H O R I Z O N T E S. Dr. Valentín Arenas Amigó: Atropello en en la frontera…

Venezuela y Colombia fueron ambas liberadas por Simón Bolívar. Morochas desde la cuna, sus hijos viven en la frontera como vecinos desde que fueron liberados. Cuando dos países son enemigos la frontera se mantiene bien vigilada, pero cuando son amigos es un espacio para el encuentro. Así ha sido siempre tanto en gobiernos autocráticos como democráticos.

Siempre la frontera ha sido un espacio para el encuentro y la convivencia, menos ahora cuando la minoría que ejerce el poder en Venezuela, decidió decretar un estado de excepción y expulsó a los colombianos que habitaban en la frontera como si fueran todos unos delincuentes. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Por qué esta violencia sorpresiva, despues de tantos años de convivencia? Eso es lo que trataremos de explicar.

Mientras Hugo ejerció el poder, y durante los tres años que tiene su suplente en el cargo, ni al uno ni al otro se le ocurrió nunca usar la violencia para expulsar a sus hermanos vecinos. Sorpresivamente, para venezolanos y para colombianos se los expulsa ahora “cual ladrones de manera violenta”, como pudieron ver los ciudadanos de ambos países a través de la televisión.

Solo un régimen que está desesperado hace esto. Desesperado porque no ha sido capaz de terminar con los homicidios, incluidos los de militares. Desesperado porque impuso un modelo económico que destruyó la producción nacional, como lo denuncian esas largas colas que todos padecemos.

Desesperado porque el país, de cuyo régimen se copiaron ahora negocia con los Estados Unidos, o sea, con el imperio, como lo llaman las autoridades venezolanas. Desesperado porque el malestar es tan grande, en todos los niveles de la sociedad venezolana, que el régimen sabe que tiene perdida las próximas elecciones parlamentarias y no sabe qué hacer, para desconocer la voluntad contraria de una mayoría muy grande con un CNE, parcializado, que esta vez le será muy difícil desconocer.

Y como si todo lo anterior no fuera suficiente para vivir en un estado de desesperación el petróleo, antes utilizado para hacer política en otros países de la región, ahora ha llegado a tener un precio tan bajo, que obliga a ajustar un presupuesto que no puede ser ajustado más allá de lo que ya está. Cualquier día Venezuela pasa a ser un país “quebrado”, al no poder cumplir con sus obligaciones señalando el principio del fin y dejando atrás un cadáver como país.                           ¿Si esta realidad la está viviendo todo el pueblo, se imagina usted lector lo que estará viviendo el suplente? Maduro no tiene el liderazgo, ni la capacidad necesaria para conducir un país en estas condiciones.

De nada le sirve tener el control de todos los poderes del Estado y de los medios de comunicación social, cuando no se tiene la capacidad necesaria para sacar a Venezuela del caos en circunstancias tan difíciles. Por eso, para llamar la atención de los venezolanos hacia otra parte, acudió al cierre de la frontera y así logró concentrar toda la atención de venezolanos y americanos, y alejarlos de la grave situación que padece.

Esto no resuelve el problema, pero gana tiempo para “maniobrar”. Señal evidente de que la muerte política del régimen venezolano no la detiene nadie. No se pregunte qué pasa en la frontera sino por qué Venezuela implosiona. Maduro, responde.

 

Dr. Valentín Arenas Amigó

Profesor de Instituciones

Políticas de la U.C.A.B.

Correo:alenri@gmail.com

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