Manuel Avila Paradigma   Vienen cambios

 

manifestaciones escudosNo son ignorantes solo los que no estudian, los que no se preparan sino los que, habiendo estudiado continúan a las faldas de los grandes jeques de la política escarbando huesos a ver qué cosechan. En estos tiempos de cambios que se asoman en la República, es la calle la única opción que mantiene vivo el conflicto y es criticado por ignorantes que, desde su cúpula de cristal solo asumen su verdad, para intentar imponer criterios que de nada sirven en estos tiempos de conflictos.

Duela a  quien le duela, son los estudiantes, la juventud y las mujeres los grandes protagonistas de esta gesta por la democracia y la libertad y uno que otro político, que ha asumido responsabilidades a la hora de mantener vivo los conflictos de calle.

Da tristeza que los indiferentes usen solo la palabra en conversaciones de café para descalificar las protestas de calle, que es la única fórmula de la oposición para mantener viva la opción de cambios en este país.

Esa es la realidad de un ciudadano, que se muere a menguas en medio de la vorágine revolucionaria y solo se queja por el hambre, que destroza los estómagos de sus familias y ni por eso dan un paso adelante, para poner orden en el caos que desborda la sociedad venezolana.

Es lastimoso que se sigan graduando profesionales en esta República con el cerebro vacío y sin argumentos ciudadanos, para enfrentar la crisis que desborda los linderos de esta sociedad enferma de ignorancia. Pero está llegando la hora de cambiar el modelo del atraso y la ignorancia por un modelo de visión hacia adelante y con la vista puesta en la formación de ciudadanos de primera, capaces de transformar el mundo con ideas libertarias.

Venezuela se metió en una bacanal de la anti historia a punta de bayonetas y olor a pólvora como si estuviésemos en el siglo pasado, donde las montoneras llevaban la batuta de los cambios del país.

Ahora, cuando los militares están en manos del poder constituido y se arrodillan ante el mandamás de turno, sin mirar a la Constitución como su hoja de ruta para salvaguardar la República, entramos en una etapa de miseria democrática que deja en el camino ese afán de proyección histórica.

No estamos en tiempos de golpes de Estado, ni de tumbar el gobierno con bayonetas caladas y con insurgencias de enanos militares que con sus armas irrespetan el espíritu libertario, pero sentimos lástima por los militares, que haciendo caso omiso del pensamiento bolivariano, apuntan sus armas contra su pueblo.

Eso no fue lo que diseñó Bolívar para su pueblo, sino que el Libertador apostó siempre a la democracia como soporte de la humanidad y no van a imponer estos fascinerosos que se han robado el tesoro nacional a imponer un modelo comunista que ancle para siempre un modelo socialista primitivo.

Por eso ellesbicito del 16 de julio le dirá a los venezolanos en qué etapa estamos y no le quedará a los oficialistas otra opción sino entender que los ciudadanos de esta patria quieren cambios por encima de todas las cosas.

Por supuesto, los hombres del régimen jugarán a la presión laboral para aferrarse al poder y eso no le dará ningún resultado como ocurrió el 6D del 2015. Con esa respuesta contundente que darán los ciudadanos el 16 de julio se le verá la costura al proceso y ni que hagan simulacros ese mismo día podrán frenar a un pueblo que decidió salir de este atajo de corruptos que solo entendieron en gobierno como una fórmula para hacer dinero y solo eso.

De la mentira de usar el sustantivo pueblo, como consigna solo le queda una cola de ignorantes que juegan a recolectores de migajas y a arrastrarse al paso del poder para tejer sus intereses pecuniarios. Venezuela da un salto adelante en medio de la tormenta inflacionaria que puso contra la pared a los ciudadanos y cerró la posibilidad de resolver sus problemas económicos que nos puso a cobrar en bolívares y a pagar a precio de dólar sin que los cancerberos del proceso se percaten que el país se muere de hambre.

Eso es lo que hay en una República Bananera donde un Rey con corona de hojalata puso a sus súbditos a cobrar altos sueldos y condenó a los ciudadanos a la muerte lenta por no tener alimentos, ni medicinas.

Esa es la realidad de una sociedad enferma que tiene a los ciudadanos al borde de la locura, al no encontrar salidas a una crisis fabricada por cazadores de ilusiones que solo diseñaron sus políticas para que solo las cucarachas sobrevivan al paso del terremoto llamado revolución. Manuel Avila

@encíclica

 

Comentarios:

Más ariculos
Cerrar

Stjornarradid: Islandia bloquea transferencia de 16 toneladas de bomba lacrimógena a régimen de Maduro proveniente de China.

El Ministerio de Transporte de Islandia rechaza la petición de la Agencia de Transporte debido a que Venezuela es un “destino peligroso”. (Surcandoloscielos) El Ministerio...