Ángel Bellorín CABEZAS RODANDO

                                                           Solo para recordar hechos históricos,
Georges-Jacques Danton abogado de profesión, jugó papel determinante durante la Revolución Francesa, que estalló en 1.789 a la que se unió con mucho entusiasmo desde su inicio.
En julio de 1790 fundó, junto a Marat, Desmoulins y otros, la Sociedad de Amigos de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, más conocida como Club de los Cordeliers.
Junto con Maximiliano Roberspierre, llegó a ser el hombre con más poder en la Francia postrevolucionaria. Sin embargo, según benévolos historiadores, su talante conciliador y pacificador acabó enemistándolo con los distintos sectores enfrentados, en la vorágine revolucionaria al intentar mediar en las disputas entre jacobinos y girondinos.
En aras de la pacificación del país, se opuso a la ejecución de María Antonieta lo que– disgustó a muchos de sus sanguinarios compañeros y lo colocó en el punto de mira del joven Saint-Just , “el arcángel del Terror”, mano derecha de Robespierre y operador directo de las ordenes de éste.
Su antiguo amigo, el poderoso Robespierre no hizo nada por salvarlo. Así, junto a sus partidarios, fue arrestado –bajo la acusación de malversar fondos, venderse a los monárquicos y ser enemigo de la república (Algo así como traición a la patria)–,
Acto seguido fue condenado a muerte y guillotinado el 5 de abril de 1794. Sus últimas palabras fueron: “No os olvidéis, sobre todo no os olvidéis de mostrar mi cabeza al pueblo; merece la pena”.
Llamativo como hecho histórico fue, que durante los días subsiguientes la misma Guillotina seguiría cortando cabezas revolucionarias, hasta que el 28 de julio de 1.794 rodaría la cabeza del propio Maximiliano Robespierre y su secuaz Saint-Just. Cosas veredes, Sancho amigo.
Moraleja revolucionaria: “EL QUE A HIERRO MATA, NO PUEDE MORIR A SOMBRERAZOS”
Ángel Alberto Bellorín,
Doctor en Derecho Constitucional

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