Manuel Avila Partidos de dos votos

La legalización de las organizaciones políticas llevará a salir del ruedo en muchas regiones a partidos políticos que nada hacen por crecer. Se les acabó el tiempo a toldas políticas que no se preocuparon por realzar liderazgos sino de conseguir cargos para dos o tres protagonistas de organizaciones menguadas en el tiempo.

Pero que fácil es colearse en los gobiernos para ocupar espacios en largas carreras por conseguir un sillón en alcaldías o gobernaciones. Eso se logra convenciendo a los políticos y a los aspirantes que la tarjeta de tal o cual partido es un tsunami arrasador capaz de llevar una cantidad de votos que nunca aparecen porque son partidos virtuales.

Nueva Esparta ha sido testigo de cómo compañías anónimas del partidismo hacen esfuerzos por traer a los dirigentes nacionales de partidos a punto de extinción dan saltos olímpicos al traer a la isla a la dirigencia de esas organizaciones políticas a fin de garantizar cargos públicos a los representantes de cogollos enanos.

De esa forma hemos visto cómo minúsculas organizaciones se montan en las olas del poder solo usando tarjetas que nada valen y nada aportan. Pero hablarle a la dirigencia que deben buscar los votos para poder ocupar cargos públicos de relevancia es una costumbre en estos tiempos de luchas por conseguir el poder.

Con el MEP y URD ha ocurrido un proceso de atomización que es el mismo modelo que se ha venido sembrando como modelo en la vida política venezolana, pues la urredización y la mepización de las toldas políticas es parte de la degradación de los partidos políticos.

De esa forma Copei se atomizó, se volvió trizas en poco tiempos y ahora sin dirección política, ni nacional, ni regional, terminó volviéndose un partido de enanos que ni con todo los millones del mundo, ni con líderes de avanzada podrá recuperarse algún día.

De eso es culpable Eduardo Fernández que por capricho ha colocado a Nacho Planas primero y luego a Roberto Enríquez en segundo lugar y ahora a una cantidad de desarraigados personajes sin seguidores y totalmente desconocidos. Mataron al partido de la lanza al poner al “Príncipe” como su jefe en Nueva Esparta para dar valor al compadrazgo de los negociados y a la conchupancia partidista que desde Cancún intentó un día legislar desde el Municipio Benito Juarez.

De la misma forma Proyecto Venezuela se convirtió en un partido de la burocracia que con solo dos cayuqueros se compran espacios de poder sin votos porque ni estructura tiene. Y menos mal que MIN –Unidad se descarriló para dejar a Rubén Figueroa sin ese dolor cabeza que significaba conducir un partido que por momentos solo se hizo de los votos de una mentira unitaria.

Esos partidos de dos votos ya van palo abajo y no cuadran para futuras contiendas porque definitivamente que no tienen votos. Eso me hizo recordar a la profecía de Tobías Bolívar cuando habló de Un Poco Tiempo para referirse a UNT y ahora cuando hablan de elegir un Secretario Juvenil con menos de 2000 personas es parte de las ficciones de la política regional y nos muestra la careta de organizaciones son votos.

Eso es lo que hay y mientras no desarrollen liderazgos seguiremos con muchas tarjetas y pocos votos. Eso da pena seguir teniendo partidos de dos votos que solo juegan al reparto burocrático y más nada.

Manuel Avila

@encíclica

Comentarios: