Manuel Avila         Cambios de paradigma

Cuando la gente dice que quiere sacar al chavismo del poder es una decisión tomada que ni con planes de abastecimiento, con los Clap y con cualquier bazar de la revolución no será posible cambiar la decisión de la gente.

Es que la revolución estuvo 17 años hurgando entre las ideologías, regalando plata a otras naciones y en el empeño obsesivo de convertir a Chávez en un líder continental. De eso se ocupó la revolución de escuchar las babosadas de Hugo para coronarlo como el rey eterno de la revolución.

Pero no pudieron siquiera cristalizar un proyecto político que llamaron Socialismo del Siglo XXI, ni la otra propuesta de revolución bolivariana y hace poco los voceros del proceso dijeron que solo han anunciado propuestas y ni siquiera están en esos espacios socialistas tan soñados.

La revolución fue un fiasco que estuvo 17 años tras la pista de Chávez, pero nunca esperaron que el líder barinés se quedara en el camino en su camino al socialismo del Siglo XXI. Ahora cuando ya Chávez no está y dejó todo este patuque revolucionario que nos dejó en medio de la balacera sin argumentos para salir de la crisis política, económica y social.

Pero lo más triste es que seguidores de los procesos ideológicos de izquierda se encuentran metidos en un laberinto sin salida de donde no puede salir porque intentan defender a la revolución, pero se dan cuenta que en ese escondrijo de corruptos sin alma, no vale la pena defender a la izquierda revolucionaria.

Éramos felices y no lo sabíamos porque lo teníamos todo en democracia con gobiernos corruptos y políticos corrompidos, pero en una sociedad donde el bolívar tenía mucho poder. Y se vino la tragedia sobre Venezuela desde aquel momento del Juramento bajo el Samán de Güere, pues el olor a pólvora tan deseado por los ciudadanos de la patria de Bolívar apareció de repente con Chávez y sus cobardes que aprovecharon para vender una revolución que se volvió nada.

Qué pèrdida de tiempo para unos venezolanos que se comieron la propuesta chavista con su famoso grito del “Por ahora” que terminó catapultando a Chávez a Miraflores.

No solo se embarcó Don Luís Miquilena en esta propuesta sino que convencieron José Vicente y Don Luís a los dueños de medios Andrés Mata y Miguel Henrique Otero que junto a Napoleón Bravo y Angela Zago hicieron una cuarteta que se declaró imbatible en plena tormenta revolucionaria.

De ese grupo se le voltearon a Chávez Urdaneta Hernández, Valderrama y formó el barinés otro grupo cuyo lidera el tarado de Diosdado y figuras desteñidas de la política como Aristóbulo Istúriz, Tareck El Aissaime, Jorge Rodríguez, Héctor Rodríguez y tantos otros que se quedaron en el camino porque no pudieron apañar el cambio de rumbo del proceso.

Menos mal que Chávez se fue a ver otro paisaje porque no hubiese podido aguantar un país destrozado en su economía con un bolívar desvaluado, inflación a la mil y una escasez que terminará sepultando bien profundo a una revolución que se murió al nacer.

Manuel Avila

@encíclica

Comentarios: