Manuel Avila Destino político

 

Cuando el chavismo ascendió al poder le dio vida a muchos hombres de ideas que llegaron a creer que era su oportunidad para ser tomados en cuenta a la hora de conformar los cuadros de gobierno. Pero no fue así porque en estos 17 años de mando que fueron 14 de Chávez y 3 de Maduro se formaron roscas cerradas que no han aflojado el mando ni un solo minuto.

Esas son las ideas locas que descarrilaron el tren chavista cuando los mismos grupúsculos de Maduro, Diosdado, Tareck El Aissaime, Padrino López, Jaua y Jorge Rodríguez han estado en el juego sin dar paso a más nadie. Por eso la revolución se volvió añicos porque el padrinazgo un síndrome que formó roscas y rosquillas que terminaron deshilachando la propuesta de Norberto Ceresole.

Desde el 98 la misma gente ha estado en el poder arruinando las arcas del Estado y explotó para el 2016 cuando Venezuela entró en una crisis humanitaria de grandes dimensiones. La calidad de vida se volvió trizas y al ciudadano no le quedó sino la opción de la magia y la viveza para poder soportar la debacle económica nacional.

Se disparó la inflación hasta el 375%, la escasez se magnificó hasta no conseguirse nada, la corrupción se enseñoreó, la miseria reinó y la inseguridad se apoderó del alma nacional. No le quedó al Presidente Maduro otra opción sino una política desordenada de incremento de sueldos para tratar de mantener vivo el espejismo de la mentira que solo es una estafa más a la verdad del proceso.

Querer simular ayudar al pueblo es solo una fantasía revolucionaria que pretende mantener vivas las ideas chavistas, pero que solo implica jugar con el sustantivo pueblo para aparentar un gobierno populista. No tiene rumbo definido una revolución que dejó de atender a la gente y solo se dedica a proyectar internacionalmente la imagen de un régimen aplastado por sus propias improvisaciones.

De bolívar fuerte caímos en el barranco de la quiebra nacional y el bolívar pasó a convertirse en una moneda despreciada en todo el planeta. Tanto fue la debacle de la moneda chavista que el peso colombiano cobró fuerza y junto al dólar que funciona en varias regiones del Continente se fortaleció para formar una economía sólida. No quedó nada de aquellas promociones del bolívar fuerte y hasta la figura del trueque se lo tragó el vapor revolucionario.

Dejamos el manejo de la economía en manos de los sabios del proceso y no quedó hueso sano en una sociedad amortajada por las pésimas políticas económicas de quienes no terminan de entender que no se trata de sepultar al país, sino de dar aires de prosperidad para hacer una patria sólida en lo económico y segura en lo jurídico.

Le falló la revolución al pueblo porque se limitaron a un planteamiento ideológico insulso que no terminó siendo ni chicha, ni limonada porque cuando le preguntas a los ideólogos del proceso te dicen que todavía no estamos en el camino del socialismo.

No bastaron 17 años para sembrar la revolución, sino que se resquebrajó el modelo socialista hasta el punto de enterrar las ideas bolivarianas y dejarnos una herencia plagiada de ditirambos revolucionarios prestados de la Cuba de Fidel, pero que fabricó un mutante de laboratorio que solo al final de cuentas nos dejó una nación quebrada con un bolívar devaluado y una inflación de más del 375%.

Esa es nuestra realidad que lleva esta embarcación chavista sin destino y con la pérdida de popularidad naufragaremos en medio de una crisis bestial que decretó un desastre económico de grandes proyecciones.

Manuel Avila

@encíclica

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