Alfredo Infante sj     El sello eucarístico. 

Hoy, jueves santo, con la cena del Señor se inicia el triduo pascual. Los evangelios sinópticos (Mt, Mc y Lc)  resaltan la escena, donde Jesús parte y comparte el pan y ofrece el cáliz de su vida.

El cuarto Evangelio, Juan, pone el acento en el lavatorio de los pies. Todos son signos  eucarísticos: el pan, el vino y el lavatorio. Jesús de Nazaret es pan de vida. Ha pasado por la vida haciendo el bien y, ahora, lleva esa entrega a las últimas consecuencias: da su vida para que en él vivamos para siempre.

Es pan de vida eterna. También, el señor es vino que alegra el corazón, porque perdona, consuela, fortalece, sana, libera, reconcilia y, en esta hora santa, se derrama para siempre por nuestra salvación, dándonos la alegría verdadera.

Jesús nos dice: «Hagan esto en memoria mía» ¿Qué significa ser pan y vino en esta Venezuela donde la dignidad humana está amenazada?

Y, como si fuera poco,  hoy, en el evangelio de Juan,  Jesús resume su  vida con un gesto eucarístico que desconcierta a sus discípulos: «les lava los pies».

Los discípulos no entienden. Pedro se resiste:«¡tú, Señor, lavarme los pies a mí, jamás!». Y es que en las expectativas mesiánicas de Pedro este gesto es una locura i¿Cómo puede ser el Señor un servidor?!

Pero Jesús es severo con Pedro y le dice: «Pedro, si no te dejas lavar los pies, no tienes que ver nada conmigo», dicho de otro modo, parafraseo:  «si no te dejas lavar los pies no me has entendido, soy un desconocido para ti, ¿cómo podrás seguirme?».

El Nazareno en la comunidad de las Torres, el sector más retirado de la parroquia La Vega, sin acceso a transporte público.

Pedro cede, aún sin entender, entenderá después, cuando resucite el Señor. Y, entonces, concluye el Nazareno el gesto del lavatorio, ofreciendo el servicio como el sello de su presencia «en esto reconocerán que son mis discípulos, si se lavan los pies unos a los otros».

Jesús, pues, no es un mesías del poder, es el siervo misericordioso que anunció el profeta Isaías; no viene a controlar, ni a dominar, ni a ejercer poder, viene para «en todo amar y servir».

Este es su sello eucarístico. ¿Qué significa para nosotros los venezolanos, hoy, hacer memoria de Jesús? Sin duda alguna, este gesto eucarístico de lavarnos los pies unos a otros, es el camino para transitar a una nueva Venezuela.

Alfredo Infante, sj Oremos Señor, danos la gracia de entender que el signo eucarístico del servicio mutuo es salvífico. Que la manera más eximia de hacer memoria de ti es ponernos al servicio de la dignidad humana. Sagrado corazón de Jesús, en vos confío Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega. Caracas-Venezuela.

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