“Majunches” y “pitiyanquis”: El curioso glosario de la revolución bolivariana

Autor: Editor YU el Mar, 12/06/2012 – 13:00.

“Mi misión va a ser quitarte la máscara, «majunche» [poca cosa]. Por más que te disfraces, tienes rabo de cochino, orejas de cochino, roncas como un cochino: ¡eres un cochino!” No es una pelea de un bar. Tampoco un reality show. Se trata de Hugo Chávez atacando a su rival electoral Henrique Capriles.

Durante 13 años y medio, la revolución bolivariana ha conformado su propio lenguaje agresivo, sobrecargado de insultos, eufemismos, disfemismos e incluso peleas con la Real Academia Española de la Lengua (RAE).

“Es una mezcla de vieja retórica antiimperialista de la izquierda y nociones del progresismo posmoderno y postsoviético, al que se suma la palabrería bolivarianista. En lo esencial es un lenguaje totalitarista, orientado a la aniquilación del opositor”, describe Ibsen Martínez. Para este escritor venezolano, heredero destacado de Uslar Pietri, “el lenguaje chavista no tiene leales adversarios políticos, sino enemigos letales, indignos de existir”.

El lenguaje de la revolución y su diccionario forman parte del gigantesco entramado ideológico que sustenta el chavismo, que además cuenta con un líder dotado de ingenio popular y con talento torrencial para el insulto. Un diccionario que se nutre de nuevas palabras y que tiene los eufemismos como buque insignia de su populismo demagógico.

“Es una táctica preconcebida. No puede ser casual que sólo se usen los eufemismos cuando el destinatario del mensaje es su gente y no el enemigo”, razona Encarna Méndez, filóloga y maestra escudriñadora de los significados ocultos de las palabras. “Para este último existen el lenguaje soez, procaz, el insulto y la agresión directa o el disfemismo [Insulso para referirse a Insulza]”, añade.

Durante la crisis carcelaria no se hablaba de presos, sino de privados de libertad. Los planes son integrales y el desarrollo, endógeno. Los negros son afrodescendientes [“lo que no tiene sentido en una sociedad mestiza donde llamar negra a la pareja no es peyorativo”, insiste Martínez]. Los damnificados de las inundaciones ahora se llaman dignificados. Las FARC son rebeldes y sus secuestrados, retenidos. Las tierras no se expropian, sino que se recuperan. Las milicias son guardias del pueblo. El golpe de Estado del 11 de abril 2002 sigue siendo golpe, pero el del 4 de febrero de 1992 protagonizado por Chávez ahora es una rebelión cívico-militar.

La mayor pirueta lingüística se ha alcanzado con “bienandro”, en vez de malandra (delincuente). “Quien se apropia de algo que a otro pertenece, lo hace por necesidad. Es entonces injusto adjetivarlo con una palabra de significación negativa”, explica Méndez, que tiene claro que “el eufemismo no se usa de forma inocente, irreflexiva o inconsciente”.

El diccionario de la revolución tiene su gran escritor: Hugo Chávez. Sus insultos son adoptados sin pudor por sus correligionarios. El mandatario igual llama “retardado mental” a un ministro colombiano que manda al “cipote” a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Nunca disimuló su odio hacia Uribe (“imbécil, lacayo, mafioso, narco, paramilitar”), pero también atacó al juez Baltasar Garzón (“mercenario y payaso”). Ni siquiera Superman se pudo salvar (“bobo de acero, símbolo del Imperio”).

Objetivo, la oposición

Su primer objetivo siempre fue la oposición: “pitiyanquis”, apátridas, escuálidos, oligarcas de pacotilla, sinvergüenzas, fascistas, putrefactos o arrastrados.Capriles no sólo es “majunche”, también “fascista y mariconzón”, como lo definió el canciller Nicolás Maduro.

La violencia verbal está oficializada en Venezuela, incluso tiene jurisprudencia. Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de 2010 disculpaba a Chávez porque no se sabía cuántas personas habían escuchado su propuesta de que un millón de revolucionarios quemaran palmeras en un barrio rico y le cayeran a batazos a la oposición. Otra jueza disculpó al presentador estrella del chavismo tras llamar hijo de puta al director del diario El Nacional. “Corresponde al ejercicio de la libertad de expresión”, sentenció.

Otro de los mensajes obsesivos de la revolución es que el lenguaje es sexista. “Compañeras y compañeros”, “trabajadoras y trabajadores” y demás utilizaciones abusivas de los dos géneros llenan discursos y titulares. Al académico de la RAE Ignacio Bosque se le ocurrió criticar esta “anormalidad”, porque recarga el lenguaje. La respuesta del oficialismo fue feroz: “La RAE es un caso melancólico de un ex imperio”, atacó Luis Britto, escritor favorito del chavismo.

Entre tanto tira y afloja verbal, no ha pasado inadvertido que el presidente ya no insulta al clero. Aquellos históricos calificativos (“demonios, vagabundos, fariseos, inmorales o bandidos”) han dado paso al silencio. “También me sorprende el súbito cambio del lema «Patria, socialismo o muerte», que más que un dilema era un trilema, por «Viviremos y venceremos»”, destaca Ibsen Martínez. El cáncer también trajo nuevos tiempos al lenguaje de la revolución.

La Nacion de Argentina
Fuente Fuente: http://es-us.noticias.yahoo.com/majunches-pitiyanquis-curioso-glosario-r…

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Econ. Alfredo Salgado: LOS FACTORES DEL MAL

Son varios los Factores del Mal, tras los cuales se escuda la corrupción roja rojita, y que permite detonaciones como las que estamos presenciando entre...