Entrevista a Antonio Sánchez García

ESCRITO Por Enrique Meléndez para NOTICIERO DIGITAL

¿La política de la Perestroika y del Glasnost, que llevó adelante Gorbachev en la antigua Unión Soviética, fue factor fundamental para el proceso que condujo a la caída del Muro de Berlín?

-Lo fue porque, en primer lugar, precipitó la búsqueda de nuevos horizontes para los soviéticos, que estaban bajo la presión de lo que era la modernidad en Europa, en EEUU y que hacía que la sociedad, en general, hubiera alcanzado un inmenso progreso material. De manera que lo que prometía Gorbachev era liberalizar económicamente a las sociedades que formaban parte del bloque. Pero, claro, al hacerlo entraba en contradicción con las bases estructurales del sistema. Eso por una parte.

-Por otra parte, quizás lo más importante fue el reconocimiento de Gorbachev, hecho públicamente en un importante foro occidental, de que la Unión Soviética no

iba a continuar la política de gendarmería respecto del bloque soviético;. Esa gendarmería que había practicado desde el fin de la II Guerra Mundial. A saber, que cualquier conflicto, como el que se planteara en Berlín en 1953; en Budapest en 1956 y, sobre todo, en Praga en 1968, no iba a contar con la intervención de las tropas soviéticas y el Pacto de Varsovia.

-De manera que los ciudadanos alemanes supieron con absoluta certeza que podían revelarse contra la dictadura de Erik Honnecker sin enfrentar el peligro de una guerra civil; como sucedió en los casos anteriores; de manera que, muy probablemente, sin Gorbachev no cae el muro.

-Pero, por otra parte, sin los cambios profundos que ya se habían iniciado en el mundo no habido un Gorbachev; sin la política de alta especialización tecnológica llevada en una forma bélica a cabo por Ronald Reagan, tampoco el Estado soviético se hubiera visto constreñido a agotar todas sus reservas estratégicas, ante tantos requerimientos económicos.

-Cuenta uno de los generales más importantes del Pentágono de esa época, que en una reunión Reagan les preguntó qué cómo estaba EEUU, respecto del Pacto de Varsovia, y los generales les respondieron nosotros tenemos tantos tanques, ellos tienen un número equivalente a ese; nosotros tenemos tantas fragatas, ellos tienen un número equivalente a ese, y así sucesivamente hasta llegar a las ojivas nucleares.

-Es decir, en la práctica había un empate de fuerzas. Entonces, pregunta Reagan: ¿ustedes creen que haya alguna diferencia de fuerzas a nuestro favor? Silencio sepulcral. Reagan respondió: “Hay una diferencia a nuestro favor: el dólar”. Nosotros tenemos capacidad financiera suficiente, como para empujar a la URSS a una Guerra de las Galaxias. No podrán seguirnos la pista, no podrán seguirnos el ritmo, y tendrán que declararse en bancarrota.

-De manera que es toda una confluencia de todos estos elementos los que conducen a la caída del Muro.

Esa Guerra de las Galaxias consistía en crear escudos antimisiles en las principales ciudades de EEUU, y que obligaba a los soviéticos a revestirse también de este tipo de armamento defensivo; lo que se conoció como la carrera armamentística. ¿O no?

-Exactamente, la Guerra de las Galaxias suponía alcanzar el máximo tecnológico en el enfrentamiento entre las dos grandes potencias; para lo cual se requería, efectivamente, de un gigantesco capital financiero global del que sólo era capaz el gobierno de los EEUU y el capitalismo. Sacando la guerra de los arsenales tradicionales, limitando el efecto inclusive de las ojivas nucleares; llevada al campo de la sofisticación, que suponía construir un muro tecnológico espacial, la URSS no tendría capacidad para mantener el nivel del antagonismo y la confrontación Lo cual se sumó, sobre todo, a la presión popular por mejorar las condiciones de vida del ciudadano soviético, por consumir, por obtener cierta prosperidad. Esa presión hubiera empujado de todas maneras hacia la democratización en los países de la órbita soviética.

En una de las entrevistas últimas, que ha ofrecido Gorbachev, él dice allí que en la celebración de una fiesta nacional de Alemania Oriental, estando todos los jefes de Estado de los países de la órbita soviética en un estadio, viendo pasar las representaciones de las diferentes regiones alemanas, lo que se escuchaba era que ellos querían la unificación de las dos Alemanias. ¿Eso significa que era un clamor?

-Yo quiero recordar un hecho que ayer, leyendo el periódico, me llamó la atención: el muro cayó hace 25 años. Y había sido construido en el año 1961. Pero la RDA continúa, prácticamente, sin quebranto las relaciones de sometimiento de los ciudadanos propias de la tiranía fascista. Es decir, la Alemania hitleriana. que viene no sólo “unificada” (comillas solicitadas), sino glorificada por el chovinismo y el nacionalismo alemán. Eso termina dramáticamente en el año 1945 con la derrota frente a los aliados al final de la II Guerra Mundial.

-La RDA continúa esa misma tradición dictatorial. No hubo una ruptura entre las formas de totalitarismo cotidiano luego del fin de la guerra. Digamos que la reunificación alemana era un anhelo que era imposible lograr sin acabar con la dictadura. Sin la democratización no era posible unificar esas Alemanias que eran como el aceite y el vinagre en términos de realización política. De manera que exigir la reunificación alemana eran tanto como exigir el fin de la tiranía.

-Sobre eso quiero agregar algo que a mí me llama la atención: la reunificación alemana fue una aspiración profundamente sentida por la democracia cristiana alemana, más que por el partido socialdemócrata alemán. De hecho, se trata de una aspiración que nace con Konrad Adenauer y que se continúa como un anhelo intraficable, un essential en manos de los presidentes que le siguieron: Erhard, Kiesenger, Willy Brandt, Schmidt, Kohl.

-Nunca la clase dirigente política de Alemania occidental renunció a la reunificación, y eso yo creo que es un valor, que hay que tener muy en el corazón. Reconocer en la clase política alemana, sobre todo, en los sectores demócrata-cristianos y liberales; esa vocación unificadora, a la que también tuvo que sumarse el partido socialista.

¿Era notable la diferencia que había, en cuanto al nivel de vida, entre las dos Alemanias?

-Era una diferencia brutal. En el año 1988 hicimos una gira con Soledad y su grupo por Alemania Occidental, y al pasar por Alemania oriental para ir a Berlín Occidental, que era un enclave dentro de Alemania oriental, nos asombramos de ver las autopistas – las mismas que construyó Hitler – prácticamente desiertas, salvopor unos carritos como de cartón piedra que se veían muy de vez en cuando; unos carritos minúsculos que parecían de Tiovivo, de carrusel. Ese era el nivel de consumo automovilístico de la llamada República Democrática Alemana, comparado con los Mercedes Benz, los BMW, los Taunus, los Opel y todos los maravillosos espectaculares carros alemanes, de toda categoría y calidad.

Obligados a ofrecerles un refresco a sus ciudadanos el Estado producía una suerte de Coca, pero lo que se consumía como Coca Cola era lo más parecido a un jarabe contra la tos. Una cosa horrorosa. Los alemanes orientales siempre estuvieron aplastado por el nivel de producción y consumo de la sociedad capitalista, y tenían, para su desgracia, clavada la espina del modelo occidental, al otro lado del muro.

– Y ello que Berlín oriental tenía, por cierto, el mayor desarrollo económico en comparación con los restantes países del bloque soviético. Incluso que la misma URSS. Porque tenía que competir con la vitrina del capitalismo, así fuera con una oferta patética.

¿Ha involucionado la sociedad venezolana también hacia esas formas de decadencia?

-Acaba de estar en Venezuela el ex diputado sueco, de origen chileno, Mauricio Rojas, y él cuenta que no venía a Venezuela desde el año 1971, y la vez que estuvo se encontró con el país más rico de América Latina; se encontró con el país más desarrollado de América Latina, se encontró con el país más democrático de América Latina. Volvía a Chile, y su país se encontraba en un estado de abandono absoluto y total, precisamente, debido a la crisis política. La misma que hoy sufrimos, en un insólito giro del destino, los venezolanos.

-Hoy Venezuela es el país más pobre de América Latina. Si tú lo comparas con Chile; bueno, ni imaginárselo; con Brasil ni siquiera con Argentina; no se diga México. Venezuela sólo puede ser comparada a estas alturas con La Habana. Y ello por razones políticas, pues la relación entre prosperidad y democracia es absolutamente indisoluble. No hay prosperidad sin democracia, y no hay democracia sin prosperidad.

Sin embargo, las cifras que maneja el oficialismo señalan que, antes de que ellos llegaran al poder, la pobreza extrema estaba muy extendida en Venezuela, y que hoy en día ha salido mucha gente de tal estado. ¿Qué piensa usted?

-Yo creo que los que dicen eso nacieron en 1992 con el golpe de Estado, y no tuvieron tiempo de ver la Venezuela que yo vi; la que tú viste, y la que todos nosotros vimos. Tuve la impresión, y así lo sentí cuando llegué a Venezuela, que este era uno de los países donde había mayor movilidad social, y de que las diferencias sociales no eran de ningún modo tan profundas y quemantes como las que había en Chile. En Venezuela se podía nacer abajo, pero no había obstáculos para llegar arriba. ¿Qué son los actuales jerarcas sino patas en el suelo que se hicieron multimillonarios en un suspiro? ¿Dónde eso es posible en América Latina? Es decir, pobreza, como la que hoy vemos, y sobre todo la condena a permanecer pegado a la costra de miseria, el hampa, la sangre y las colas no debe haber habido jamás en Venezuela; por lo menos, jamás desde que llegó el petróleo. Los pobres son más pobres, los medianos son más pobres y los ricos son chavistas. Quien sostenga lo contrario es un ciego, un cínico o un imbécil.

-Otra cosa es que haya habido un reparto indiscriminado. Aunque ese reparto indiscriminado reparte miserias en el fondo. Porque lo que no había cuando yo llegué a Venezuela eran políticos con dos mil millones de dólares en la cartera, como Diosdado Cabello. Eso era lo que no había. Que los narcogenerales y los boliburgueses me demuestren lo contrario.

¿La polarización que existe hoy en día en el mundo político se puede también reflejar en la metáfora de un muro, en este caso ideológico, que separa a un pueblo?

-En primer lugar, yo pienso que la polarización, de que se habla, es relativamente fantasmal; y lo digo así porque, efectivamente, la sociedad está polarizada, pero sólo entre los que son chavistas uña en el rabo, y los que son antichavistas a muerte. Ahora, ese extremismo en las posiciones, yo no lo llamaría polarización; porque hasta donde yo conozco las encuestas la posición mayoritaria la tienen en este momento quienes quieren volver a la democracia de libertad y oportunidades, quienes quieren volver a la prosperidad y al entendimiento. No quienes hablan lo contrario.

-Se habla ya de un 70 – 30 a favor de la oposición democrática en la voluntad de los venezolanos; de manera que yo diría que la sociedad venezolana está polarizada, por una parte, entre los cubanos que controlan el gobierno; el gobierno que le sirve a los cubanos; los sectores militares del estado mayor; que se han enriquecido a expensas de la miseria generalizada, por una parte. Por otra parte, yo mencionaría a los colectivos que tienen una propuesta existencial terrible, que es la del malandraje, el terror y la criminalidad política. Luego podemos constatar la existencia de la sociedad venezolana, mayoritariamente, democrática y, finalmente, las élites políticas. Digamos, el país más que polarizado, yo diría que está pulverizado en distintas fracciones.

El objetivo de Fidel Castro fue apoderarse de Venezuela, y lo logró al día de hoy; sólo que cuando ya el momento está huero para la revolución castrocomunista. ¿No le parece?

-Ese objetivo de Fidel Castro se cumplió en sueños. Digo: mientras estaba durmiendo. Ni siquiera tuvo que levantarse de la cama. Apareció un militar felón, un lamerabo que fue hasta La Habana a abrirle la puerta de su dormitorio, se acercó a su cama entró, lo sacudió como en el día de su cumpleaños y le regaló un mapa. Era el mapa de Venezuela. Esa es una de las cosas más insólitas que han sucedido en América Latina, que un país, el primer productor de petróleo de la región, y con una de las reservas petroleras más grandes del mundo vaya a entregarle llave en mano el país a un tirano decrépito.

-Ya me imagino la felicidad de Castro al despertar con PDVSA debajo de su almohada. Sin que se le hubiera caído una muela. En cambio, ¡que brutal diferencia!, cuando quiso apoderarse del petróleo haciendo la guerra de guerrillas en Venezuela, se encontró con los venezolanos de verdad, no con los lamesuelas y chupatintas de la izquierda marxista. Algo muy grave pasó entre esas dos Venezuelas; algo terriblemente grave que debe llevarnos a reflexionar, entre el gobierno de Rómulo Betancourt y el de Hugo Chávez, como para que la sociedad venezolana haya renunciado a su propia soberanía y a su propia nacionalidad, para regalarle a Fidel Castro la principal reserva estratégica del mundo y ponerse a su servicio para facilitarle el uso que él quisiera hacer de ese regalo. Ese es el auténtico problema antropológico, cultural, psicológico que debemos enfrentar: ¿por qué los venezolanos se convirtieron en unos lamesuelas, en unos cobardes, en unos pusilánimes?

-Además, al regalarle nuestra soberanía se echo al tacho de la basura una tradición que nos enorgullecía enormemente, porque Venezuela fue la madre de cinco independencias, siendo que hoy es el último furgón de cola del Foro de Sao Paulo, y que sea invitado especial a sus saraos sólo porque pone el billete. Es algo que debería avergonzarnos a quienes verdaderamente sentimos amor patrio.

¿Cuáles fueron los errores, que se cometieron, para que se crearan las condiciones que le dieran un triunfo electoral a Chávez en las elecciones de 1998?

-Muchos y muy graves errores. El primero se debió al inexorable curso de la naturaleza: se extinguió la generación del 28. Quedó el bagazo de una generación que se enloqueció con la revolución cubana. ¿O nos olvidaremos que las madres de este cordero fueron el PC, fue el MIR, fue el MAS, fue la Causa R, fue Bandera Roja? Incluso AD y COPEI, que bajaron la guardia como si el mandado hubiera estado hecho. ¿Qué tenía que hacer Fidel Castro en el sarao de CAP? ¿Qué tenían que hacer esos 911 venezolanos arrastrándose a las patas de un tirano?

Del segundo error incurrimos todos, comenzando por Betancourt. No haber arreglado cuentas de una vez y para siempre con el militarismo venezolano, la lacra que arrastramos desde los tiempos de Bolívar, que prefería los soldados, por ágrafos y bárbaros que fueran, a los civiles y hombres de leyes. De ellos fue el no haber arreglado cuentas de manera radical con el militarismo venezolano. Yo creo que la gran deuda que contrajo Rómulo Betancourt con Venezuela fue no haber aclarado sin ninguna duda la relación, el papel que tendrían en el futuro democrático del país, las fuerzas armadas. Ahí quedó un punto nunca resuelto.

-El segundo punto, al que yo también atribuyo esta caída a los infiernos fue la acentuación del factor material en la legitimación democrática; en gran medida la de Punto Fijo fue una democracia subvencionada, fue una democracia a 4.30. Era maravilloso ser demócrata, era maravilloso ir a votar por la democracia; era maravilloso elegir, cuando tú ganabas dólares a 4,30 que te permitían un disfrute de vida, que no lo tenían ni las grandes democracias del mundo. La democracia comenzó el naufragio definitivo el viernes negro. Hasta allí llegó el amor. ¿Una democracia sin posibilidades de pasar las vacaciones en Disneylandia?

-El tercer punto también está profundamente enraizado a ese materialismo fundante de las veleidades democráticas de las masas venezolanas, es el del estatismo, el del clientelismo; en otras palabras, el del socialismo genético; que ha minado la sociedad venezolana desde la explosión del Pozo “La Rosa” en Cabimas. El petróleo ha permitido en Venezuela, no lo que permitió en Noruega, en los países nórdicos; lo que ha permitido en la propia Rusia, en Brasil, y ahora en EEUU, ser una fuente de ingreso y punto. Que de obtener riqueza se ocupan los ciudadanos con su trabajo, con su esfuerzo, con su emprendimiento. Los japoneses no tienen ni petróleo ni una sola de las riquezas minerales que atiborran al país más rico y miserable del mundo, Venezuela. ¿Quién se está ocupando de hacer pedagogía política con esos hechos vergonzantes? Nadie: escucho los avisos de radio y lo único que le preocupa a los viejos y nuevos partidos del oficialismo opositor es ir a votar en un año.

-Aquí todo el mundo cree que el petróleo es una especie de propiedad privada de cada venezolano; que uno nace con un barril de petróleo en la barriga. La sociedad venezolana ha sido, en ese sentido, poco reflexiva, ha sido muy poco seria, ha sido muy viva la pepa. Ha preferido tirar a la piñata del dispendio político, la renta petrolera; en lugar de usarla con la sobriedad y la exigencia que pedía Uslar Pietri y tantos otros venezolanos inteligentes.

-Hemos sido los herederos de una fortuna colosal, y la hemos tirado al basurero como el heredero estúpido. El último resultado fue eso: cuando ya comenzó a verse la crisis económica apareció el chavismo; porque no podemos desvincular el golpe de Estado de 1992 del Viernes Negro de 1982; la asonada militar de la devaluación de bolívar; la incapacidad de Luis Herrera Campins por enfrentar la devaluación con respuestas políticas serias y coherentes, la irresponsabilidad con que Lusinchi y AD dejaron las reservas exhaustas para poder mantener la ficción de una sólida popularidad sustentada en el más descarnado populismo. Pero sobre todo, no podemos desvincularlo del golpe de estado del 92 con la conciencia generalizada de que somos ricos y alguien avieso y malvado nos roba lo nuestro, cuando no se lo es. Porque la verdad de Perogrullo es que tener petróleo no significa que somos ricos. No existe otra riqueza verdadera y real que la del grado de productividad social alcanzada por los hombres.

El triunfo electoral de Chávez se basó en un ingreso petrolero alto. La crisis actual, por la que atraviesa el gobierno de Maduro, se debe, precisamente, a que ahora comienzan a escasear los petrodólares. ¿Usted cree que de venir un nuevo gobierno, no estaría tentado también a ser dadivoso?

-Esta es una pregunta crucial; que pone el dedo de la llaga de nuestra inconsciencia política. La pregunta dice: ¿los venezolanos están descontentos con Maduro, porque no tiene tanto real como tuvo Chávez o están descontentos con Maduro, porque es un pésimo presidente que abusa de los derechos humanos y violenta y traiciona la soberanía nacional?

Una pregunta muy pertinente. A comienzos del gobierno Chávez y cuando ya se vislumbraba la gigantesca crisis en que terminaríamos envueltos, vi una encuesta que me pareció asombrosa: el valor menos apreciado por los encuestados era el de la libertad. A nadie parecía importarle un pito el destino de la libertad en Venezuela.

-A nadie le ha preocupado la libertad, y cuando yo discutía con los amigos políticos me decían: “Aquí, y también en Chile y en todas partes, la gente no se mueve por la idea de libertad. La gente se mueve por el sueldo, por el salario, por la papa”. Digamos, hay un hecho objetivo y real muy doloroso, y es que, efectivamente, a la gente mucho más le importa la barriga que el corazón. No digamos el cerebro.

-Eso me ha llevado a comprender por qué razón la oposición oficialista venezolana es tan populista, es tan estatólatra y tan clientelar. Tanto, en rigor, como el chavismo mismo. Si tú confrontas el discurso de Capriles con el discurso de Maduro no verás diferencias sustanciales, en cuanto a la concepción de Nación, en cuanto a la concepción de República; en cuanto al valor de la Libertad; en cuanto a la preeminencia de los problemas morales en la articulación social. Siempre estará “Mi Negra” de por medio. La tarjeta para ver como se les llena la barriga a los electores venezolanos.

-Acabo de oír la maravillosa intervención en un congreso en Zaragoza, España, de una muchacha guatemalteca; hablando del populismo de izquierdas y de derechas en América Latina. Aquí lo peor es que el populismo que existe en Acción Democrática, en Primero Justicia, prácticamente, es todos los viejos políticos del sistema se caracteriza por ser tan estatólatra y tan antiliberal como el chavismo y el madurismo. Se complementa con una carencia real de interés en la discusión política, por las ideas, por la concepción del mundo que sostenemos.

Nadie justifica la necesidad de la participación electoral con criterios verdaderamente, políticos, morales, ideológicos, programáticos, revolucionarios. Es muy doloroso. Pero el mismo populismo que manifiestan unos y otros se traduce en electoralismo; se traduce en la traición de febrero, es decir, la traición a los 45 mártires que cayeron por la libertad. Es un peso que lastrará para siempre a estos partido. Se siguen moviendo por el “cuánto hay pa’eso”. La política, en Venezuela, ha descendido a los albañales.

-En abril dejaron en el abandono a quienes dieron sus vidas por la República. Porque esos muchachos que salieron a pelear no salían para presionar a que les aumentaran el salario o les dieran una beca. Salieron a luchar por la libertad, y no veo actualmente, salvo en los sectores que se movilizan con el Congreso Ciudadano una mínima preocupación por el problema esencial que es el cáncer moral, que nos carcome. Jamás olvidaré cuánto reclamaban nuestras vírgenes vestales de los medios contra los que sacrificaban sus vidas porque les interrumpían el tránsito.

¿Cómo ve usted a la oposición venezolana, y la que tiene como valor fundamental la unidad?

-Yo diría en primer lugar una cosa abstracta, aunque en el fondo no lo es. Yo diría que una oposición que ni es opositora ni es democrática no es ni opositora ni democrática. Suena tautológico pero es así. Una oposición que no se opuso aq la triquiñuela del diálogo en Miraflores, sabiendo que era una trampa cazabobos, un truco puesto en acción por la UNASUR, por los cubanos y por el Foro de Sao Paulo, para quebrarle las patas al movimiento de rebeldía universitaria y juvenil en Venezuela. Una oposición que se prestó a ese juego es una oposición que no se opone.

-De hecho, la oposición que participó del diálogo, sirvió objetivamente a los fines de estabilización del gobierno de Maduro. En cuanto a lo de democrático, todos los partidos del establecimiento opositor nos deben la renovación de sus dirigencias mediantes procesos electorales internos limpios y transparentes luego de discutir programas alternativos. Los mismo bueyes siguen jalando de las mismas carretas. A ese paso y con esas carretas, no llegaremos a ninguna parte.

2014-11-13 7:42 GMT-04:30 Enrique Melendez O. <melendezo.enrique@yahoo.com>:

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