Gonzalo Oliveros Barra Plural 449   Embajadores y migrantes

Desde el mundo antiguo, y repito aquí los términos de la Convención de Viena, que regula la materia, los estados han tenido representantes en distintas partes. Uno de ellos, es el embajador.

A él se dirige el Gobierno, ante el cual está acreditado, para tratar los temas que conciernen a los respectivos países. Pero a él también y a sus subalternos se deben dirigir los nacionales, cuando un problema les afecta en tierra extraña, en la cual representan los intereses de su país de origen.

Esa es la formalidad de la ley, pero, la verdad sea dicha, hay otros embajadores. Los de los pueblos. Esos que representan no al Estado, no al Gobierno. A los habitantes de su respectivo país.

Los venezolanos que hoy, por el mundo estamos representamos a nuestros coterráneos. No porque hubiéremos tenido algún tipo de cargo de representación en territorio nacional, sino por el simple hecho de ser eso. Venezolanos. Venezolanos por el mundo. Migrantes.

Cuando en los países donde estamos, para bien o para mal se habla de nosotros, no se están refiriendo al gobierno de turno en la tierra de Bolívar y Bello. Nos están retratando, generalmente por algunos pocos, a nosotros. A todos.

Recientemente, una televisora bogotana me llamó para una entrevista. Motivos de salud me obligaron a declinar. El tema a tratar era como observamos nosotros en ASOVENEZUELA, la conducta delictiva atribuida a unos connacionales en Colombia.  Mi respuesta sobre el tema les sorprendió.

Manifesté a la periodista que a Colombia hemos venido muchos. Cerca de un millón ya estamos aquí. Gente de bien y desadaptados. Los primeros no queremos premio alguno. Simplemente que se nos trate como iguales, tal como lo ordenan los artículos 95 y 100 de la Constitución Política de Colombia. Ni más ni menos.

Pero a los segundos, así se los dije, hay que detenerlos, enjuiciarlos y si son culpables, castigarlos con todo el peso de la ley, pues es su conducta la que puede generalizar un sentimiento xenófobo, que hay que atacar inmediatamente.

Quienes estaban acostumbrados en Venezuela a cometer desafueros o a exigir derechos sin cumplir ningún tipo de obligaciones, deben saber que, fuera del territorio nacional, en Colombia, Chile, España o Australia, por citar algunos países, estamos una gran mayoría que, antes que exigir derechos que nos corresponden, estamos cumpliendo obligaciones que nos den autoridad moral suficiente, para exigir lo que la ley contempla.

A la gran mayoría de quienes hemos salido en las actuales circunstancias, lo ocurrido nos ha convertido en mejor persona. A quienes con su conducta demeritan de nuestro ser nacional, que las autoridades de los respectivos países dispongan conforme a la ley, lo que sea pertinente. Ellos no representan al pueblo de Venezuela.

Gonzalo Oliveros Navarro

Magistrado TSJ-AN

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Sen. María Fernanda Cabal El juez Kavanaugh y la fabricación de culpables

PUBLISHED ON 30 septiembre, 2018 El día viernes 28 de septiembre, se paralizó la audiencia norteamericana ante un nuevo episodio de “puritanismo progresista”: Tres mujeres saltaron...