Manuel Avila     Bazar verde

Cuando Copei cayó en manos de Roberto Enríquez empezó el desmoronamiento de la toda verde. Lastimosamente fue el mismo Eduardo Fernández “El Tigre” y su hijo Pedro Pablo los que impusieron a Luís Ignacio Plana y su corte para que dirigieran las huestes copeyanas. Pero en el camino no le gustó al dúo dinámico copeyano la forma como Nacho Planas empezó a mover el cotarro verde y decidieron siquitrillar al ayer consentido del feudo tigre Caldera.

Se repitió la misma escuela copeyana de los tiempos de Don Rafael Caldera que se lanzó cuantas veces quiso a la Presidencia y siempre tenía la barajita para salir de vencedor en cada proceso electoral. Fueron muchas derrotas hasta que cristalizó su primer triunfo presidencial y luego aprovechó la aparición de Convergencia para insurgir con el chiripero como el abanderado nacional.

Ese estilo copeyano de jugar al escondido con sus candidatos presidenciales fue su marca de fábrica en el pasado que se trasladó para el presente el síndrome de los presidentes y secretarios generales del partido. Las luchas intestinas internas terminaron destruyendo al partido de la lanza que empezó una etapa de bamboleo dirigida a socavar las bases de la tolda verde.

Con Luís Ignacio Planas moviéndose desde Margarita con el poder de Papá y su hijo se produjo el matrimonio con “El Príncipe” para hacer un puente aéreo entre Maiquetía y Porlamar. En esos fines de semanas largos armó Nacho Planas sus equipos de trabajo y le pidió a sus seguidores que acompañaran a Morel y su hijo en las aspiraciones a la Gobernación de Nueva Esparta y a los caprichos de sus hijos.

Pero no duro mucho este romance entre Nacho Planas y Eduardo Fernández y se decidió desde Margarita dar una estocada al Presidente de Copei y fue donde apareció en el juego el Señor Roberto Enríquez con una corte que nuevamente mostraba al “Príncipe” como la figura protagónica para sus sueños legislativos y para que su padre siguiera en la terca idea de mantenerse como Gobernador de Nueva Esparta para toda la vida. Esa era la jugada y que mejor figurín que Roberto Enríquez para seguir metido en el cotarro verde.

Se armaron los equipos de los verdes y hasta Alfredo “Tato” Fernández, el hoy señalado para ocupar el cargo de Secretario General del Copei de Luís Villarroel y Pablito Reyes, ocupó espacios importantes en las filas verdes en donde su padre Alfredo Fernández iba a fungir como Vicepresidente de la tolda de la lanza.

En esa estampida se fueron la organización maromeros, payasos y bacalaos que empezaron a dar vueltas para aterrizar en cualquier peladero que le diera ventajas de poder. Se deshizo en hojas la tolda verde hasta quedar reducido a cenizas, pues se perdió la ideología y llegaron los mercaderes del templo verde a hacer negociaciones fraudulentas para imponer a cuanto cadáver político apareciera de la oscuridad en cargos de elección popular.

Desapareció el concepto ideológico de los postulados de Caldera y Calvani para dejar Pozo de Rosas como un lugar de la historia copeyana de otros tiempos. Más nunca se hizo alguna asamblea nacional y solo los cursitos del IFEDEC se realizaron en Nueva Esparta en los espacios de Unimar para dictar líneas de acción en el proceso de formación ideológica.

Ni “El Príncipe” con sus postulados del betancurismo clavado en su alma piso la sede universitaria porque le daba alergia aprender alguna vaina en la vida, ni su lugarteniente Tato Fernández, ni el candidato eterno de Díaz y tampoco su equipo de adelatares se interesó en aparecer para saber por lo menos algo sobre el humanismo planteado por Maritain. Eso si la idea era tener un equipo de mujeres con banderolas verdes de las que había aleccionado Daniel Rodríguez en sus buenos tiempos para mantener a Copei en las calles ondeando banderas verdolagas.

Así llegó otra camada de oportunistas a la plaza verde con ínfulas de grandeza y apenas consiguieron en Nueva Esparta a Luís Villarroel, Daniel Lorenzo y Pablo Reyes que si son fichas dolientes del Copei del recuerdo. Unos tomaron por un camino y otros por otro, pues se dividieron antes de comenzar la batalla por la Gobernación de Nueva Esparta.

Ahora cuando se viene la lucha política de nuevo y hace falta la sigla de por lo menos un partido para una batalla que le luce escurridiza a quien no tiene nada que buscar en estos tiempos de avanzada política. De todas formas Copei tendrá que hacer esfuerzos supremos por salir de las cenizas porque en un juego donde los ciudadanos ya no creen en los partidos políticos “el que tiene pichas juegas” y no es la miserableza la encargada de ganar algún proceso electoral. Esas son las cosas en una sociedad que grita cambios y consigue los mismos elefantes prehistóricos atravesados en la vía.

@encíclica

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