David Malave B. Medico Psiquiatra Psicoanalista. “HAN VIOLENTADO EL IGNOTO MUNDO DE ¨LAS MADRES¨”

Los maduristas no se imaginan la fuerza que despertaron en lo irracional… en lo Inconsciente… mujer detiene un tanque

Ayer, mi esposa que cada vez mas parece una psicoanalista mientras yo hago de todo por olvidar el oficio en el cual me formé, me llamó la atención sobre las escenas que se vivían en las adyacencias de la embajada venezolana en Roma.

Me hizo ver los videos de un nutrido grupo de mujeres que en italiano increpaban a Isaías Rodríguez llamándolo brujo ¨stregone¨en italiano, mientras le reclamaban las muertes de las decenas de jóvenes cuyas edades no superan los 30 años.

Con voces que evocaban antiguos lamentos funerales, arcaicos trenos en reclamo de la sangre derramada no le daban descanso. De paso, le recordaban su participación en rituales de espiritismo y santería afrocaribe, acusándole de participar en oscuros y cuestionables ceremonias.

En eso me dice Artemis, que como madre algo sabe de lo que conocen y perciben solamente y tan bien las mujeres:

-“Ay David, esas mujeres son las Erynias, son las antiguas Furias que van a perseguir a esos asesinos para siempre hasta verles el hueso¨. Aturdido me quedé, no solo con la agudeza del comentario de mi mujer, sino con lo tremendo de la imagen por varias horas rondandome en la cabeza.

Hoy en temprano en la mañana, vi en Twitter otra imagen que me dejó estupefacto, la madre del jóven estudiante de medicina de Maracaibo, salía de la sala funeraria en la cual se le rendían los últimos tributos al jóven héroe, para sumarse a la marcha de los millones, enarbolando la bandera tricolor en un brazo.

Cual ménade, cual erynia, cual las mujeres de Troya, llena de natural y comprensible iracundia se unía a la marcha dejando a su hijo inanimado en capilla ardiente, para reclamar con enardecidas palabras y gestos, al régimen: por un lado su fin, por otro la sangre derramada de su hijo y de los hijos de tantas madres enlutadas, y el punto final al derramamiento de sangre juvenil e inocente.

Esa imagen me hizo temblar, pero también terminar de comprender, que el régimen está perdido, irremediablemente tocado. Demorará quizás un tiempo, nos tomará mucha sangre, Dios quiera que no, pero sus días están contados, como si lo rezaran así antiguas maldiciones surgidas de las voces mas profundas del reino de las madres.

Conmoverse ante la imagen de una madre enloquecida de dolor por la muerte de un hijo es lo natural, conmoverse ante esas madres convertidas en furias, ante las escenas de piedad renacentista como la del jóven de los Altos Mirandinos que entregó su vida con una sonrisa al cielo en las manos de una joven es lo naturalmente humano. Esto si bien es doloroso es lo natural cuando se está en posesión de una condición humana y una psique mas o menos sana.

Pero los amos del Poder, los tiranos en Venezuela, no se conmueven, no simpatizan, no se conmiseran del dolor de las madres, encima se burlan… y por eso están perdidos, perdidos como el faraón de Egipto que negaba sus reclamos a Moisés, como los reyes de Nínive que hacían burla de los profetas, como Nabucodonosor cuando vió las señales de Dios escritas en fuego y no desobedeció.

Perdidos como la estirpe fratricida de los Átridas, como los reyes de Troya por violar las leyes de la hospitalidad. Perdidos por desconocer lo sagrado de la vida y el dolor humanos! Mas aún perdidas sus almas!

No pueden conmoverse. Sus psiques están irremediablemente perdidas, dislocadas por un exceso de ejercicio del poder y narcisisismo sin límites. Sus psiques, no pueden sentir, no pueden dejarse arrastrar por la emotividad que evocan estas imágenes sagradas en su naturaleza, no pueden sentir simpatía por nada que no sea el dinero mal habido y el abuso de autoridad. A esta incapacidad de emoción, de conmoción, de empatía se le llama Psicopatía. La mas grave de las condiciones o estructuras psicológicas de la que puede padecer un humano.

Su perdición está escrita probablemente en un manual de instrucciones cubanas, escritos por los sayones de La Habana, según el cual ante una eventual rebelión de las masas, bastará con apuntar los francotiradores a la cabeza o el pecho de los mas jóvenes, con la certeza de que liquidando a la generación de los hijos, se sumirán en el terror, el pánico y la parálisis a tres generaciones. La de los padres y abuelos que al ver su futuro irremediablemente arrebatado y perdido, sumidos en el terrible dolor no participarán mas en las protestas, no se atreverán a salir nuevamente a las calles a exigir sus derechos, pero tampoco permitirán a los otros jóvenes de su familia participar en la protesta y la rebelión angustiados por la posibilidad de perder a otros jóvenes guerreros.

Pero en La Habana, al menos en las altas esferas del poder, así como en Venezuela, sólo se cree en la psicología de seres muy básicos, primitivos, aquellos que se someten a la lógica binaria del perrito de Pavlov, del mas básico conductismo según el cual si das un estímulo positivo el animal reacciona de una manera, y si das un estímulo negativo, como asesinar a un hijo, la carga emocional de tipo negativo será tal, que la conducta de rebelión será extinguida con la velocidad con la cual se segó la vida de los jóvenes.

Se equivocan los sátrapas autores y ejecutores del manual… Desconocen la naturaleza humana porque, hace rato que se distanciaron de ella, se equivocan y están perdidos como los condenados por Dios! porque los seres humanos, los verdaderos humanos, los conectados con el mundo de la imagen, de la emotividad, de lo irracional, son capaces de sobreponerse al dolor mas terrible como aquel de perder un hijo para encarnar, constelizar fuerzas irracionales de un poder inimaginable, como el de las Erinyas o Furias, que no descansan hasta ver vengada la sangre derramada.

Esas mujeres a quienes disparando a sus hijos, los sátrapas en Caracas, y los sayones de La Habana creían destruir, se levantan desde la tumba de la muerte en vida de su dolor y sobre sus lágrimas para exigir Justicia y no descansarán hasta que la misma se haga con los asesinos de sus hijos.

Basta con recordar, como Deméter vaga sin descanso por el Mundo en busca de su hija secuestrada por la muerte, como es capaz de dejar secar la tierra, convertirla en un erial, en una superficie yerma, hasta que los dioses olímpicos no le hacen justicia y le restituyen a su hija.

Y digo mas, entre mujeres se tejen misterios que los hombres somos incapaces de comprender. Se tejen hermandades invisibles, sobre todo en aquello que tiene que ver con el dolor, muy especialmente si es dolor por un hijo muerto o asesinado.

Así es que puedo comprender, a las mujeres que no cesaban de lamentar hasta erizar la piel y helar la sangre frente a la Embajada venezolana en Roma. Es así que miles, millones de mujeres acompañarán a la madre de Paul el héroe marabino para poner fin a la tiranía, tantas madres a la de Cañizales, de Pernalete, de tantos nombre ya que quedarán grabados con sello de fuego en nuestra Memoria y en la Historia Patria…. Es asi como miles, millones de mujeres reclamarán cada jóven, cada NIÑO…( porque el nivel de deterioror psíquico de los personeros del régimen y de los GNB es tal que han torturado y asesinado ¡¡¡¡NIÑOS!!!!!)

No habrá lugar en donde puedan esconderse para no escuchar el feroz lamento y el treno de la furia, del oscuro mundo de las madres que sólo Goethe supo aprehender con las uñas del entendimiento, que han convocado los dictadores de Venezuela… Sus días… como los de Penteo…¡están contados!

David Malave B.
Medico Psiquiatra Psicoanalista.

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