David Osío: banquero y beneficiario de la Cleptocracia Boliburguesa del Siglo XXI

VenePirámides

El negocio de las Letras del Tesoro, bonos de la deuda, fondos del Banco del Tesoro, notas estructuradas, etc. son negocios que se ha venido realizando desde hace muchos años con este gobierno cleptócrata. Desde los ministros Nobrega, Cabezas, Merentes, todos han obtenido provecho personal del registro, negociación y venta de todos estos instrumentos “creados” por el gobierno Chavista para inyectar dinero a la cada vez más reumática economía venezolana, por supuesto no sin antes lograr engordar sus bolsillos. Para esto se necesita una estructura establecida y de alcance internacional, unos bancos inescrupulosos y el intermediario que enlace todas las piezas. Una de las principales estructuras ha sido la de David J. Osio y su grupo Davos, bancos como UBS y Deutsche Bank, y los intermediarios Danilo Díaz Granados, Moris Beracha y Armando (Coco) Capriles, con sus contactos, sus relaciones, sus barcos y aviones privados y su sociedad con Osío han logrado conectar estos papeles financieros con la Banca Suiza y con personajes de primera fila.

Osío inició su carrera en el Banco Latino, apadrinado por Pedro Tinoco. Comenzó muy discretamente con una oficina de banca privada. Como consecuencia de la crisis financiera de 1994 muda a buena parte de su clientela a UBS, y luego con la ayuda de antiguos socios y captando cuentas privadas, logran establecer a Davos Financial Group, que no era más que un tarantín de empresas off-shore con un banco en la desprestigiada isla de Antigua, hogar del Stanford International Bank y de muchas otras trampajaulas bancarias. Osío, quien al igual que Eligio Cedeño sufre un grave síndrome de narcisismo, bautizó a su empresa con las primeras tres letras de su nombre y las primeras dos de su apellido (Davos: David Osío), que felizmente concide con el nombre de la homónima ciudad suiza célebre por sus cumbres económicas. Cosa similar hizo Cedeño con Cedel Casa de Bolsa, cuyo nombre se derivó de las primeras tres letras de su apellido y las primeras dos de su nombre (Cedel: Cedeño Eligio), coincidentes con el nombre de una de las principales empresas de compensación de transacciones con valores del mundo.

La historia de Osío está llena de acciones cuestionables o abiertamente delictivas:

  • En Abril del año 2000 David Osío, conjuntamente con Nina Korschunov de Delfino, Juan José Pérez Delboy y Antonio Melone Cesarini, fue acusado por apropiación indebida de los bienes del occiso Enrique Delfino Arriens, así como de forjamiento de documentos e uso de documento forjados;
  • En Abril del año 2009 el Office of Thrift Supervision (OTS) de los Estados Unidos, que depende del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, determinó que David Osío, conjuntamente con Vaduz Financial Corp., Ricardo Montero, DataPro Inc. y Celestino Martínez adquirieron, fraudulentamente y sin el cumplimiento de las regulaciones aplicables, el control de Dollar Bancorp Inc. y su filial Dollar Savings Bank. El OTS declaró la nulidad de la operación de compra e impuso multas a Osío y sus cómplices.
  • En Febrero del 2012 Davos International Bank, propiedad de Osío, aparece nombrado en múltiples oportunidades en la demanda que el Síndico de los fondos de Pancho Illaramendi interpone en contra de Moris Beracha y Movilway. La participación de Davos International Bank y Osío en el fraude de Illaramendi se concreta en haber sido el receptáculo para el pago de las “comisiones” que Moris Beracha y sus empresas exigieron a Illaramendi como condición para canalizar por su intermedio millonarias transacciones que dejaron exiguas ganancias a Illaramendi, pero le dieron oxígeno para seguir pedaleando su centrífuga.
Osío y Davos International Bank estuvieron en el centro de las operaciones con los bonos de la deuda junto con Franklin Durán y Tobías Nóbrega, comprando bonos a 700 Bs/$ (cambio de la época) y vendiéndolos a 3,300 Bs/$, con ganancias del 550%. Una pandilla bastante bien conformada, donde no tienen cabida personas decentes del mundo financiero y en donde David J. Osio siempre se encuentra detrás de los negocios sucios, buscando el capital necesario para estas y otras operaciones, olfateando negocios fraudulentos y que signifiquen un buen beneficio (Fuente: Wikianticorrupción.org).

Más recientemente, Davos y Osío, conjuntamente con su nuevo operador, Mauro Nannini, se han dedicado de lleno al negocio cambiario con Venezuela, el cual es ilícito dentro de las fronteras del país. Su “modus operandi” implica un acuerdo entre una de sus empresas filiales y un banco suizo al cual Davos ordena transferencias de dólares de las cuentas donde se encuentran depositados los fondos de Pensiones, Jubilación e Inversiones de PDVSA, o de la Tesorería Nacional, a su banco en Antigua. Cambia estos dólares en el mercado negro, inyectando liquidez en el mercado monetario venezolano. Se rumora que sus ganancias en el 2011 excedieron de USD 50 millones, y son manejadas en su red de bancos cómplices, con compañías creadas en paraísos fiscales como Panamá, Antigua, Tórtola, Islas Man e Islas Caimán.

Osío y Davos pasarán a la historia como uno de los principales cómplices necesarios para que el asalto inescrupuloso y sin límites al erario púbico se haya consumado impunemente. En VenePirámides le damos la bienvenida al exclusivo y repulsivo club de la despreciable Cleptocracia del Siglo XXI.

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