incursas en este tipo de dinámicas pecadoras.

Muchas veces me pregunto ¿Estará todo perdido en nuestro país? entre tantos corruptos victimarios ¿No habrán Mateos esperando ese pasó por ahí y vio de Jesús que abra posibilidades para la rehabilitación? Tengo que reconocer que me siento limitado a mirar como Jesús, pero soy conciente que la propuesta de Jesús es salvifica.

Oremos Señor, en medio de la saturación de tanta maldad e injusticia, que no perdamos el don de tu mirar, Señor, transforma nuestra mirada. Sagrado corazón de Jesús en vos confío.

 Por Alfredo Infante sj  Parroquia San Alberto Hurtado.

Parte Alta de La Vega. Caracas- Venezuela.

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

José Rafael Ramirez Córdova 20/09/2018/*Mafia y barraganato en CORPOELEC-Aragua*

Por el volumen de denuncias que llegan en nuestra mesa...