Manuel Avila: La OLA de Antolín

 

Cuando Antolín se rebela, algo suena en el mundo de la sociedad neoespartana y ya había dado una campanada ese municipio guerrero cuando metieron 6 diputados del PPT para tomarse para si el mando municipal, en aquella oportunidad.

Y ahora, cuando los partidos entraron en crisis como producto de la crisis nacional de viejas toldas, que entraron en estado de catalepsia por su forma de conducir la política, nace de nuevo una esperanza en OLA (Organización de Luchadores Antolinenses).

Y es que tarde o temprano la sociedad civil, que suma un 70% de la población venezolana se cobrará los abusos de una MUD, que impuso viejos carcamales jubilados del Congreso Nacional, como propuesta de cambios para un país que entró en la degradación política hace buen rato.

Esas son las vainas que dividen a los venezolanos entre oficialismo, oposición y una sociedad civil, que integran los ciudadanos que no creemos en las vacas sagradas del poder.

Ese planteamiento es una verdad que le duele a los jerarcas y caciques de los partidos políticos, que solo buscan a los ciudadanos para que voten por ellos, en los comicios electorales, pero a la hora de elegir a los candidatos forman grupos cerrados, para que nadie de los independientes integre las listas de los candidatos a ocupar espacios del poder nacional o regional.

Esa tesis de las asociaciones civiles ha rondado como un fantasma los espacios políticos nacionales, regionales y municipales, porque hasta ahora solo los hombres de los partidos políticos de la conchupancia, tienen licencia para ocupar los espacios candidaturales, pues a las mujeres no las toman en cuenta para estas gestas electorales.

Pero, como tanto da el cántaro al agua hasta que se rompe, está llegando la hora del despertar de la sociedad civil para pasarle por encima a quienes se creen los dueños de los espacios políticos venezolanos.

No queda ninguna duda que ese acontecimiento de Antolín del Campo en el estado Nueva Esparta, da una campanada que retumbará en los confines del país, al nacer una organización llamada OLA que traduce como Organización de Luchadores Antolinenses, y que viene a sustituir a la resquebrajada estructura de la MUD, que se rebosó de hombres de las organizaciones políticas tradicionales y dejó fuera de juego a representantes de la Sociedad Civil que hacen vida en este importante municipio de Nueva Esparta.

Vuelve Antolín del Campo a dar la campanada para que nazcan en el país organizaciones sociales, encargadas de liderar las luchas sociales, comunitarias y políticas. Y es que la sociedad venezolana debe despertar para dejar atrás los caudillismos políticos, que nada aportan a una sociedad enferma de atrofia cerebral, que por muchos años viene creyendo en las mismas barajitas repetidas de la política regional.

Llegó la hora de OLA (Organización de Luchadores Antolinenses), que ondeando las banderas de la originalidad, tomó la ruta de la fuerza social, para incorporar a sus filas a hombres y mujeres libres de pensamiento, que apuesten a la transformación de una nación prisionera de una MUD, que hizo y deshizo en el proceso de selección de los candidatos al Parlamento Nacional.

Por eso, cuando vemos la aparición de organizaciones como OLA, integrada por ciudadanos de la sociedad civil… y no por representantes de los partidos políticos, que por momentos se creyeron dueños de las siglas de la Unidad.

Es necesario aplaudir el nacimiento de una organización que suma voluntades, procedentes del sector de los independientes, porque OLA surge como una expresión no partidista de apoyo a la democracia, que defiende los espacios de opinión y de la crítica constructiva.

Por eso… Moncho Marcano, Juan y Gerónimo Tineo, Carlos Hernández y miembros de partidos políticos, como Daniel Molero (VP), José Agreda (PVZLA) y una cantidad importante de la sociedad civil antolinense, dieron un paso adelante para frenar las ambiciones de algunas organizaciones políticas empeñadas en imponer su línea partidista y más nada.

Y es que si los miembros de OLA dejaban pasar esa imposición, de permitir un sello distinto a la UNIDAD en las planillas de 1 x 10, iban a ser pisoteados y no bastaron los regaños de los jeques de la MUD, sino que ya nació una esperanza, que le rompe el juego a la hegemonía partidista y abre un abanico de sueños a una sociedad civil que no puede seguir como obreros de los partidos tradicionales y sus jefecitos.

Así se revientan los hilos, y se abren las puertas de la nueva democracia, sin parlamentarios jubilados y sin imposiciones ataviadas de banderas descoloridas por el paso del tiempo, pues organizaciones como OLA hacen falta para los cambios y dan campanadas de cambios.

Manuel Avila

@encíclica

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