El Extra cierra sus puertas

“Mándeme usted de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos”, escribía Bolívar a Fernando de Peñalver, que con ese propósito se encontraba en Trinidad en Septiembre de 1817. En Octubre la imprenta ya estaba en Angostura y el 27 de Junio de 1818 salía a la calle el “Correo del Orinoco”, impreso en una lamentable máquina movida a brazo y con cuatro páginas impresas en papel de hilo, gracias al cual se ha conservado para la posteridad.

 Esa era la importancia fundamental que daba El Libertador a los medios de comunicación –para entonces impresos- al punto de compararlos y ponerlos en el mismo nivel de los pertrechos o provisiones militares, necesarias para la guerra que habría de librar para alcanzar nuestra independencia del yugo español.

Viene a cuento la historia del origen de El Correo del Orinoco, porque hoy  nos corresponde agradecer desde lo más hondo de nuestro de nuestro sentir y con la mayor convicción del respeto por el régimen de libertades, que solo se puede alcanzar en una verdadera democracia, al diario del estado Monagas, El Extra, a su directiva y a toda la planta laboral, la oportunidad que generosamente nos brindaron de sumar nuestra firma en sus páginas de opinión.

Y es que hoy, penosamente, nos ha tocado acusar la  noticia de su cierre. Desconocemos las razones, se dice que sus labores  culminan por restricciones económicas –lo que esperamos sea por breve tiempo-  sin embargo, es bueno decirlo, siempre resulta lamentable el cierre de un medio de comunicación, y máxime en el caso de El Extra, diario que se ha caracterizado por su mística, respeto a los valores democráticos y disposición a la apertura a las distintas opiniones.

Ojala no sea un eufemismo al que se recurre, para evitar mayores males provenientes de manos peludas que no perdonan el periodismo crítico y combativo; les da piquiña que buena parte del país piense distinto; no aceptan la disidencia.

Y es que esa disposición de El Extra cobra mayor admiración, cuando en el país se vive un clima de polarización política, suerte de situación dilemática a la que nos ha llevado la intolerancia y reticencia, circunstancias que siempre supo sortear El Extra y su directiva, a la que hacemos llegar la reiteración de nuestra gratitud e infinita y devota consideración.

No olvidemos que el derecho a la libre expresión es uno de los más fundamentales, ya que es esencial a la lucha para el respeto y promoción de todos los derechos humanos. Al no tener esa posibilidad o  la habilidad de opinar libremente, de denunciar injusticias y clamar cambios, estamos  condenados a la opresión.

Siendo el derecho a la libre expresión  uno de los más amenazados, tanto por gobiernos represores que quieren impedir cambios, como por personas individuales que quieren imponer su ideología o valores personales, callando a los otros, nos resulta ineludible e impostergable luchar incansablemente por su ejercicio, tomando partido en toda iniciativa que nos permita tener voz en cualquier circunstancia que atente contra los más caros y altos intereses del país o los derechos de la persona humana.

De nuevo nuestra gratitud y solidaridad a El Extra y a su gente.

Jesús Peñalver

@jpenalver 

Los Caobos 22 de enero 2013

 

 

 

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