Manuel Avila   La cara de Diosdado

Entender a Diosdado es fácil, porque que el capitán haya dejado de ser el Presidente de la Asamblea Nacional para convertirse en un soldado raso es ir contra la prepotencia, las ambiciones y la jaquetonería del hijo del Furrial. Por eso se entiende que ese jefazo que ya no puede cortar la palabra a los diputados opositores y hasta a los oficialistas que se sienten incómodos cuando van al debate con una mayoría de 112 diputados que le pasan por encima a los 55 legisladores de la bancada opositora.

Es un poema el rostro de Diosdado que no encuentra como realizar algún planteamiento legislativo porque la ira lo lleva a buscar argumentos sacados del sombrero del mago para insistir en la defensa del pueblo y el teoricismo obsceno de la revolución.

Ahora la terca idea de decretar fraude en Amazonas porque según una obrera de la Gobernación de Amazonas compró votos a pulmón limpio, no quedan dudas que es una jugada judicial del oficialismo para poner en tela de juicio la mayoría calificada que tanto daño al gobierno de turno, No quedan dudas que la oposición tiene armas suficientes para dejar en la estacada a un oficialismo que por momentos pierde el paso hacia la consolidación del proceso.

No es posible que todavía a comienzos del 2016 no entienda Diosdado y la corte de la revolución que los venezolanos hablaron de manera contundente con más de 8 millones de votantes que le dijeron al gobierno que su forma de ejecutar las políticas económicas y sociales son un fracaso.

Pero buscar argumentos de la simplicidad para burlar la voluntad del pueblo resulta contraproducente porque fue el pueblo quien eligió al nuevo parlamento y está obligada la bancada oficialista a establecer un punto de conexión para que el parlamento siga siendo la institución legislativa del país.

Se entiende que los dos tableros del Parlamento Nacional buscan ganar espacios para imponer su fuerza política, pero siempre respetando que la mayoría calificada impondrá su fuerza por encima de todas las cosas para garantizar el futuro nacional. Y serán grandes las discusiones que se darán en Parlamento para ponerle un poco de picante a una institución que ha visto al Poder Ejecutivo ejecutar sus órdenes y controlar las acciones del gobierno en el poder.

Lo cierto es que el oficialismo debe entender que hay otra realidad política porque con un órgano contralor como la AN revisando los convenios internacionales con China y con Cuba, las importaciones, las empresas quebradas, el gasto público, la quiebra de las empresas del Estado, las políticas hospitalarias, las cuentas de Cadivi y la ruta de Cencoex, el funcionamiento de los cuerpos de seguridad del país y tantas locuras de la gobernabilidad que han pasado por debajo de la mesa porque la Asamblea Nacional ejercía un rol policiaco y evadía cualquier investigación que arrojara claridad al país sobre los gastos de sus recursos.

Manuel Avila

@encíclica

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