Manuel Avila                          Copei no vale nada

Cuando salen los envalentonados copeyanos sin formación política a solicitar elecciones internas para medir no sé qué cosa del poderío verde en tiempos de crisis se le sale la babosada de creyentes mentirosos en una ideología que ni siquiera saben masticar. Es que los postulados del humanismo cristiano quedaron de burlesca ante una sociedad que ha visto a los verdes hacer el ridículo en plena crisis política nacional. Y es que si no muestran a nadie con la ética y la moral necesarias para asumir posiciones de comando, no quedan dudas que están arando en el mar. No basta con ponerse una franela verde para parecerse a un copeyano porque la gente buena de Copei tomó otros rumbos en busca de ideologías que los convenzan de su ideología humanista.

Creer que Roberto Enríquez interpreta el sentir copeyano es una locura porque cuando Eduardo Fernández decidió equivocarse de nuevo al poner al “Compadre” como la máxima autoridad copeyana se produjo un cataclismo que hizo zozobrar la embarcación verde. Por eso cuando Roberto Enríquez, un enviado del “Principado de Los Robles” empezó a tomar decisiones a lo loco, recibió una dosis de su propia medicina. Terminó “El Compadre” vuelto papillas porque fue el mismo “Tigre! Eduardo Fernández el que tomó el garapiño para echar para echar pa`bordo a la corte de Enríquez y compañía. Y es que Roberto Enríquez y sus compadres pusieron la torta verde para dejar a Copei destruido y vuelto nada.

Se acabó Copei gritaron los socialcristianos de toda la vida Judith de Reyes, Rubén Figueroa, Daniel Rodríguez, Zully Luna, Eucaris Reyes, Pablo Reyes, Luís Villarroel, Nelson Acevedo, Hilario “Coca Cola” Millán, Danny Mata, Carlos Millán, Arsenio Rodríguez, Kennet González y tantos otros socialcristianos de la región. Mataron a Copei dijeron otros que vieron de cerca como “El Tigre” se asoció durante un tiempo con Morel y su corte para entregar la busaca verde a los hijos de nadie. Vendieron a Copei soltó un copeyano de La Sierra que vio como la destrucción del partido verde de sus sueños se materializó en el momento que pusieron al frente de la institución a personajes de otra galaxia política que solo buscaron satisfacer sus sueños de grandeza económica y sus ascensos políticos a cuenta de jugadas distorsionadas que solo influyeron en la destrucción del partido humanista cristiano.

No pudieron mantener a Copei como un partido de ideas y lejos de consolidar una tolda para ayudar a su gente, terminaron armando una estructura para complacer sus ambiciones y solo para eso. Más nunca los postulados de Calvani salieron a flote y por esa razón la tolda verde se perdió en la infinidad del cielo margariteño.

De aquel partido que con Fucho Tovar a la cabeza supero los 28 mil votos solo queda una tarjeta ruyida que perdió su capital político y sus principales exponentes políticos se fueron a otras organizaciones en busca de horizonte político. No queda nada en Copei sino un grupito que impulsan Luís Villarroel y Pablo Reyes para buscar la fórmula que no quiere entregarle Daniel Rodríguez de cómo reformar un partido, pues la historia de MIN-UNIDAD fue un ejemplo que no se producirá más nunca, ya que el uso estratégico de las siglas de la UNIDAD y la habilidad de fusionar a Copei con el partido de los lentes es un caso que casi no se repite en política.

Por ahora se habla de elecciones y seguro le dará matarile a quienes nunca se parecerán a un copeyano con ideología humanista cristiana, pues convertir un partido en un bazar verde es solo otra barrabasada de quienes ya no tienen rumbo en la política porque los que hablan desde Caracas solo son caricaturas de un Copei difuminado.

Manuel Avila

@enciclica

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