Gonzalo Oliveros   Oportunidades        Los chinos, que muy vivos son, no pierden una. Otros si lo hacemos.

        Si alguna característica tuvo Venezuela  es que la educación permitió moldear una buena clase media. Esa que es el motor del cambio en cualquier sociedad. Aquella cuyos esfuerzos por defender la democracia todos conocemos. Esa que formó parte del plan más revolucionario que gobierno alguno en América y cuidado si en el mundo ejecutare en beneficio de sus nacionales.

         El Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho. Aquél que permitió a una extraordinaria cantidad de venezolanos formarse en las mejores universidades del mundo, pagadas por el estado venezolano.

       Esa clase pujante, preparada, sigue saliendo del país y cada vez más aceleradamente, pero no se viene toda a Colombia. Va a España, Chile, Argentina, a Ecuador, pero no se queda  aquí. Se va a otros países por las ventajas migratorias que ellos le conceden. Pareciera, entonces que hay  timidez en esa materia.

          Venezuela y Colombia, en democracia, suscribieron convenios que facilitaban recíprocamente el reconocimiento de estudios superiores. Esos que ahora probablemente sean vistos en tierra neogranadina con ojeriza, por la politización de la educación en el país, pero que algunas universidades colombianas si reconocen.

           Mas sin embargo, a pesar de la práctica política desarrollada en Venezuela en materia educativa, nuestras universidades han resistido y han preparado profesionales que, pudiéndose quedar al lado de su casa como lo sería la tierra de García Márquez, van a vecindarios en países muy lejanos y casi desconocidos porque estos han valorado su formación.

       Recientemente el señor Presidente Santos, desde Londres afirmó que la situación de Venezuela era su peor pesadilla. Yo, que en lo personal veo el vaso medio lleno, cuando está medio vacío,  creo por el contrario  que es una magnífica oportunidad. El migrante aporta al país su educación y costumbres. Pero además transfiere conocimiento y tecnología, todos los cuales enriquecen.

     Con inteligencia y políticas públicas agresivas, esa migración venezolana, que por cierto sale de los aeropuertos colombianos, debería ser motivada a permanecer aquí.

    Mas migrantes ciertamente implican presión a los servicios públicos de salud y educación; pero también conllevan la posibilidad de mayor inversión, en esos sectores e inversión es empleo. Para colombianos y para migrantes.

    Quienes aquí en Colombia estamos, proviniendo de otros lares, creo que debemos ayudar a modificar la concepción migratoria. Estimo que al país, este que hoy nos ha acogido, le conviene.  Por ello afirmo:

¡¡¡No es una pesadilla. Es una oportunidad!!!

Gonzalo Oliveros

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