El Tiempo Así fue el vendaval de patriotismo durante el acto de posesión

En discurso de Ernesto Macías, presidente del Senado, se escucharon gritos de ‘Uribe, Uribe, Uribe’.

Plaza de Bolívar

Así luce la plaza de Bolívar, pocas horas antes de comenzar la ceremonia de posesión de Duque.

Foto:

Carlos Zambrano / EL TIEMPO

Por: Política
07 de agosto 2018 , 10:00 p.m.

La plaza de Bolívar de Bogotá se vistió este martes con banderas de Colombia, personalidades de la política y el empresariado, bailarines folclóricos y grupos musicales para darle la bienvenida al presidente número sesenta del país: Iván Duque Márquez.

La ceremonia de posesión presidencial tuvo varios elementos que la hicieron singular: comparsas, bailes folclóricos, canciones típicas colombianas y selfis de algunos de los invitados al acto, que no quisieron perderse la ocasión para inmortalizarse junto a otros de los presentes.

Pero si algo marcó la jornada de ayer fue el fuerte vendaval que pasó por la plaza de Bolívar durante la posesión presidencial y que estuvo acompañado de lluvia, como hace mucho tiempo no se veía en Bogotá.

Para muchos, estos fueron los fuertes vientos de cambio que trae el gobierno de Duque, que comenzaron a sentirse desde el momento mismo de asumir su cargo; y para otros, simplemente fueron producto de los cambios climáticos que se viven en la capital del país en los últimos meses.

Desde antes de comenzar la ceremonia, el cielo estaba gris y amenazaba con lluvia. Varios invitados portaban paraguas previendo que san Pedro abriera las llaves y el agua celestial cayera sobre los invitados a la toma de juramento de Duque.

Iván Duque

El presidente Iván Duque camina con su esposa y sus hijos rumbo a la Plaza de Bolívar.

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Reuters

En las entradas a la plaza de Bolívar, que fueron por las carreras 7.ª y 8.ª, también se repartieron paraguas blancos con la leyenda ‘Iván Duque Márquez 2018-2022’.

En ambos ingresos había grupos musicales: por la 7.ª, en una tarima, bailarines del grupo Delirio daban muestras de sus coreografías, y por la carrera 8.ª, una banda interpretó música tropical colombiana, la cual también era bailada por varios hombres y mujeres ataviados con ropas características de las playas colombianas.
Al otro extremo, en el costado sur de la plaza capitalina, un septeto acompañaba a una mujer que bailó e interpretó varias melodías antiguas de la música colombianaque recibieron a los asistentes.

Mientras se esperaba el inicio de la ceremonia, el viento comenzó a hacer de las suyas y desprendió dos tablas de una de las dos tarimas destinadas a los periodistas, en el centro de la emblemática plaza bogotana, las cuales por poco alcanzan a un señor que logró saltar para no quedar atrapado por ellas.

Minutos después, dos operarios volvieron a fijar las piezas, esta vez con tornillos para asegurar que el lugar para la prensa no fuera a sufrir más desperfectos.

Con el paso de los minutos y mientras ingresaban los mandatarios internacionales que acompañaron a Duque en su juramento, el frío comenzó a intensificarse y los vientos se hacían cada vez más fuertes.

Muy pronto se llevaron una de las cubiertas de las tarimas donde estaban las dos pantallas gigantes que encabezaron la ceremonia, ubicadas en el costado sur de la plaza de Bolívar.

Fue necesario que varios operarios corrieran para llevarse la cubierta antes de que llegara el nuevo mandatario de los colombianos y comenzará su acto de juramento.

Iván Duque

El presidentes Iván Duque posa al lado de su familia para las primeras fotos en la Casa de Nariño.

Foto:

Reuters

Justo para ese momento, en el centro de la plaza y en medio de las sillas de los invitados, una mujer que vestía pantalón negro y blusa blanca tuvo que ser atendida por al menos ocho enfermeros, que se la llevaron en una camilla en medio de un tumulto de curiosos que tomaban fotos y comentaban qué le habría pasado.

La mujer tenía su rostro enrojecido, por lo que varios especularon que habría sido un problema de tensión arterial.

Antes de que comenzara el acto, los integrantes del ballet de Sonia Osorio se metieron por entre los invitados con danzas y productos típicos de Colombia, lo cual aumentó el sentimiento patrio que se vivió en la ceremonia de ayer.

Comitiva congresional

A las 2:15 de la tarde ingresó la banda marcial compuesta por las fuerzas (Ejército, Fuerza Aérea y Armada), las cuales desplegaron un imponente desfile por la carrera 8.ª hacia el norte y se ubicaron en ese costado de la plaza de Bolívar, justo en frente del Palacio de Justicia.

El ingreso del desfile fue admirado por varios de los presentes, que olvidaron por un momento el intenso frío y los fuertes vientos que se estaban sintiendo en el lugar.

Hacia las 2:20 de la tarde llegó el presidente del Congreso, Ernesto Macías, quien instaló la sesión en la que se posesionó el presiente Duque y nombró una numerosa delegación de congresistas que recibió al jefe de Estado por la calle 10.ª, justo enfrente de la iglesia de San Ignacio de Loyola y del reconocido colegio Mayor de San Bartolomé.

En la comitiva se destacaron varios congresistas del Centro Democrático, el partido de Duque. Llamó la atención también la presencia del senador Carlos Fernando Motoa, de Cambio Radical, colectividad que no ha mostrado demasiado afecto por el nuevo gobierno en las últimas semanas.

El presidente Duque venía del palacio de San Carlos acompañado de su esposa, María Juliana Ruiz, y sus hijos Luciana, Matías y Eloísa.

Las gaitas que se escucharon en la plaza de Bolívar, provenientes de la banda musical de la Escuela Naval, anunciaron a los presentes que el nuevo mandatario de los colombianos estaba presto a llegar y que comenzaría la ceremonia de posesión.

Para ese momento, los vientos habían desprendido una de las cinco banderas de Colombia que vistieron el frente del Capitolio, la sede del Congreso de la República. Y las otras cuatro sufrieron la misma suerte durante la ceremonia de posesión. Incluso la bandera de Colombia que está en lo alto del Capitolio tuvo que ser puesta a media asta para evitar que volara por los aires.

Hacia las 3 de la tarde, el jefe de Estado arribó a su posesión arropado por el aplauso de los asistentes, entre los que estuvieron en un lugar privilegiado los expresidentes liberales César Gaviria y Ernesto Samper, y el conservador Andrés Pastrana.

Tapete blanco

Una vez tomado el juramento, durante el cual varios de los invitados se pusieron de pie y se empinaron para grabarlo en sus celulares, vino el discurso de Macías, el presidente del Congreso, en medio del cual comenzó la llovizna.

Las tres veces que Macías mencionó el nombre del expresidente Álvaro Uribe, la mayoría de los asistentes aplaudieron sonoramente y se alcanzó a escuchar el grito de “Uribe, Uribe, Uribe”.

El exmandatario, quien estaba en una de las primeras filas de sillas blancas que se dispusieron para la posesión presidencial, se levantó brevemente y agradeció el saludo del presidente del Congreso.

Para cuando comenzó el discurso de Duque, la plaza de Bolívar empezó a verse como un gran tapete blanco por los paraguas de ese color que comenzaron a abrirse y a proteger a los invitados de la lluvia.

Pese a esto, la mayoría de los presentes permaneció en sus lugares, y solo un puñado de invitados corrió para refugiarse bajo el corredor de la entrada frontal del palacio Liévano, sede de la Alcaldía Mayor de Bogotá, al costado occidental de la plaza de Bolívar.

Después de la intervención del jefe de Estado, las Fuerzas Armadas procedieron a brindarle su primer saludo protocolario, en el costado norte de la plaza de Bolívar. Duque atravesó toda la plazoleta en medio de una calle de honor que le hicieron varios de los asistentes a la ceremonia.

El nuevo presidente se tomó el tiempo para saludarlos a todos y se sorprendió con las notas de un acordeón que le quería dar la bienvenida como jefe de Estado de los colombianos.

Concluidos los actos militares, Duque, acompañado de la cúpula castrense, tomó la carrera 7.ª hacia el sur hasta llegar a la Casa de Nariño, su residencia y la de su familia durante los próximos cuatro años.

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