Manuel Avila Error de cálculo

El arribo al gobierno de Nueva Esparta del basquetbolista Jesús Rosas que antes de partir a Puerto La Cruz a graduarse de ingeniero jugó mucho baloncesto en la Cancha de Los Robles fue una de las variables que permitió la construcción de esa instalación deportiva en el corazón de Los Robles.

No había sido posible la construcción de esa instalación deportiva porque los otros gobernantes habían respetado el contraste ambiental de la Ceiba milenaria con la poligonal histórica de La Iglesia de Nuestra Señora del Pilar, El Cerro de La Ermita y todo el entorno que rodea a este pueblo.

Pero con el ascenso al poder del Gobernador Mata Figueroa en el gobierno más fugaz de la historia de Nueva Esparta se aprobó la construcción de esa instalación deportiva y los que hemos estado vinculados al deporte apoyamos tal obra deportiva. Todo iba muy bien hasta que el roblero Jesús Rosas salió del poder por las presiones de César González y Leopoldo Espinoza Prieto, los mismos pajaritos que le dinamitaron sus espacios a Milka Oliveros y al roblero.

Y es que las guerras políticas se dan más dentro del gobierno que fuera de él. Así salieron del poder dos personajes de la margariteñidad para dar paso un caraqueño y macanaguero que todavía no han mostrado grandes dotes en el desempeño de sus funciones públicas.

De esa forma la fiel Milka Oliveros ex Secretaria General de Gobierno fue tasajeada desde adentro mismo por sus compañeros de partido solo por mezquindades internas y a Jesús Rosas uno de los hombres fuertes del gobierno de Mata, también le dieron matarile por efectos de contratos y beneficios que aspiraban los ambiciosos del poder que pidieron y no recibieron ni concha de ajo y por eso afinaron la puntería hasta hacer diana en el que le manejó las estadísticas al General Mata Figueroa.

De esa manera el proyecto de la Cancha de Los Robles quedó en manos de un Director de Infraestructura que vino perdido en el horizonte y ordenó la obra presupuestada, pero como se vino encima la crisis había la necesidad de recortar los tubos y se ordenó realizar una cancha con otras dimensiones sobre todo en la altura para ahorra metal y dinero.

Así se inició la obra tan anhelada por los pilarenses y lo que permitiría realizar los Juegos Deportivos Robleros que Toño Guerra, Freddy “Maña” Ruiz, Rómulo Arocha y el Club Plaza ha mantenido como tradición por largos años. Pero no contaban los robleros con la osadía del nuevo Director de Infraestructura de remendar el proyecto para ahorrarle dinero a un gobierno que no tiene mucho dinero en las postrimerías del 2016 y que debía terminar otras obras en la región.

Pero los deportistas robleros que se frotaban las manos y cuando vieron que el techo no llegaba sino hasta 6 metros de altura se encendieron las alarmas porque es una obra que no permite realizar juegos de voleibol porque es tan baja que las pelotas pegan del techo en cada jugada y sobre todo que el calor infernal que se concentraría en esa instalación de no corregirse el error de cálculo, terminará inutilizando ese espacio deportivo tan importante para la comunidad pilarense.

Las cartas están echadas y ya la construcción lleva un rumbo equivocado porque los deportistas dicen “que mejor no hubiesen hecho nada” y hasta le ponen el nombre de “Caldera del Diablo” o “La olla de Presión” por el calor que acumularía en sus instalaciones. Ahí le queda la pelota al General a quien le corresponde turno al bate para rectificar y corregir ese entuerto que dejaría muy mal su intención de hacer a Los Robles una obra tan importante para el desarrollo deportivo, pues no son tiempos de hacer tiros al aire y perder la brújula porque no hay tanta popularidad para regalar espacios y menos para perder el rumbo.

manuel avilaManuel Avila

@encíclica

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