Fuegos de Artillería “extraordinario” Justicia tardía no es justicia

“La rebelión nace de las causas de la sin razón”

                                                                                     Albert Camus.

chavezyaltomando

“El mundo es de los atrevidos, y ningún atrevimiento es fatal”, esta frase pronunciada por algún pensador contemporáneo, cobra vigencia hoy más que nunca, igual que aquel proverbio chino, que dice: “nadie es capaz de entender la magnitud de una tragedia humana, mientras no la viva en carne propia” ésta si la recuerdo donde la leí, y dónde me encontraba.

La leí en el desaparecido diario de caracas, en el new paper del diario mundial, que venía encartado los días domingos, me correspondía supervisar precisamente a quién hoy se cree el redentor del mundo, pero no ve la viga que lleva en el ojo. Era un día domingo de fin de abril 85, o inicios de mayo 85. Nos encontrábamos en el eje El Sombrero- El Calvario. Parque Agüaro-Guariquito y supervisaba el ejercicio de guerra irregular del Batallón de cadetes. Ironías de la vida, el brigadier de Gamelotal, el ciudadano bicentenario, como le llama el colega que escribe la verdad sin pepitas, era el comandante de las fuerzas rojas, lo había designado Pedro Remigio Rangel. El mismo que se le alzo su batallón de cadetes siendo Comandante General del Ejército.

Bueno… se atrevió, siguió conspirando, lo alcahuetearon, llevó a la muerte a decenas de soldados, de civiles, a los subtenientes: Carregal Cruz. Y Cabrera Landaeta, de los paracaidistas insurgentes, y al capitán Carmona del bataBolívar. Destrozaron material y equipo de guerra, no fueron castigados y en su defecto, le fueron perdonadas sus felonías y sobreseídos en su causa.

Hoy olvidan que fueron golpistas convictos y confesos, que fracasaron en dos intentos de golpe y ven golpistas y conspiradores en la sopa, en el vaso de agua y en el espejo.

Olvidan también la solidaridad de los viejos oficiales retirados con Jacobo Efraín Yépez Daza, presidente de Ofidire, quienes tuvimos el atrevimiento y la osadía de firmar un documento y publicarlo en la prensa nacional exigiéndole al gobierno de CP II respeto por sus derechos y garantías constitucionales.

¡Allí están! se olvidaron de que pasaron por una Academia Militar en su rol de cadetes y en su rol de oficiales de planta, comandantes de cadetes. Se olvidaron de los caídos en el campo del honor, de los que cayeron bajo las emboscadas traicioneras del guerrilla castrocomunista a quienes hoy veneran (léase los tenientes Sandoval Reverón y Aguilar Valdivieso, el stte, Alberto Enrique Verde Graterol, el más brillante estudiante de la promoción Monagas 65-69… Asesinado por la espalda, antes de la iniciación del crespúsculo náutico matutino, organizaba su pelotón para iniciar la encuesta de origen y destino: (¿para dónde va, de dónde viene?) fue vilmente asesinado por la guerrilla castrocomunista que operaba en el Oriente del país. Cuando aun no cumplía 90 días de graduado.

Quizás alguno de los participantes y ejecutores de la emboscada asesina, sea hoy ministro o diputado y comparte mesas con algunos de nuestros compañeros de armas militantes rojos.

 Ces`t la vie, ces`t la realitè. Este escrito es de unos años atrás. Nada ha cambiado, al contrario todo está peor, el admirador  de Marulanda y admirador paroxístico y alienado a los Castro, que se creía eterno y quién lo tenía  todo, como el desaparecido Banco del Comercio. Bueno casi todo, menos (salud) una variable independiente, no controlable, yace bajo tierra, para  donde vamos todos los mortales.

Dejó destruido este país, y en manos incapaces e  ineptas, estamos  sobre un lago  de petróleo, con las  más grandes reservas, pero bajamos la producción, en miles de barriles de petróleo diarios y además lo regalamos a Cuba y a otros países del Caribe y no tenemos dólares para cancelar compromisos contraídos por el gobierno dizque obrerista.

 

Nota. Este escrito reflexión lo tenia en el borrador de mis correos y lo concluí hoy jueves 8 de mayo, cuando los estudiantes, están exponiendo sus vidas, por no someterse a esta dictadura del proletariado, o del militariado, donde unos tenientes de oro y plata, tienen más poder, que la compañía de generales y almirantes. País gobernado por escoltas, por tenientes y capitanes, sin curso avanzado o integral de artillería, blindados, comunicaciones, servicios logísticos, o infantería. 081005may2014.

 

Darío Lozano

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