De Víctima a Victimario

“Cada vez que un hombre en el mundo es encadenado, nosotros estamos encadenados a él. La libertad debe ser para todos o para nadie” 
Albert Camus
En el libro “Afiuni, la Presa del Comandante” el periodista Francisco Olivares plasma las declaraciones de la doctora María Lourdes Afiuni, ilegítimamente privada de libertad por orden dada en cadena nacional de televisión por el jefe de Estado, acusada de hechos que no revisten carácter de delito; vale decir, por un delito creado por el gobernante a posteriori contrariando todo principio de Derecho, especialmente el de Legalidad. La juez narra al autor las atrocidades que sufrió mientras estaba en cautiverio en el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF) y que incluyen el ultraje sexual que le ocasionó un embarazo que culminó en aborto dentro del mismo penal.
La muy predecible respuesta del régimen no se hizo esperar. Lo más grave es que tal respuesta estuvo a cargo de mujeres, entre ellas la llamada Defensora del Pueblo. Además de declarar falsas las denuncias, la ex directora del INOF, Isabel González amenazó a la juez Afiuni con una investigación por declaraciones falsas y que sería demandada “penal, civil y administrativamente” por difamación al Ministerio de Asuntos penitenciarios cuya cartera la ostenta otra mujer, Iris Varela.
El régimen nos tiene acostumbrados a la inversión de valores y de roles. En este caso la víctima es convertida en victimario, la violada en violadora, el acusado en acusador. Los violadores son funcionarios del INOF plenamente identificados por la doctora Afiuni. Lamentablemente, por recomendación de psiquiatras la denuncia no fue hecha en su oportunidad y casi 3 años han pasado desde la fecha de los acontecimientos.
La señora González no se percató de que confiesa la inseguridad reinante en las instalaciones del penal al declarar “ella incluso gozaba de privilegios, precisamente porque debíamos garantizar su integridad física ya que ella misma había solicitado máxima protección ante el Ministerio Público, pues temía por su vida”. En efecto, si los privilegios son necesarios para “garantizar su integridad física” la única conclusión lógica es que quien no goza de tales privilegios tiene amenazada esa integridad. Imposible interpretarla de otra manera.
De acuerdo con los abogados de la juez, tanto el jefe de Estado como la ONU estaban enterados de las violaciones contra la doctora Afiuni. Es de hacer notar que justamente este organismo ha admitido al gobierno venezolano, que es acusado por diversas organizaciones de vulnerar Derechos Humanos, justamente en su Consejo de Derechos Humanos.
Los delitos de lesa humanidad cometidos contra la juez María Lourdes Afiuni constituyen una ofensa a todos los venezolanos, mujeres y hombres; de hecho y por definición, una ofensa a todo miembro de la raza humana. Todos somos víctimas solidarias en tan abominable crimen. Y como tales, todos debemos elevar al unísono nuestra voz de indignación y protesta.
Leonardo Silva Beauregard
Twitter: @LeoSilvaBe

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