Gilberto González @gilbertoque Carta pública a Jorge Rodríguez DIME CUÁNTAS LÁGRIMAS SON HECHAS DE TU ENCONO

jorge rodriguezNo puedo celebrar que hayas perdido a tu padre a tan corta edad, Jorge. De verdad, lamento eso. Imagino lo difícil que debió haber sido para ti y para tu hermana Delcy, vivir la tragedia de quedarse sin papá siendo tan jóvenes. No me alegro por la muerte de nadie, créemelo; y además, condeno la violencia en cualquiera de sus formas. Te considero un hombre inteligente. Tus credenciales así lo confirman. Eres médico psiquiatra e internista. Diste clases de postgrado en la UCV y escribes muy bien. Tu prosa es fecunda y mordaz. La primera vez que supe de ti fue por aquel relato ganador del 53o Concurso Nacional de Cuentos de El Nacional en 1998. Me gustó tanto ese cuento que lo recorté y lo guardé. Todavía debe estar por allí, en algún cajón de los recuerdos. Pero no es de literatura que quiero hablarte. Tampoco de tus logros profesionales. Mucho menos de cuando fuiste presidente del Consejo Nacional Electoral y de allí, el desaparecido presidente Chávez te nombró vicepresidente de la República. Muchos pensaron que fue para premiarte por tu labor en el CNE. Pero eso no viene al caso. Lo que me mueve a escribirte es otra cosa. El cañón de mis dudas apunta hacia otro lado. El 25 de julio de 2016 se cumplieron 40 años de la muerte de tu papá. Vi parte del acto desde el Teatro Teresa Carreño conmemorando esa fecha, donde participó hasta el presidente Nicolás Maduro. En ese homenaje, y en los que año tras año le hacen a tu padre, siempre han hablado del “mártir de la Liga Socialista asesinado por esbirros adecos en los calabozos de la extinta DIGEPOL durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez”. No dudo de las virtudes que tu padre haya tenido, Jorge. Créeme. No es mi intención mancillar su memoria. Pero considero importante evaluar la historia completa para reivindicar o no las acciones de tu padre. Repito, no dudo que como persona o como padre, el tuyo haya sido un hombre ejemplar, pero creo que todos los venezolanos tenemos derecho a saber un poco más de su devenir guerrillero y revolucionario en el siglo pasado para evaluar su vida de manera integral. Eso sería lo más justo, ¿no crees? Tu padre estaba preso por haber participado en el secuestro del empresario norteamericano William Frank Niehous, presidente local de la compañía estadounidense Owens Illinois. Según una crónica de la época, “Un comando guerrillero secuestró al industrial norteamericano William Frank Niehous en Caracas (…) Al mediodía del 27 de febrero (de 1976), siete hombres armados con ametralladoras livianas entraron a la residencia del empresario en Prados del Este. Se lo llevaron delante de sus tres hijos, su esposa Donna y la empleada doméstica”. Los hijos de Niehous también eran niños como tú, Jorge. Recuerda eso. El objetivo del secuestro quedó claro horas después a través de un comunicado del grupo subversivo “Comandos Revolucionarios” atribuyéndose la operación: “No cobraremos rescate. Niehous será ejecutado. Lo consideramos enemigo de Venezuela”. Dicho mensaje fue enviado a José Emilio Castellanos, reportero de sucesos de Caracas para la época. El 29 de junio de 1979, tres años, cuatro meses y dos días después de aquel secuestro, dos detectives de la Policía Técnica Judicial (PTJ) investigaban un robo de ganado cerca de Ciudad Bolívar y en una finca, los recibieron a tiros. Los funcionarios respondieron de igual manera. Dos captores cayeron abatidos. De una casucha, con las manos en alto, salió un hombre muy desgarbado, catire, de pelo largo, gritando aterrado: – ¡No disparen, soy Niehous! – Y allí culminó aquel sonado secuestro. RCTV transmitió la noticia, vale acotar. Lo primero que quiero preguntarte es ¿por qué un experto en la conducta humana, luego de un obvio proceso de resiliencia, termina haciendo lo que tú haces y diciendo lo que tú dices? ¿Por qué te empeñas en negar que una gran parte del país no quiere que ustedes continúen en el gobierno? Perdona que sea tan directo, Jorge, pero tus palabras llevan demasiado cinismo. A veces huelen a resentimiento mal curado. En tus declaraciones noto, con demasiada frecuencia, cierta frustración; cierta rabia camuflada. El rictus de tu risa forzada te delata. Este modelo económico fracasado se ha convertido más bien en una fábrica de pobres y tú lo sabes. El chavismo arrasó con las esperanzas de la gente y eso también lo sabes. El deterioro es el rey de la vida nacional. Chávez se equivocó, pero no tienen el guáramo de reconocerlo. El saldo negativo no deja lugar a dudas: escasez; inflación; gente pasando hambre y muriendo de mengua por falta de medicamentos; amén de una metástasis delincuencial y asesina regando la muerte por todo el cuerpo de la nación. Con este cúmulo de desaciertos, ¿de verdad piensas que no hay un 20% adversando a este gobierno, chamo? Eso no suena nada sensato, Jorgito. Asumiendo esta postura le haces un flaco favor a la inteligencia de la que hablé al principio, panita. Para decírtelo de una manera elegante, estás “miccionando fuera del envase”. La mayoría de la gente ya se dio cuenta de que este es un modelo hambreador donde sólo los “enchufados” y beneficiados con dólares a dedo, tienen posibilidades de vivir dignamente. ¿Por qué dices que no habrá referéndum ni este año ni el que viene? Pareciera que te da rabia la posibilidad de perder el poder. ¿Por eso será que dices que el Referéndum Revocatorio está muerto e intentas obstruirlo a como dé lugar? ¿No te parece que debemos dirimir nuestras diferencias de manera democrática, constitucional y pacífica con el Referéndum Revocatorio? Así sabremos qué quiere la gente o “el pueblo”, como ustedes lo llaman. Tú conoces de sobra el artículo 72 de nuestra Constitución. Eres psiquiatra, pero en este caso, te estás haciendo el loco. Muy seguramente, ya tienes las encuestas. Sabes que más de dos tercios de la población rechazan la gestión de Maduro. En tu fuero interno, y quizás de manera inconsciente, quieres que el RR se realice, pero en 2017, con la esperanza de permanecer en el poder luego de la hecatombe madurista. No te sientas mal por eso, Jorge. A muchos dentro del PSUV les pasa lo mismo. Quieren que la oposición les haga la diligencia; pero eso sí, que sea el año que viene. Así, logran salir de Nicolás, permaneciendo ustedes en el coroto. ¿Verdad que tengo razón, Jorge? No soy tan avezado como tú en eso del estudio de la psique, pero para mí, resulta evidente que sufres un proceso de negación de la realidad. Quizás te sientas orgulloso de tu nihilismo guerrillero convirtiéndolo en venganza personal; pero eso no es bueno, chamo. Pasa la página. Muchas veces te he oído hablar del amor y la hermandad; pero no pareces practicar lo que predicas. No albergues tanto rencor. Eso le hace daño sólo a quien lo profesa. Perdona de corazón. Yo no maté a tu papá, Jorge. Ni yo, ni millones de personas quienes nos oponemos democráticamente a este fracasado modelo que lleva casi dos décadas obstruyéndonos la existencia. Empobreciéndonos y no sólo en el aspecto material. El muro ético y moral del país también luce mustio y agrietado. Nos dilapidaron el futuro, panita. Admítelo. ¿A dónde se fue la mega bonanza petrolera que ustedes administraron? ¡La más grande de la historia venezolana, chamo! Algún día deberán responder por eso también. A veces pienso que el diván que muestras en tu programa podrías usarlo tú mismo, Jorge. Recuéstate un rato a meditar en él. No le temas. Eso no quiere decir que estés loco ni nada por el estilo. Habla con alguno de tus colegas. Quizás alguno esté dispuesto a ayudarte. Reflexiona; recapacita. Luego de hacer un análisis intro y retrospectivo, analiza si tu lenguaje y comportamiento provienen de tu propia inconformidad personal; de tu rabia fósil. Te lo digo de buena fe, en aras de la tolerancia, el respeto y la concordia, tan escasas en estos tiempos. Anda, hazlo en nombre de la paz y la reconciliación nacional. ¡Ah! Y convence a Diosdado; a Aristóbulo; a Tarek y a muchos otros dentro del chavismo para que hagan lo mismo, que buena falta les hace.
Gilberto González
www.gilbertoque.com
@gilbertoque

Comentarios: