La brecha se cierra, pero aun no es suficiente.

Venezuela está a dos días de una elección presidencial que será tremendamente trascendente.
Desde la aparición del ex presidente Chávez en el escenario político, Venezuela cambio radicalmente. Comenzó a cambiar con su sola aparición, la cual fue una consecuencia de años de desidia del sistema político venezolano, que no solo se quedó anclado en el pasado, mientras la sociedad evolucionaba, si no que se aferró a sus prácticas de siempre, alejándose cada vez más y desconectándose de los ciudadanos, a tal punto que una cosa era el “mundo político” y otra el “la sociedad”.
Esto generó el caldo de cultivo para que irrumpiera un nuevo liderazgo que, con tremenda astucia, y con una conexión casi mágica con las mayorías, logró no solo ganar una elección, si no llevar su mensaje a la Venezuela profunda, a aquella Venezuela que estuvo olvidada y abandonada por años, y logró casi meterse en su ADN y ser parte de ellos, y ellos parte de él.
Ante cada evento electoral, el ex presidente Chávez, ganaba terreno, ganaba poder, y su revolución avanzaba. Sin embargo la vida le quedó corta y perdió la mayor de las batallas, la batalla por su propia vida.
Su última intervención en televisión, donde anuncia que N Maduro es su escogido, fue una clara despedida. Sabía que había llegado su fin, y en un último esfuerzo por mantener vivo su legado, nombró a su heredero.
Así llegamos hasta acá, llegamos a una campaña electoral, totalmente atípica por lo corta, por lo breve, y por eso mismo sumamente intensa.
El sector oficialista, hábilmente montó su estrategia y su campaña sobre la figura del gran líder, de su único líder, el único que tenía los votos, y sobre su imagen y su recuerdo, cabalga N Maduro, haciendo un esfuerzo tremendo en imitarlo, en transmitir que él no solo es el heredero, si no el hijo pródigo del ex presidente.
Montarse en esa ola, (más todos los recursos logísticos, humanos y económicos del gobierno) le dieron una buena ventaja a la partida de esta atropellada carrera.
Por otro lado, la oposición, presenta nuevamente a H Capriles R, quien evidentemente sale en total desventaja, primero por haber abandonado el liderazgo nacional después de las elecciones de Octubre del año pasado y haber regresado a su gobernación, y en segundo lugar, porque la percepción general, en la arrancada de esta carrera era que esto era una misión imposible.
Sin embargo, la campaña tomo su curso, y H Capriles R logro imprimirle una tremenda emoción, logró despertar un interés que no se veía desde hace mucho, han hecho una campaña en la que, inclusive, innovaron haciendo actividades poco tradicionales, y evidentemente ha logrado acortar y en mucho la ventaja inicial que tenía N Maduro.
Ahora, esta campaña fue muy corta y a H Capriles R, le harían falta unos 15 días más para poder cruzar las líneas y poder superar a su adversario.
El resultado final será cerrado, la elección se definirá por muy poco, y la abstención será mayor que en la última elección presidencial.
Como conclusión, queda claro que, a pesar de las desventajas si una campaña tiene la estrategia y el mensaje correcto, sumado a mucha creatividad y emoción, puede hacer grandes avances, pero los tiempos son demasiado cortos y contra esa limitante, es poco lo que se puede hacer.
Amanecerá y veremos, seguramente un país que comenzará a cambiar a partir del 14 de abril, comenzará a aparecer un país distinto.
Orlando Goncalves
@orlandogoncal
12 de abril de 2013

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José Hernández 27 de noviembre 2018, martes #PeriscopioVenezuela buen día

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