Manuel Avila               Copei ante la historia

 

Cuando veo a mis amigos Luís Villarroel y Daniel Lorenzo luchando dentro de las filas de Copei para rescatar su identidad, su pabellón verde, su lanza y su color, me doy cuenta que todavía hay gente que lleva al Partido Verde en el alma.

Muchos de los militantes de otros tiempos se olvidaron de aquellas luchas intensas entre calderistas, calvinistas, lorencistas, eduardistas, montesistas, curistas en el nivel nacional. Y en el nivel regional los enfrentamientos entre norieguistas, Gollistas, Fuchistas y Danielistas.

Y es que de aquel Partido Copei queda muy poco y es por eso que le costará un mundo a los guerreros Villarroel-Lorenzo levantar de nuevo los pabellones verdes. De eso no queda nada, porque hay dos grupos enfrentados asumiendo que son los jefes del partido verde en la región y hasta donde se sabe hay una lucha sin cuartel entre los bandos de Roberto Enríquez y Pedro Urrieta, por el control del partido.

La lucha jurídica ha sido sin dolor, hasta el punto de llevar la lucha hasta límites insondables, porque el TSJ ha jugado un papel importante en el otorgamiento de credenciales de poder político a Luís Ignacio Planas, en primer lugar y luego empujado por el Emperador Roblero se produjo un cisma que dejó sin cartera política a Ñacho Planas que venía conduciendo con acierto las tropas verdes.

Ahí comenzó el desaliento, la frustración y la decepción porque de nuevo con la venia de Eduardo Fernández y su hijo Pedro Pablo se le dio matarile a Nacho Planas para dejar a Copei en manos de Roberto Enríquez “el Compadre del Príncipe”. Volvió de nuevo a funcionar el juego de la mochila de plata desde los antros del poder y se compró de nuevo a magistrados y comensales para armar otra sampablera comunicacional.

Tampoco cocinó al gusto del Eduardismo, “El Compadre” Enríquez y fue a parar al basurero no reciclable con todo su equipo de vagos de la política. Aquí se probó de nuevo que después que Rafael Caldera desapareció de las filas verdes, le correspondió a Eduardo Fernández la herencia del trono verde y fue muy torpe Roberto Enríquez al retar la fuerza del eduardismo que terminó enterrándolo en una fosa común con su compadre “El Príncipe” y Dino.

Otra decisión judicial volvió a romper las redes de Copei porque el TSJ dejó sin credenciales a Enríquez y monto en una Junta Provisional a Pedro Urrieta y otros, pero ya muy tarde porque los copeyanos se cansaron y emigraron a otros partidos políticos o se fueron con carácter de independientes.

Ahora recientemente se produjo otra decisión por parte del Consejo Federal de Gobierno que le dio fuerzas a los Secretarios Generales Regionales para la toma del poder y convocar a la recolección de firmas para legalizar a Copei ante el CNE.

Pero independientemente de esas luchas internas sin sentido que han dejado en el ruina al Partido Copei, los militantes de la ideología Social Cristiana ven con sorpresa como militantes verdes de la otra era ahora aparecen no solo en el PSUV, sino en otros partidos como AD, PJ, UNT, VP, VENTE y convertidos en cazadores de oportunidades políticas.

La gente añora los tiempos de Noriega con sus pinos verdes y su grupo de notables, las audaces jugadas de Daniel Rodríguez Rodríguez Rodríguez y sus banderolas verdes. Pero eso ya pasó y la pregunta, ¿Dónde quedaron las ideologías?.

A lo que me respondió Guicho Solomo, uno de los copeyanos más rancios del Municipio Díaz

-“Mijo, se la tragaron los intereses económicos porque nadie da una puntada sin hilos. Me niego a creer que gente valiosa como Rubén Figueroa, Carlos Millán, Nenella Guerrero, Zully Luna, Eucaris Reyes, Pablo Reyes, Danny Mata, Adelfonso Hernández, Judith de Reyes y tanta gente buena de Copei se haya dejado penetrar por bandidos sin alma que solo quisieron usar a Copei como plataforma para sus planes eternos de continuar en el poder.

Y esa presencia de un bagre en la manada terminó destruyendo al Copei en Nueva Esparta y diseminando sus fuerzas en otras organizaciones donde no se habla del Calvinismo, de la filosofía de Mounier y Chateaubriand. Tampoco se habló nunca de las ideas de Caldera y menos de los proyectos de Eduardo Fernández, pues el IFEDEC terminó siendo un espacio cerrado de seguidores de Eduardo y su combo.

Todavía vemos algunas banderitas desteñidas en los postes de la isla y recordamos la luchas de Fucho Tovar y de Daniel Rodríguez por mantener vivos los votos verdes, pero de lo que estoy seguro es que hasta los sabios se equivocan y Daniel Rodríguez cometió el error más grande de su vida política al dar el poder de Copei en la región a un “Príncipe” sin casta que terminó destruyendo al partido verde desde dentro.

Esas son las historias que se cuentan y terminas entendiendo porque si el mismo Caldera termino odiando a su partido y le dio una enseñanza a sus partidarios de como implosionar a una tolda política.

Manuel Avila

@encíclica

 

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Humberto González Briceño La miseria del colaboracionismo

La alegría de "haberlo ganado todo" y la realidad a medida que fuimos, ganando en frustración... perdiéndolo todo. Ni sirvió para...