Manuel Avila            Arranca la fiesta

Contrario a lo que dicen las encuestas chavistas y opositores salen al ruedo a batallar para conquistar la Asamblea Nacional. Con los opositores alzados por el triunfalismo exagerado salen los jefes de campaña a mostrar sus dotes de estadistas, de discurseadores de primera línea y de ideólogos de la pantallería como sabios de la política que mueven masas y son capaces de convencer al mundo que su propuesta de cambios es la mejor.

Hablan de la renovación política, de los cambios de rumbo, de los desvíos del modelo político obsoleto y están dispuestos a barrer con todo lo que ha dejado en el camino el modelo chavista.

Y es que escuchar a los jefes de campaña, a los candidatos opositores y a los concejales de la Ciudad Marinera hablando como modelos de estadistas de alta política es parte de la monifatería de quienes no terminan de entender que aquí el único candidato es la crisis económica, la escasez, la hiper inflación y la inseguridad, pero no las figuras difuminadas que pretenden erigirse como líderes sin tener argumentos para mover a las masas.

Es una fiesta electoral que debe llevarse con altura, con propuestas importantes y que no se trata de cambiar un modelo por otro y mucho menos anunciar que llegarán a borrar todo lo existente y a enjuiciar a sus rivales políticos. Ese revanchismo ramplón es parte de la pacatería de políticos de poca monta que todavía no saben para donde van, pues es evidente que ese revanchismo debe desparecer de la escena política para siempre. Todavía no he escuchado a algún candidato de los dos bandos mostrar su talante de político de altura al anunciar propuestas interesantes para la sociedad venezolana, pues es evidente que mentirle a la gente con mensajes alusivos a los cambios es parte de una locura sin razón.

No tienen propuestas para cambiar el modelo político y solo cambiar unas figuras por otras es lo que sobrepasa el nivel de inasistencias de unos bichos de uñas que solo llegan al parlamento a dormitar y a pasillanear como reinas de belleza.

En el Circuito 1 la lucha es dispareja porque el poder de 6 de los 7 municipios lo tiene la revolución y se ha dicho que donde mande gobernador o alcalde de un color, ahí hay ventajas para ganar las elecciones.

No quedan dudas que aun con la escasez y la crisis tanto Nano Avila como Oscar Ronderos ya tieen los tapones puestos y huelen a formol. De eso no hay dudas y creer que con palabras huecas y pasadas por saliva de loro se podrá convencer a los chavistas que voten por “el ausente” Nano Avila y “el Paracaidista” Ronderos,

No es posible cualquier sorpresa y eso lo saben “los estadistas y clarividentes” de la oposición que no terminan de entender que ese terreno es árido para la oposición insular, ya que los números de las encuestas infladas y pagadas a precio alto solo sirven para embobar a los creídos personajes de la ficción política insular.

Y es que ni siquiera importan los nombres de los representantes del proceso porque juegan con ventajas y saben que esos sectores son tierra fértil para la revolución. De eso no quedan dudas y le costará un mundo a la oposición pasarle por encima a los controles del voto rojo en esos espacios.

En el Circuito 2 el escenario es otro cantar porque aun cuando el candidato de la oposición no tiene fuelle, pertenece a unos municipios que históricamente se desbordan en votos opositores en todos los procesos electorales.

Y ahora más que nunca cuando la clase media ha sido afectada por las condiciones económicas del país, no quedan dudas que es cuesta arriba para el Tupamaro remontar una cuesta que luce insalvable para el candidato rojo.

Así comienza la fiesta con cada bando con fuerzas en uno y otro circuito, pero con la claridad que la crisis nacional afecta al chavismo de manera superlativa.

De todas maneras la lucha será pareja en ambos circuitos porque el poder del gobierno tocará a miles de ciudadanos necesitados y en ese mar de calamidades cualquier ayuda pone a pensar al más bravo.

Está claro que el derecho a la vivienda, las pensiones sociales, la conexión con el gobierno y la dádiva influirán en una decisión final por el voto que podrá inclinar a los votantes hacia el lado oficialista y en cuanto al bando opositor tendrán que entregar dinero, comida, ayudas, artefactos eléctricos y beneficios de toda naturaleza para influir positivamente en el elector.

Eso es lo que viene y queda a criterio de la gente un voto secreto que pone en la picota a una oposición que cree sabérselas todas y no termina de entender que aquí no hay mochos.

Manurel Avila

@encíclica

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