La venganza roblera

Esta pelea no ha terminado… y que no estén creyendo los opositores al ex Gobernador que ya se guardaron los aperos de combate, porque lo derrotaron en las primarias. No señores, los robleros así como han cazado conejos a toletes por centurias, también son capaces de odiar por generaciones, sobre todo cuando le tocan sus intereses.

De manera que quien crea que vendrá una fusión de Alfredo Díaz y el ex Gobernador, después de las primarias es un iluso porque la guerra se acentuará hasta el punto que la sangre llegará al río. Por eso, las costumbres milenarias del roblero de apostar solo a su candidatura y nada más, es parte de la contienda que arranca después del proceso electoral que terminó este 17 de mayo y que anuncia negros nubarrones, para una entidad donde la oposición no termina de ponerse de acuerdo.

Es una mentira parecida a que Pastor y Nano Avila, los que sacaron más votos en el Circuito 1 se pondrán de acuerdo para algo, pues los odios milenarios también influyen en una unidad, golpeada por las huellas de las ambiciones políticas.

Por eso comienza a operar “la venganza roblera” con todas sus mañas, para descarrilar cualquier tren que intente llegar primero que él al sillón asuntino.

Esa lucha hay que observarla de cerca y más que una derrota por la pérdida de su querubín, es un reto a la fuerza de su alma que pondrá toda la carne en el asador, para cristalizar cualquier propuesta que deje en el camino las aspiraciones de su rival de turno, dibujada en Alfredo Díaz.

Por supuesto quedaron huellas de sangre sobre las calles de Margarita y Coche, porque muchas cosas se dijeron que hirieron el orgullo insular.

Ahora, cuando se abren las cortinas para arrancar otro capítulo de la comedia política insular no hay por ahora vencidos y vencedores, porque la Unidad es un solo paquete y se está cocinando mal desde hace rato, cuando se propiciaron encuentros fratricidas que agriaron más los encuentros entre rivales con poder.

De aquí en adelante, las estrategias cambian el rumbo y se buscan nuevas alternativas tácticas para golpear a su rival por cualquier vía, pues el gran perdedor de esta contienda no fue el hijo sino el Padre y esa herida de muerte traerá colas a la hora de la selección del candidato a Gobernador que es el objetivo de estos grupos políticos.

Pero como a alguien había que sacrificar frente a las hordas opositoras correspondió al “hijo de papá” poner el cuero y su futuro se perdió entre la bruma marina. No quedan dudas que la lucha se movió entre votaciones escuálidas y políticos desfasados que apuntan a un cambio de gobierno, y muestran debilidades manifiestas que dejan en entredicho la suerte de la oposición en el estado.

Aquí no debe haber triunfadores y derrotados porque está en tela de juicio la unidad y esos resultados son parte de la caricaturización de la política venezolana y que está sintetizada en “La venganza roblera”.

manuel avilaManuel Avila

@enciclica

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