La misma manteca

Así decía Licho José Avila “La misma manteca los tres cochinitos” y no era para referirse a Tobías Bolívar, Jesús González y Nicola Penna Millán cuando eran las tres piedras del fogón de AD, sino para referirse a las cosas cotidianas que sucedían en la vida y que eran parte de la idiotez de una sociedad que se moría de mengua, ante la inercia de los políticos ambiciosos.

Esa frase “la misma manteca” la usaron en Los Robles varias personas, porque es un refrán popular y en estos tiempos que muchos “bandidos” buscan el poder parlamentario a cuenta de mentiras y bolserías, los más viejos cuando le dicen por quién votarán dicen que le da igual quien gane, porque no irán a votar por alguno de ellos y porque son la misma manteca.

Y ahora cuando en Margarita aparecen cuadres políticos que dan vergüenza y cuando los rebullones buscan sangre por cualquier lado, y los zamuros buscan podrido en cualquier barrio o sector, aplica esta dicho popular que sacude el alma insular y pone sobre el tapete lo que ocurre en todo el país.

Cuentan que una vez Luís Ceferino Guerra, en su bodega cuando llegó un cliente en busca de manteca marca “Los Tres Cochinitos” y no tenía sino “La Campana” y una vez que el vecino refunfuñó, el bodeguero le espetó “es la misma manteca lo que pasa es que vienen en latas distintas, pero es la misma manteca.

Por eso, cuando los electores vayan a elegir a sus diputados nacionales no quedan dudas que cualquiera es igual, porque hay una sarta de bandidos compitiendo, que si los pasan por el detector de mentiras no queda uno libre de polvo y paja. Así son las cosas en una fauna política, donde compiten pajaritos preñados de dólares producto de sus negocios en la administración pública, otros de su paso por las alcaldías, los más ilusos de sus negocios tras bastidores, y unos muy rayaos por su tráfico de influencias en la administración pública. A los más alzaos los respaldan figuras que tienen mucho dinero, proveniente de dineros públicos.

Ese es el problema en una realidad política que ve a los rebullones buscar sangre por todas partes, para alimentar su ego de enfermos de poder y son “la misma manteca” porque ninguno habla del país y la mayoría solo sueña con tener en sus manos la credencial que le permita pasillanear en el hemiciclo legislativo, para inflarse como un pavo real.

Así son las cosas en esta Venezuela, que solo ve a sus políticos salir al ruedo cuando hay elecciones y por eso el chavismo viene cocinándolos a fuego lento en cada proceso electoral. Ahora, cuando la crisis arrincona al país y cuando la revolución hace aguas en medio de tanta calamidad económica se escucha en el pueblo el refrán “la misma manteca los tres cochinitos”, que marca el fin de la era de los políticos mentirosos que todavía andan por el mundo regando basura lexical por los pueblos de Venezuela.

Con esas derrotas importantes, se marcará el fin de una era política y las tendencias que manejan los ambiciosos políticos se desplomarán para probar que el trabajo político es de todos los días y no de eclipses que salen cada 100 años en busca del poder, pues la gente se cansó de tantas mentiras y promesas incumplidas que al final son “la misma manteca”.

Manuel Avila

@enciclica

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