Columna de La Bicha 27 09 16 ¿Están tocando fondo en el castrischavismadurismo?

Aunque es difícil de entender, ayer presencié estas conversaciones que les publicaré en esta columna de hoy. ¿Parecerá ciencia ficción? ¿Creerás que es mentira?, te recomiendo que te enteres, de la calamitosa situación en que se encuentran los venezolanos simpatizantes del régimen que se adueñó de mi patria, los que solo ven VTV y escuchan la red de medios confiscados por el gobierno, leen Últimas Noticias y Ciudad CCS, ah… y le creen todo lo que dice Maduro y sus funcionaros en las cadenas… aunque está perdiendo la fe. No es ciencia ficción:

-Ayer, 26 de setiembre de 2016, andaba por ahí… había un grupo de personas, que resultaron ser profesoras revolucionarias, conversando con unos colegas, en un sitio de Caracas, comencé a prestarles atención, detuve mi paso, cuando me di cuenta de que una de ellas lloraba y dijo:

-“Estoy pasando hambre, el sueldo como docente no me alcanza ni para comer, tengo dos hijas, que han perdido peso y la estatura no guarda relación con la edad, parecen niñas de 8 años y 7”.

Otra de las profesoras, vestida llamativamente, con unas licras rellenas de los ingredientes tropicales de lo que llaman un cuerpazo:

-Yo perdí la vergüenza, no me quedó más remedio que lanzarme varias veces a la calle con unas minifaldas y exhibiendo “esta cuerpa”, a putear… a prostituirme en las calles de Caracas, pero no se si para mi buena o mala suerte… no he conseguido levantar ni un cliente. ¿Será que a los hombres no les alcanza el sueldo ni para pagar un rato por los servicios de una prostituta?

Acto seguido, contó que un de sus hijas se le enfermó y el seguro del Ministerio no le cubría el monto de la hospitalización, así que:

-“Tuve que pedir prestado a un amigo, para comprar los medicamentos y obligada a caer en un hospital público, donde fui muy mal atendida por unos camaradas cubanos, que solo diagnosticaron un embuste: que lo que mi hija tenía, era culpa del estrés”.

Explicó que antes tenía a sus hijas estudiando en un colegio privado, pero como consecuencia de la situación de la inflación y devaluación.

-“Tuve que cambiarlas a un liceo público. Hace rato que no me alcanza el sueldo, se me va casi la mitad en la merienda que se llevan las niñas al liceo. Mi pasaje cada día es más caro, además tengo que tomar 3 autobuses, para ir y para regresar, donde por cierto, me han robado en cinco oportunidades, desde el mes de enero de este año.

Aquí hay que parar para contarles el “modus operandi” de robo de mujeres en colectivos, las abrazan, les advierten que se queden quietas, que no se histericen, las apuntan en la costilla, y proceden a meterles mano por entre los brasieres, las pantaletas, la entrepierna, para buscar billetes y celulares. Así pueden pasar interminables minutos, siendo requisadas de esa manera. Hay colectivos para se trasladan a la periferia de Caracas, donde los delincuentes armados detienen la unidad y proceden a desnudar a todos los pasajeros para no tener que meterles mano… así de simple… y algunos al final del asalto informan de lo más formales:

-“Esto es culpa de Maduro que me tiene sin trabajo. Yo debo llevar comida a mis hijos en mi casa… así que ya sabes a quien culpar y con quien arrecharte”.

Me mantuve dizque esperando la llegada del Metrobús, como si nada, escuchando impresionada la reláfica de lamentos de estos revolucionarios, que andan en lo mismo que los demás… aunque usted no lo crea. En ese mundo de ellos tampoco hay bolsas CLAP, ni dólares, ni Misiones, ni ayudas para medicinas o becas o viajes… “c’est fini”, Se acabó la época en la que los jefes altos y medios militares mandaban a “tunear” a las amantes, para dotarlas de nalgas, bocas como cauchos, narices, tetas, hímenes, vulvas gorditas, y estiramientos faciales, con recursos pagados corruptamente por ellos con dineros de  la administración pública, luego de la moda impuesta por Chávez a su “ayudanta” que terminó “almiranta”, la Barbie revolucionaria, quien por cierto, tiene hasta un chiste ante tanta intervención plástica “tiene operado hasta el cerebro, para acordarse de quién era ella”, entonces la dama prosiguió con su lamentable relato:

-Me tiene muy triste que mi perrita, la mascota se nos murió por desnutrición, no conseguía el alimento al que estaba acostumbrada a comer. Estoy muy deprimida, porque jamás pensé que en revolución nos iban a hacer pasar por todo esto y menos, en mi condición de profesora egresada, con las mejores notas de una universidad pública… a no dejarme más vías que meterme a puta, y ante la mala, tan mala situación no he conseguido clientes. Y no porque sea fea, es que hasta los clientes están pelando, lo que me han ofrecido es  apenas mil bolívares por un ratico, lo que ni siquiera sirve para llevarles dos empanadas a mis hijas ¡y mucho menos para comprar unos condones!, lo dijo con ira, mirado directamente a uno de sus colegas:

-¿Chico cómo crees que me vaya con un hombre a la cama por mil bolívares? De pronto, recordó otra de sus desgracias, su madre está enferma, tiene diabetes y se ha complicado de salud, porque no consigue las pastillas, y mucho menos  la insulina, -“Cada día que pasa mamá se pone más y más delgada,  porque además no está alimentándose bien. Lo que come, cuando consigue es pan con agua y esto es dañino, le produce más diabetes. Comprenderán que temo por la vida de mi madre, quien puede correr con la misma suerte de la perrita, la muerte por desnutrición y carencia de sus medicinas”, decía esta angustiada venezolana.

A estas alturas nos habíamos quejado de que ya hacía tiempo debió haber llegado el Metrobús, que no aparecía… seguí escuchando calladita… como cuando ahora sucede en los apiñados vagones de El Metro de Caracas, a cualquier hora, que son las horas pico… donde los pasajeros revelan su rollo, drenan su odio, su agresividad, relatando sus desgracias y haciendo preguntas a gañote pleno, culpando a Maduro, -como si Chávez no tuviera nada que ver’ y a la Revolución de todos sus males, mientras los chavistas pasan agachados, “calladitos se ven más bonitos”, y los vendedores de cualquier cosa, los Metrobuhoneros intentan colocar su variopintas mercancías a los pasajeros unos aburridos y otros arrechos, unos agresivos buscando víctimas. En medio juro que no salgo de mi asombro cuando, además me doy cuenta de que me tosen en la cara, me clavan un codo en la barriga, y siento los olores de la ropa sucia, por la falta de agua, y de detergentes, y sin contar sobre los olores de axilas y cuero cabelludo. Volví en la situación nuevamente escuchado a otra profesora chavista y sus amigos en la parada del Metrobús:

-No me da miedo decirlo, pero me arrepiento de haber votado por Nicolás Maduro, y por haberle obedecido  a Hugo Chavez, ¿De qué me sirvió? ya tengo 2 meses que no le conseguí pañales o fórmulas lácteas a mi niña de 3 meses

-Me desespera, -agregó enfática,- no encontrar los pañales, me pone furiosa y desesperada, que mi hija está desnutrida apenas pesa 1 kg y medio y eso que tiene 3 meses, es que no hay manera, no le consigo el alimento especial con fórmula, como si fuera poco ha tenido episodios de asma y en el seguro agotó la partida y ahora no consigo donde nebulizarla.

No se reservó que hace poco su esposo la abandonó por una mujer mas joven que él y ella…

-A lo que se suma que me dejó a mi suegra, la mamá de él en mi casa y es tan irresponsable no me pasa para el mercado de las niñas y aún menos para su propia madre de él, que además y la doña sufre de hipertensión arterial, y no consigue el Lozartán Potásico y si lo consiguiera no tendría cómo pagarlo. Todo me ha sucedido en la Revolución, de contarlo y no creerlo.

Contó que se le ocurrió la idea de ir con la mamá del esposo a comer en las funerarias y lo que pueden ingerir, porque es lo que consiguen es café sin azúcar, nada de sandwich o sopita, me dice la peladera llegó hasta las mejores funerarias.

-Pareciera que no me queda más remedio que hacer lo que he pensado y ya se lo dije al padre de mi hija, después que terminen las clases de mis estudiantes, me iré con la niña de 3 meses a pedir en las calles de la capital. Hasta me ha provocado dejar de dar clases y dedicarme a la mendicidad en la calle, O sea, pasar de profesora revolucionaria a mendiga.

Partía el alma verla cómo lloraba ayer, obviamente tampoco ahora está con la revolución y confesó:

-“¡Cómo me cuesta simular que soy chavista madurista, se me ha salido de la boca con los estudiantes, a quienes atinó a decir: “jóvenes revolución con hambre no dura”, y un estudiante le dijo:

-“Profe, en este liceo no aceptamos escuálidas”, la amenazó y ella no sabe aún si le echó paja en la dirección del liceo.

Es mi obligación como periodista escribir sobre estos casos de lo que sucede en el mundo del chavismo, madurismo y revolución. Es menester que estas realidades se sepan, estos testimonios pueden ser el espejo de quien los lea, o las resultas horrendas de las vidas de estas profesoras que jamás imaginaron vivir y en lo que creó el socialismo, esta destrucción, lo menos que podían creer los que amaban y aman a Chávez y a Maduro y su régimen.

Una tercera profesora se envalentonó y compartió con sus compañeras su particular caso:

-Siento mucha impotencia y depresión al verme en el espejo y no tener con que i aa una consulta odontológica y arreglarme los dientes. El seguro no cubre la odontología. Mis estudiantes me llaman “La Cindy”, se burlan, pintan las paredes de los salones de clases, haciendo referencia a mi falta de dientes, como resultado de no haber podido hacerme un tratamiento de conducto en cuatro dientes, por no tener dinero, ni seguro y como es obvio, el sueldito como docente no me da. Así que tuve que extraerme los dientes 1, 2 y 3 incisivos del maxilar superior, y tampoco tengo dinero para hacerme un puente o una prótesis.

Relató esta docente que a ella, también se le murió, hace 23 días, una perrita por desnutrición porque no le conseguía alimento, por lo que la alimentó con otro tipo de comida y le produjo alergia en la piel, no pudo atenderla en el veterinario ni comprar le medicinas… no hay dinero para ello… así que se quedó sin mascota, increíble, esta tercera profesora, con todo lo que le ha pasado, le indilgó la responsabilidad de sus desgracias “a la derecha apátrida”, puedo contarte que es una mujer inteligente, guapa, con un cuerpo de miss, y con 2 hijos que están desnutridos, no me lo dijo, los vi, estaban con ella al lado, por cierto, uno de ellos delante de mi, le pidió pan, ella le respondió que no tenia dinero.

Uno de los profesores presentes, escuchando de viva voz los lamentos de sus colegas profesoras revolucionarias, volteó su cara y también rompió en llanto, en un rincón del lugar adyacente donde estaban ellas… y en eso llegó el Metrobús y me tocó comenzar a vivir mis propias historias cotidianas.

bere6Lic. Berenice Gómez Velásquez

Periodista

@BereniceGomez52

@Tururunes

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FB Berenice Gomez

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