El sustituto de Bolívar


La práctica de endiosar al gobernante, comparándolo incluso con el Libertador Simón Bolívar, quien ya, prácticamente, pasa a un segundo plano, porque ahora el salvador y gran artífice de la independencia es Hugo Chávez, mueve a preocupación.
Esta estrategia ha sido aplicada en el pasado venezolano con los regímenes de Antonio Guzmán Blanco, iniciador del culto a Simón Bolívar pero con el único fin de aprovecharse de su figura, y la nefasta y oprobiosa dictadura de Juan Vicente Gómez. El nacimiento de este último coincidió con el del padre de la Patria, y quiso parecerse tanto a Bolívar que pidió a sus familiares que si llegaba a fallecer en fecha cercana a la muerte del Libertador, lo declararan el 17 de diciembre.
Sus colaboradores más cercanos, conscientes de esa anomalía de Gómez ya no hallaron que parecido conseguirle con el Padre de la Patria, llegando al colmo de decirle que hasta cuando se ponía rabioso creían estar viendo al Libertador.
En el resto del mundo es muy común en los regímenes dictatoriales comunistas y de cualquier signo, como sucedió con Lénin y Stalin, en la Unión Soviética; con Pol Pot, en Camboya; con Fidel Castro Ruz, en Cuba; con Mao Tse Tung, en la China, Hitler en Alemania, para sólo nombrar unos pocos, que sus seguidores y hasta los propios personajes sufran transformaciones de conducta expresadas en profundos y preocupantes delirios de grandeza, llegándose a auto convencer de ser predestinados o enviados por el ser supremo a implantar sus locuras, con las nefastas consecuencias hartamente conocidas por la humanidad.
Con el caporal de la marabunta socialista del siglo XXI, se está llegando al exceso. Una cuña de un venezolano que accedió a una vivienda, con todo el derecho que le asiste, al beneficiario lo colocan en la difícil situación de comparar a Chávez con el Libertador, cuando expresa: “gracias al Bolívar éste”, para finalmente decir… algo así como, en el cielo dios, y en la tierra Hugo Chávez.
Pero todo no queda allí: Veamos esta perla soltada por el General de Brigada Ángel Jesús Moreno Gudiño, comandante de la agrupación de parada, al dar el parte del personal en el patio de la Academia Militar y pedir permiso para dar inicio al acto oficial del 24 de junio del 2012: “Presentes 2.150 combatientes bolivarianos, revolucionarios, socialistas, antiimperialistas y chavistas. 2.150 combatientes que representan a todo un ejército adiestrado y muy bien equipado como nunca antes había estado, orgullosos de participar activamente en el proceso de cambio que usted lideriza por el beneficio y el bien de nuestra patria”.
Será que ese generalote ni siquiera ha ojeado lo que la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela contiene en lo que respecta a la Fuerza Armada Nacional, que muy claramente en su artículo 328 establece que: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En el cumplimiento de sus funciones, está al servicio exclusivo de la Nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación…”.
En verdad es preocupante este torpe y necio empeño de endiosar al Comandante Presidente porque ya existen antecedentes de altos personeros de la institución armada, como es el caso del actual ministro de la defensa, Henry Rangel Silva, un año antes de ser designado en ese cargo, quien afirmó que ese cuerpo no reconocerá a otro candidato en las elecciones del año 2012 que no sea Hugo Chávez Frías, declaraciones que en lugar de ser censuradas y recibir una sanción por parte de las instituciones venezolanas, fueron premiadas con la alta designación que ostenta en estos momentos.
La propaganda manipuladora oficialista, tal como dice el propio candidato, QUIENES QUIEREN LA PATRIA SON CHAVISTA, SOLO LOS CHAVISTAS SON PATRIOTAS, o PARA SER PATRIOTA HAY QUE SER CHAVISTA, y estas afirmaciones en altos personeros del régimen, dejan serias dudas de la vocación democrática de la facción que gobierna a Venezuela, y permiten especular en que pueden ser capaces de cualquier trapisonda ante la eventual derrota que les espera el próximo siete de octubre, cuando esa gran encuesta que es la calle, los venezolanos que están decepcionados de más de trece años de desgobierno sin resultados favorables, a pesar de haber contado con las más inmensos recursos que gobierno alguno haya podido manejar, digan: ya basta, 14 son suficientes, 20 son demasiado.

Alfredo Osorio U/Diputado/Pte. Un Nuevo Tiempo Zulia

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