El Padre Chucho, de Bogotá predice “Venezuela es bendición. Una luz muy grande brillará sobre Venezuela”.

¿Venezuela? ¿Venezuela? Dios está guardando cosas muy buenas para mi querida Venezuela. ¿Recuerdan la tremenda derrota y humillación de Argentina en la guerra de las Malvinas? ¿Y que le deparó a los argentinos? pues un papa, Francisco…

En el video, a continuación, como se escucha con muy poco volumen, transcribo sus palabras:

“Hoy puede ser que el odio pueda estar mandando, en las manos de los dictadores… pero ¡La victoria es de Dios, la victoria es del Señor! ¡Y no es gratis lo que pasa! pero Venezuela es bendición. Yo se que ahora es tiempo de dolor, lágrimas y de odio, pero  eso es transitorio, por un tiempo, porque vendrá mucha bendición.

A Venezuela muchos le han dado la espalda, pero mañana buscarán ser invitados a esa bendición… y en las lágrimas del hombre, en el sufrimiento y padecimiento se esconden las victorias del Cielo, mientras que en las carcajadas del mundo, por parte de los que se sienten tranquilos obrando mal… ¡Y en el que obra mal, en ellos se esconden las desgracias, la ruina y la muerte… ya lo vimos, con Chávez! ¿No? que pisoteaba a todo el mundo, ¡Pero… la vida cobra y Dios derrama misericordia!

¡Una luz grande, pero muy grande y muy poderosa,  brillará sobre Venezuela, que está destinada para un destino muy grande. A Venezuela y a ustedes los vivo abrazando, a Venezuela la quiero,  llevo a Venezuela en mi corazón…! yo pasaba cada vez que podía, una vez unos guardias me dijeron se va, o aquí se queda… les respondí ¿Y por qué me voy a ir, si yo aquí también soy también venezolano?

Ayer, segundo domingo de adviento (en latín: adventus Redemptoris, ‘venida del Redentor’) es el primer período del año litúrgico cristiano, y consiste en un tiempo de preparación espiritual para la celebración del nacimiento de Cristo) acudimos a presenciar una misa de sanación con Fray Marcos García, periodista (LUZ) y fraile dominico, nacido en Caja Seca, Sur del Lago de Maracaibo, fuimos a presenciar además esta misa que además fue un evento pleno de alegría en preparación para la llegada del rabí, del maestro, Jesús de Nazaret, la Navidad, en la Iglesia de la Misericordia, en el barrio Castilla de Bogotá, Colombia, oficiada por el legendario padre Chucho, Jesús Hernán Orjuela.

El padre Chucho celebra sus misas todos los días, en esta semana antes del 24D, cita a sus ovejitas parranderas para que se presenten con ánimo,amor, alegría, júbilo y muchas guitarras, cuatros, panderetas, charrascas, tamboras, para celebrar la misa con un guateque en la aurora, lo que en Venezuela conocemos como “las misas de gallo” y en Bogotá “las novenas”,  donde celebran la llegada de Jesús.

Durante el año, destina los martes a practicar exorcismos, a las 7pm en su iglesia de la Divina Misericordia, que ya desde las 5, antes de que se abran sus puertas se llena de feligreses que se mantienen alertas, cantando, celebrando, auxiliando a los exorcizados que se manifiestan con tos, vómitos, convulsiones, gritos, muestras de real dolor, de la gente que va en la búsqueda de  exorcizar sus demonios, además plenan el ritual, sus “ovejitas” como él las llama, sus fans, porque parece una estrella de Rock que habla, canta, baila, declama, interroga, insta a la reflexión por la felicidad, el amor a Dios y la seguridad de que estamos en sus manos y en él confiamos. Con Chucho, uno entra como siempre y sale como nunca…

Y como si fuera poco, la mayoría de los entusiastas permanece las dos horas largas en medio del frío bogotanos de pie y sonrientes, aplaudiendo y cantando, y con ellos los asombrados curiosos, que se van impresionados por el fervor, el carisma y el verbo de este sacerdote, indudablemente dotado con el “Don de la Elocuencia” y que es notorio que… más allá de preparar sus sermones, con todo el respeto,- que se nota le tiene a su feligresía, -pareciera que le al oído le susurraran potentes palabras, ideas, visiones, o captara epifanías, que vienen precisas a la “Palabra de Dios”, al Evangelio de ese justo día. Chucho es muy Chucho.

No tiene paz con la miseria, cuando exige que, agradeciendo que lleven los niños al templo, no perturben a los que escuchan la celebración, para lo cual tiene previsto, con la ayuda de su batallón de fans ayudantes, espacios para que los infantes escuchen la palabra… pero dejen de llorar. “Dejad que los niños se acerquen a mi”, pero calladitos. Recordó que cuando niño sus padres lo llevaban a misa él era muy tremendo, bullicioso y su padre lo dejaba en el pasto, “yo escuchaba la misa y jugaba con un barquito que nos regaló el cura que oficiaba”.

Tampoco le tiembla el pulso para advertir que no permitirá hacer videos o fotografías con celulares mientras exorciza, -gran detalle de protección de la intimidad con los que son exorcizados,- o cuando advierte gentil, pero firme, que si la gente se queda empecinada en quedarse detenida en el pasado, en el dolor, en la miseria de los malos recuerdos “viendo el retrovisor”…  mejor no pierdan el tiempo en su misa…

“Porque cuando conducimos un auto tenemos que mirar por el panorámico, (el vidrio parabrisa que tenemos en frente de piloto y copiloto), viendo y desplazándonos hacia adelante, porque si nos quedamos viendo por el retrovisor, pues nos estrellamos. Hay que ver hacia adelante, sin temor, porque “Dios todo lo puede”, “Señor, muestra tu gloria en mi debilidad”, “Hay que acudir al fuego divino que todo lo cocina… y después de que algo está cocinado no hay quien lo descocine”, “Recuerda la alegría”. ¡Gloria a Dios!

Lic. Berenice Gómez Velásquez
Periodista
“La Bicha y La Cuaima”, 11 am,
lunes a viernes,
Radio Sensación 830AM
www.tururutururu.com
@Berenicegomez52
@tururunes Instagram: @berenicegomez.52

 

 

 

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Laureano Márquez “En una noche talinda como esta”

La belleza de la mujer venezolana trascendió las fronteras de nuestra tierra. Desde que la inolvidable Susana Duijm se coronó Miss Mundo en 1955, Venezuela...