Manuel Avila Matusalén no vive

Cuando la nueva Venezuela necesita de protagonistas jóvenes para llevar a cabo las transformaciones que la patria reclama, llegó la hora de guardar los trastos viejos, de dejar en el camino las historias manidas de los bandidos sin alma que se hicieron ricos a la vera del río, de los que usando su poder transitorio aumentaron sus finanzas para tener cuentas en los bancos del exterior.

Pero el tiempo enemigo inexorable de los bandidos sin alma que solo les importó enriquecerse de los dineros públicos. Esa moda no volverá al contexto político venezolano porque nos cansamos de ver a los mismos bichos robar aumentar su peculio y elevar los dígitos de sus cuentas bancarias.

La gente no les creyó porque cuando le ven las fortunas que exhiben como trofeos de guerra se quedan solos sin aquella emoción que levantaban en las masas en otros tiempos. No vale mentirle de nuevo a la gente y sus grandes fortunas detallan a los bandidos de cuello blanco que se aprovecharon de su paso por el poder para beneficiar a los suyos, a sus entornos corrompidos y a la legión de zamuros que surcan los cielos de la patria.

Esa época ya paso cuando aquí se jugaba ajilei o dominó para pasar piezas por debajo de la mesa y levantar las costras de la miseria nacional y regional. Los viejos cacicazgos no volverán porque su tiempo ya expiró y no caben en las urnas del juicio final.

Aquí no volverán a mandar los comensales de las corruptelas que simularon sentir amor por su pueblo y solo usurparon espacios de poder para satisfacer sus egos enfermizos.

Ni un cuento más de los niños de la calle que vio en una oportunidad “el Maestro de la Mentira” deambulando por las calles de Porlamar y que le movieron las fibras del corazón para regresar al poder a vegetar en medio de cenáculos de amigotes de lo pernicioso.

Basta de regresar al pasado a seguir con camarillas de cortesanos que le aplauden a la ignorancia las babosadas lexicales que lo marcan como degenerados del lenguaje. Se acabaron las historietas de los conmilitones que lanzaban cohetes o disfrazaban las festividades de los santos con fuegos artificiales traídos del centro del país.

Esas historietas de las regiones manejadas a su antojo se volvió nada y cuando escuché la voz de abejorro en la radio solo me dije, “Y este señor perdió la vergüenza al querer volver al ruedo sin considerar que se le fueron los tiempos caracoleando y vendiéndose los productos de su bazar.

Ahora cuando llega Henry Ramos a Margarita a elevar su voz para jugar a la unidad, todavía los amigos de la vieja política ronronean rumores de que el líder de los adecos a nivel nacional le levantará de nuevo en un futuro la mano al cacique roblero. No señores ese estilo de hacer política ya murió y está a muchos metros bajo tierra porque AD se cerró para evitar que los mismos que ayer estuvieron en el poder por los siglos de los siglos, vuelvan de nuevo a levantar polvaredas de la mentira.

No hay dudas que Henry Ramos viene a Margarita a levantar su voz para emocionar a las multitudes sobre el concepto de la Unidad Nacional y no a repetir los mismos errores del pasado con caudillos atolondrados que en ver de estar buscando espacios geriátricos, tratan de levantar costras de la mentira para volver al poder.

Aquí se acabaron las viejas historietas de la prehistoria porque los dinosaurios se quedaron en el film de Jurasic Park haciendo pucheros por volver al poder. No es cuestión de egoismos paternalistas, ya que los tiempos vencidos son como los billetes arrugados por el paso del tiempo.

Nacieron liderazgos nuevos con ideas nuevas y sin camarillas armadas que buscan el poder por décimo novena vez para mostrar historietas fabuladas que nada le dicen a la región. Si no bastó con la paliza que le dio el desconocido Mata Figueroa hace tres años, entonces que necesita Frankestein para entender que de su urna de cristal nadie lo podrá levantar ni por arte de magia.

Nada de juego de resurrección, ni de regersiones milenarias y menos de buscar sacar a Matusalen de su féretro para hacer creer a la gente que las momias fosilizadas todavía pueden andar como Nefertiti deambulando por las calles. No es tiempo de seres prehistóricos y Nueva Esparta ya sabe que nació un nuevo liderazgo para enarbolar la bandera de los cambios. Esa es la única verdad y las encuestas ya han dicho que Matusalén es parte momificada del pasado.

Manuel Avila

@encíclica                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                 

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