Carta de Martha Rosenthal “Tenemos derecho a soñar con tener el país en el que queremos vivir y hacer realidad nuestro sueño”.

En el mundo en el que me muevo, he observado un sutil silencio sobre la difícil situación del país, sin embargo me preguntan con insistencia sobre qué pienso. Me sorprende la pregunta, quien me conoce sabe que soy una mujer de paz. Como venezolana amante del país donde mis hijos, mis nietos y mi biznieta y yo nacimos, deseo expresarme:

Aunque pretendamos no aceptarlo vivimos tiempos azarosos, en un país depredado, movido por la violencia, donde muchos no saben si al salir de casa será la última vez. No hay quien lo niegue, la carestía alimentaria, de medicinas, de repuestos para vehículos, de artículos elementales para el aseo personal, bombillos, viviendas, facilidades hospitalarias, en fin una escases generalizada, amén del exabrupto de sus precios generado por sostenidas devaluaciones, hacen la vida muy difícil para quienes menos pueden.

Los dirigentes del pasado deben dedicarse a despertar conciencias  y desenmascarar con prontitud y aplomo  a los usurpadores. Su labor ya fue reconocida. Es el rol que, en mi criterio, les corresponde y desde el que ayudarían mucho a quien busque su asesoría en el futuro.

Los que aun tienen el control luchan con fiereza por mantenerlo, ¿Cómo sería la vida sin tener el poder al que se acostumbraron? A eso están decididos.  Hay seres  perversos, gente sostenida por sus actuales posiciones, activos,  apoyando la violencia de calle que trae diariamente lamentables hechos de sangre. La morgue esconde el verdadero número de quienes día a día suman en sus neveras.

Hay dos candidatos que optan por la Presidencia, uno se autoeligió con un falso aval, el otro fue elegido por el pueblo y ha mantenido con bravura su posición de reconquista de la paz y la soberanía del país.

Lo que importa es que hay un joven que ha recorrido palmo a palmo nuestra geografía estimulando el rescate de la fe, de la esperanza, de la alegría. Importa que hay un pueblo grande que sabe que si se puede, que nada ni nadie borrará la esperanza despertada, que las calles hablan, que los jóvenes sueñan.

Desde su centro corazón cada uno tome la decisión que este les dicte, evalúen quienes serán buenos guías para el futuro. Pero recuerden que tenemos derecho a soñar con tener el país en el que queremos vivir y hacer realidad nuestro sueño.

Martha Rosenthal

@ventanamagica

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