Gonzalo Oliveros Barra Plural 453   Migrante

Eso soy. Quizás, a pesar de las circunstancias, uno privilegiado por la posición con la cual me honró la Asamblea Nacional en julio pasado, pero… a la larga, soy otro como muchos.

Colombia ha concluido el pasado viernes 8 de Julio un registro de migrantes venezolanos en situación irregular, es decir, aquéllos que no ingresaron a esta tierra con pasaporte o por los puestos fronterizos respectivos, o que de tener aquel instrumento, no lo sellaron en migración al entrar.

Esos venezolanos, que de seguro son la mayoría, lo repito, han salido de su país por necesidad, no por turismo. Casi que con los puesto. Llegan a Colombia, bien con rumbo a otros países o para quedarse. Pero, a donde lleguen, solo tienen un objetivo común: Trabajar.

Colombia tiene hoy la posibilidad de  diseñar un mecanismo para facilitar el acceso de nuestros coterráneos a eso. Al trabajo. La verdad, no debería ser tan complicada la solución.

Venezuela al adscribirse al Mercosur se hizo parte del “Acuerdo para Residencia para Nacionales de los Estados Partes del Mercosur”, suscrito en Brasilia el 6 de Diciembre de 2002. Este instrumento jurídico se encuentra en plena vigencia y sirvió de fundamento a Argentina y Ecuador para facilitar el acceso de venezolanos a puestos de trabajo en esos dos países, una vez iniciada la diáspora que nos afecta.

Ciertamente que, por aplicación de la Cláusula Democrática del Mercosur, contenida en el Acuerdo de Ushuaia y aplicada a Venezuela el pasado agosto, este país se encuentra suspendido de los derechos que su incorporación al Mercosur implican, pero, el mismo instrumento de suspensión estableció que los gobiernos tomarían las medidas conducentes para no impactar al pueblo de Venezuela.

Colombia fundamenta el otorgamiento de la visa Mercosur al criterio de reciprocidad entre estados. Los venezolanos obviamente carecen de protección nacional. Ese requisito para ellos es de imposible acceso. Al ser así, son los venezolanos y no su gobierno, los afectados por la suspensión originada en la ausencia de democracia, que era lo que los gobiernos que la acordaron trataron de evitar.

Tiene Colombia allí entonces un mecanismo de protección a los mas afectados por la crisis venezolana. Basta simplemente, que no aplique el principio de reciprocidad fundamento interno de esa decisión.

Al liberarse del mismo, los venezolanos, ese único afectado por lo que “al norte del sur” ocurre, tendrán acceso a una herramienta que facilitará su estancia en territorio  colombiano y evitará la competencia desleal con los hermanos del país que hoy nos cobija.

 Gonzalo Oliveros Navarro 

Magistrado TSJ-AN

 

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