De un colega sobreviente a Oscar Pérez

“Hermano, hoy el cielo está de fiesta y mi corazón destruido, ¡Qué cosas tiene la vida TIGRE! como siempre sólidas decirme.

Caminando por estas calles de Santiago, pasó en ruta al sur un helicóptero de los Carabineros y mire al cielo y vi a ese piloto sagaz, intrépido, pero tan profesional como tu eras.

¡Sé que hoy estás con Dios! al lado de todos los caídos, al lado de mis padres, y los que se han ido de una manera u otra, por la lucha de la libertad de nuestra patria.

Hermano OSCAR ALBERTO, al igual que todos los que te acompañamos y creímos en ti desde un principio, en tus ideales, que los que estamos en esta fase terrenal, se mantienen intactos, incólumes, rectos y, sobre todo dispuestos a seguir el camino por la libertad.

¡Ve con Dios capitán! ve con Dios patriota, vayan con dios todos. Sólo te pido algo, cúbrenos a la hora del combate, damos inteligencia, fuerza y discernimiento a la hora del combate, y que podamos clavar en la cabecera de playa o en la cima de la montaña la.bandera flameante de la libertad”. Amén.

A mis hermanos venezolanos, desde el exilio:

“Buenos días, deberíamos empezar el día en un país normal y estable, con alegría, pero todos los días en nuestra patria pasa algo negativo y que la hunde más y más en la miseria.

De verdad ya creo que es la hora de parar toda esta desgracia. De verdad irnos a Venezuela a luchar por la independencia de nuevo de nuestra patria, dejar todo así como lo hicieron los Libertadores y todos los q murieron en este camino, los que están detenidos, etcétera.

Ya creo, y me incluyo, de hacer guerra por el teclado, sabemos que estamos en diferentes condiciones, pero en lo particular, si tengo que actuar como lobo solitario lo haré, pero no quiero que mi patria, mis niños, mis ancianos, en general mi pueblo, siga sufriendo la miseria creada por un hombre y sus aliados ¡Nojoda!

Ya llegó la hora de irnos y retornar a la patria como sea, sin importar si caemos. ¡Ya muchos lo hicieron! ya es hora de dejarnos de miedos y esperar que nos resuelvan el lío. Es triste ver un niño saliendo y llegando a un país extraño sólo con una maletica y dejando todo atrás, sus amiguitos, sus costumbres, su patria, por las acciones de un maniático, enfermo, asesino, narcotraficante, etcétera.

Y llegar con dos sentimientos alegría y tristeza, a un país que no es suyo. ¡YA BASTA! en lo particular retornaré a luchar, sólo les dejó esta reflexión. ¡Ya basta de pajas, vamos al combate,con dignidad, coraje y pundonor!”

 

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