Manuel Avila                      El ocaso del socialismo

 

Con una economía de guerra que ha vuelto papelillo a una sociedad venezolana donde sus empresas no tienen materia prima para producir es más fácil para el gobierno culpar a Empresas Polar y salirse del nudo corredizo que lo ahoga. No ha conseguido el Presidente Maduro la fórmula socialista para quitarse de encima el mono de la quiebra nacional que impide que el gobierno pueda salir de una crisis que lo agobia. Y es que con el incremento de los precios de los productos a precio de dólar no creo pueda Maduro y su corte pegar los ojos cada noche, pues tienen detrás de la oreja un estallido social o una intentona golpista.

No terminan de arrancar los motores de los cuales hablan Maduro, Aristóbulo y Farías, pues es evidente que salo basta con ir al supermercado para ver de cerca el gorila de la crisis que agobia a un país condenado a la hambruna colectiva.

Pero no se queda la crisis de la Venezuela petrolera en la mítica “guerra económica” sino que una inflación mortal agudizada producto de la caída estrepitosa de los precios del barril de petróleo hizo terminar abollado el modelo socialista quebrado en su intento por establecer la salida a la crisis latinoamericana.

Venezuela atraviesa la peor crisis de su historia y salvo los enchufados del gobierno que son los funcionarios y empresarios que han llenado sus alforjas bajo la sombra del liderazgo de Hugo Chávez Frías. Pero una vez que se quedó la revolución sin líder como consecuencia de la repentina muerte del Mesías de sabaneta, se le vino encima una tragedia montada sobre las ancas de la miseria nacional.

Eso ha llevado al Gobierno de Maduro a buscar conteo de protección en la Cumbre de Países No Alineados que solo logro como objetivo concentrar en Margarita a los dictadores y rufianes más grandes del planeta. Eso ha llevado a Maduro a copiar a su Padre Chávez al traer a tierras insulares a bandidos sin alma como Mugabe que nadie en el planeta es capaz de levantarle la mano salvo Nicolás Maduro que lanza palos de ciego en busca de recuperar la popularidad perdida.

Esa es la realidad de una nación que se entrampó con el modelo socialista fracasado que convirtió a Venezuela en una nación pobre que se quedó prisionera de una visión populista retrógrada. Ahora sin los dólares del petróleo le viene al Gobierno de Venezuela nadar contra la corriente porque estamos ante una realidad que arrasa a esa ideología fracasada sobre una ideología mesiánica.

Y es que el Socialismo del Siglo XXI terminó resquebrajado porque Chávez de verdad que no supo nunca hacia donde marchaba. Ese juego de apostar al líder mesiánico fracasó repentinamente y el oficialismo entró muy rápido en el ocaso de un proyecto sin rumbo. Al final esa utopía del mesías se quedó en el camino al convertir a la sociedad en un mercado de verduleros donde la miseria se llevó al país a una república kafkiana y se llevó en sus olas a un país víctima de los sueños de un caudillo.

Manuel Avila

@encíclica

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