El discurso de la confrontación, generará más abstención.

Durante años el presidente Chávez uso la confrontación como elemento de acción política y discursiva. Quizás haya sido una de las características sumadas a sus convicciones ideológicas que lo llevaba irremediablemente a una confrontación constante. Lo hacía por convicción, y la usaba con una formidable habilidad, sobre todo, en el manejo de los tiempos. Él se crecía, se fortalecía en la confrontación, era “su terreno”, allí se sentía cómodo y a gusto.

Esto sonará extraño pero paso a explicar.

Paso 1) Cuando entraba en una campaña electoral, y hubo muchas en los últimos 14 años, en el comienzo de la campaña, él arreciaba y endurecía su discurso. Sus objetivos eran muy claros. Por un lado compactar a sus fuerzas, a sus seguidores, y por otro infringir temor o generar división en la oposición y paralelamente, llamar la atención de los NiNíes.

Mientras tanto la oposición, con una amplia gama de actores políticos, y muchos de ellos buscando protagonismo, usan discursos distintos, variando desde la temática, el contenido y los escenarios, hacían que este se diluyera ante el electorado, perdiendo fuerza e impacto, y sobre todo, capacidad de seducir.

Estas dos situaciones (de confrontación constante entre Presidente Chávez y oposición) generaron una nueva clase política que muchos analistas y estudiosos denominaron los NiNíes. Esta nueva clase política llego en ciertos momentos a representar más del 40% del electorado, con lo cual el país se dividía en 3, chavistas, anti chavistas y NiNíes.

Esta nueva clase política, tenía intereses, formas de actuar y de conducirse muy particulares. Algunos de manera muy simplista decían que los NiNíes eran como el avestruz que, enterraban la cabeza y no querían saber nada de la política. En cierta forma eso fue cierto, pero hay mucho más. Eran individualistas, inmediatistas, no se informaban, solo les importaba encontrar soluciones y oportunidades para ellos y su entorno más inmediato, en muchos casos inclusive, su actuar denotaba una escala de valores distinta a las del resto de la población. Eran una realidad, y tenían un peso electoral importante.

Paso 2. Como ya comentamos, a principios de las campañas, el Presidente Chávez arreciaba su discurso, lo hacía más duro, y acto seguido, las encuestas se movían, la intención de voto para el presidente Chávez baja un poco, un sector de los NiNíes se movían a la oposición, y esta crecía.

Parece ilógico, pero no, lo es. Estaba calculado. A 45 días de la elección, el Presidente Chávez, entonces comenzaba a suavizar su mensaje, usando y mezclando símbolos y palabras religiosas, enseñando sus sentimientos, y hablando de ellos, y venían las nuevas ofertas, y lograba seducir a un porcentaje importante de los NiNíes, quienes se desplazaban hacia él, aumentando así su intención de voto y logrando obtener la ventaja necesaria para ganar la elección.

Por estas razones, argumento que la confrontación en el discurso y en el actuar político, le funcionaba al Presidente Chávez.

Pero ahora estamos ante otra realidad.  Nicolás Maduro no es Chávez, por mucho que desee serlo, por muchos esfuerzos que haga, no es Chávez. Sin embargo usa la confrontación en el discurso y sorprendentemente, le puede funcionar.

También suena extraño, pero tiene su lógica. Ahora más que nunca, con la creación del Mito Chávez, la revolución necesita compactar a sus fuerzas, tenerlas más unidas que nunca, y N Maduro, necesita transmitir que tiene el carácter para dirigir la revolución, y mantener la unidad, cívico militar. Por otro lado, y aquí hay una variante, no busca seducir a los NiNi´s, busca mantenerlos allí, en el centro, estáticos, sin acción y reacción. Esos son básicamente sus objetivos al confrontar.

En el otro lado tenemos a un H Capriles R, que ha salido a dar “la pelea”, que confronta y reta a Maduro. En los últimos días la intensidad de ese discurso de H Capriles ha aumentado, y ha entrado en el terreno de los calificativos negativos, y en ocasiones burlones de su adversario. Evidentemente, esto emociona a sus partidarios, pero si ya son sus partidarios, no está ganando nada adicional, no está llegando a otros estractos, por ejemplo los NiNíes.

Esto puede ser peligroso para HCR, pues en primer lugar se está metiendo en el terreno de otro, y no se está diferenciando, lo cual es una de las principales labores que debe hacer todo candidato, diferenciarse de su adversario. De hecho en función de su discurso agresivo, para efectos de algún segmento del electorado, pudiera estársele pareciendo. Pero más grave aún, pudiera ser que algunos segmentos del electorado, “sientan” que se está peleando con Chávez, y eso es pelearse con el Mito Chávez.

Este proceder de ambos candidatos, los aleja de los NiNiíes. Electoralmente, a N Maduro, no les interesa. Sus cuentas le dicen que les basta con la base electoral que le dejó el Presidente Chávez, lo cual puede ser un error, pues se arriesga a sacar menos votos de lo que sacó este último, y eso lo debilitara para un eventual gobierno.

Quien más necesita a los NiNíes es H Capriles, pero su actuar también lo aleja de este segmento, de importante peso electoral, por lo cual, cayendo en el discurso duro, agresivo, no logrará penetrarles y mucho menos seducirles.

Estamos hablando de las formas del discurso, de los calificativos que usan, de las expresiones gestuales, faciales y corporales de ambos contendientes. No nos referimos a las propuestas, allí si hay una diferenciación.

Pero lamentablemente, dentro de la emocionalidad del voto, las formas pesarán más que el fondo.

Como conclusión, la confrontación del discurso de ambos candidatos generará que los NiNíes regresen a su posición inicial, es decir Ni con uno, Ni con otro, y esto se traducirá en más abstención.

Más abstención va a favorecer a N Maduro y debilitará las oportunidades de H Capriles. Más abstención, siempre favorece al que tenga más capacidad organizativa y dinero para movilizar. Amanecerá y veremos.

Orlando Goncalves

@orlandogoncal

25 de marzo de 2013

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