Manuel Avila                                  Mudez Guaiquerí

De cómo los medios de comunicación hicieron silencio cómplice por la derrota de un equipo Guaiqueríes que terminó otra campaña sin pena, ni gloria. Nadie dijo nada y dejaron pasar por debajo de la mesa otra derrota aplastante que la mayoría de los críticos del baloncesto le dieron un aplauso a un equipo que solo supo perder y conformarse con otra eliminación prematura que no le dice nada al baloncesto venezolano.

Que tuvo Guaiqueríes de nuevo nos encontramos con una gerencia que lució atropellada, que no supo qué hacer con el equipo y se enredó en la contratación del DT, en el fichaje de criollos y sobre todo en la contratación de jugadores foráneos. No se hizo nunca el team work que hacía falta para que la tribu dejara de ser un equipo perdedor. No pudo la gerencia traer las piezas necesarias para buscar el título y terminaron eliminados como siempre. Esa es la consdtante de un equipo que se dio el lujo de poner como DT a Manuel Berroterán para suplir al español Gustavo Arantzana que no pudo tampoco manejar el equipo.

Con un equipo politizado que se maneja desde el Ministerio del Deporte para que se nombren presidentes, coordinadores y empleados desde el nivel central, no quedan dudas que estamos atrapados en medio de la crisis. Con esa politización de la tropa guaiquerí se produce una debacle de palabras mayores que vuelve polvo la realidad de un equipo convertido en un organismo burocrático y no en una organización deportiva que debe responder al clamor de su fanaticada. Ahora lo cierto del caso es que Guaiqueríes es un equipo de compadres, manejado como quiere el Ministerio del Deporte y no como un organismo que busca la consolidación de una sociedad empeñada en ganar campeonatos.

La historia del Guaiqueríes Campeón en 8 oportunidades pasó al olvido porque ya la gente se olvidó con tantas derrotas de aquel pasado glorioso que hizo delirar de pasión deportiva a una generación de fanáticos que creyó en la tribu y siempre puso sus palmas, sus gritos y su corazón para elevar la calidad insular.

Pero llama poderosamente la atención que la mayoría de los MCS ni tocaron de cerca las derrotas de un equipo que fue condenado a su eliminación desde que arrancó el torneo. Engañaron de nuevo a la fanaticada insular que no dejó de asistir a los juegos realizados en el Gimnasio Ciudad de La Asunción y lejos de retirarse por las pésimas actuaciones de la tropa verde, siempre estuvieron acompañando al equipo y convirtiéndose en el sexto hombre para conseguir los triunfos.

Nadie dijo nada, todos se quedaron callados y la mayoría de los que asisten a los juegos con credenciales otorgadas por el equipo no se atreven a sonar las campanas para que la tropa verde reacciones y para que su directiva asuma retos superiores.

Basta de improvisaciones de poner a los camaradas Hantony Coello ayer y Alejandro Otaiza hoy, pues es evidente que Guaiqueríes fracasó de nuevo. Nadie dijo nada de la mala temporada de un Guaiqueríes que empezó dando tumbos y terminó en la otra etapa de la instancia con la derrota dibujada en la frente.

No tuvo jugadores relevantes la tropa verde y salvo El Oso Silva que se desgarró en la cancha y puso sus mejores esfuerzos para que triunfara el equipo de sus amores. Y nadie más puso empeñó a los triunfos de la tropa margariteña que pasó a convertirse en la cenicienta de la liga al perder con equipos considerados de la cola y sufrir derrotas aplastantes en la misma Cueva del Indio. No hubo pundonor en la cancha, hizo falta el coraje y el espacio de los jóvenes lo siguieron ocupando jugadores como Richard Lugo que solo se lamentaban de su equipo. No hubo orden en la conformación del equipo.

Pero no podemos aplaudir a un Guaiqueríes que ningún esfuerzo por coronarse y que solo usó la pantallería como una especie de espejo para proyectar en los medios de comunicación a figuras desgastadas que nada le dicen al baloncesto margariteño. Nada ocurrió en esta nueva zafra del baloncesto y la tribu sigue igual con los compadres mandando en el equipo y una fanaticada que sufre las improvisaciones de una directiva que no es tocada por los medios regionales que consideran a un equipo con serios problemas de funcionabilidad en una pantalla para obtener los triunfos. Así vamos y esperamos que venga una entrega a la empresa privada.

No ha vuelto Guaiqueríes a ser el mismo equipo ganador de toda la vida y su casaca ha sido irrespetada por equipos menores que en otros tiempos eran la sopa de la tribu.

@encíclica

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