María Corina Machado: El soldado raso y el oficial tienen un sueldo de hambre

mariacorina118 Noviembre, 2014
ESCRITO POR Enrique Meléndez /TOMADO DE especial Noticiero Digital / 18 nov 2014.– La líder de Vente Venezuela, María Corina Machado, asegura que el mejor ejemplo de la destrucción de una institución bajo el gobierno chavista ha sido la fuerza armada.
opinan los foristas
“Chávez se propuso desde el primer día destruir a las fuerzas armadas y fue progresivamente llevándolo adelante”, afirma Machado en esta segunda parte de la conversación con Noticiero Digital.
¿Cree usted que la crisis que se vive hoy en Venezuela se debe a que ya se agotó el modelo clientelar de gobierno o es que hay un cambio de mentalidad, con respecto a cómo el venezolano percibe su relación con el Estado?
-El populismo y el clientelismo, además de la excesiva dependencia con el petróleo, no comenzó con Chávez; pero, desde luego, se ha exacerbado dramáticamente. Por lo tanto, yo creo que la transformación que tenemos que lograr en Venezuela está llamada a atacar los cinco males históricos: la dependencia excesiva del petróleo, el estatismo, el centralismo, el populismo y, después de 200 años, el militarismo.
-Y lo que me maravilla y lo que me llena de emoción es que nuestra generación, paradójicamente, después de este desastre y de este horror, vamos a ser capaces de superar las cinco a la vez. Eso es un primer punto.
-Un segundo punto es que yo creo que este régimen nunca quiso satisfacer las necesidades de nadie. No es verdad que este horror sea producto de que son ineficientes y corruptos; que lo son al infinito. Esta destrucción es intencional. Yo te decía que una de las políticas de Estado es la pobreza: todo aquello que genera autonomía está condenado a ser liquidado por un régimen totalitario.
-Durante quince años estos tipos de han dedicado a invertir una suma astronómica sólo para combatir el emprendimiento, la iniciativa privada; todo aquello que se asocie a la autonomía y a la empresa privada; no obstante, hay encuestas que te arrojan que, de cada diez venezolanos, siete están a favor de la iniciativa privada.
-Lo lamentable es que este proyecto colectivista se trata de aplicar durante los quince años que hemos tenido de mayores ingresos petroleros y que fracasa, rotundamente; pero, por paradoja, es la oportunidad para decir: “Ven, no es un tema de plata”. Estos modelos no funcionan. Este es un modelo que te conduce a un país como Cuba. Es el momento entonces de plantearnos otra Venezuela; porque el cambio es una cosa indetenible.
¿Cómo define usted al chavista de base?
-Para mí todos somos ciudadanos. Yo creo que esa obsesión por dividirnos en clases sociales o geográficas: los que viven en “el cerro”; los que viven en “las colinas”, o por ideología; incluso, por raza o por región; esa ha sido la clave que Fidel Castro le ha transmitido a este régimen para fragmentar y crear unas barreras ficticias entre los venezolanos, o, importantísima, entre civiles y militares. Esa ha sido, quizás, la primera barrera que intentaron levantar.
-Yo me siento como venezolana una ciudadana más, como cualquier otro que haya nacido en este país. Desde luego, hay un sector en Venezuela al cual se le sembraron enormes ilusiones y, producto de estas barreras, se fue desgarrando el tejido social y la familia. Porque ellos sabían que en la medida en que la familia se dividía, nos hacíamos vulnerables. Por eso insisto: la lucha que nosotros estamos dando es por unificar a la sociedad y unificar a la familia.
-Para mi enorme satisfacción; en muchas de las asambleas que estamos realizando nosotros nos hemos conseguido con algunos casos de gente que en otra época fue militante apasionada del chavismo, y a mí me impresionó y me conmovió la crudeza cómo me describían su ruptura con aquello que había sido una ilusión. Porque el término que permanentemente utilizaban era traición y, luego engaño: “Yo creí en ti, me traicionaste”.
-Y con mucho dolor; porque reconocer el precio que pagaste tú durante muchos años; quizás, dejaste de hablarle a algunos amigos; que se murió tu papá, y no le hablabas o a un hermano y luego descubrir que todo fue un engaño; en vista de que yo, genuinamente e ingenuamente, me lo creí; eso es muy doloroso.
-Es por eso que allí la aproximación tiene que ser muy respetuosa. Pero tiene que ser muy clara; es decir, tiene que ser sin engaños. No es justificando lo que el régimen ha hecho: “No, ellos tenían buenas intenciones; pero es que les salió mal”. No, no tenían buenas intenciones. Su objetivo era doblegarnos y para eso necesitarían tres políticas de Estado: la pobreza, la violencia y la degradación moral.
-Es decir, hacer una sociedad de mendigos destruyendo todo aquello que genera ingreso y autonomía: la violencia para paralizarnos y aterrorizarnos y la degradación moral; que creo que éste es el punto más dañino, y no me refiero, solamente a su propia corrupción y al hecho de que se conviertan en pactos de mafias, sino como pretenden corromper a la sociedad.
-Van estableciendo todos estos controles absurdos para que tú no puedas conseguir el pasaporte; para que no puedas vender tu mercancía; para que no puedas conseguir la medicina y así tienes que terminar sucumbiendo a prácticas no éticas. ¿Me explico? Eso es típico cubano. Porque ellos saben que nuestra fortaleza es de carácter ético.
-El ejemplo de las fuerzas armadas yo creo que es lo más dramático que estamos viviendo hoy; sobre todo después de lo que ha dicho por Vladimir Padrino López en los últimos días es fundamental, y para mí las fuerzas armadas es el mejor ejemplo de lo que yo te estoy diciendo en términos de cómo destruir una institución, fundamentalmente, a nivel de su autoridad y fortaleza ética.
-Chávez se propuso desde el primer día destruir a las fuerzas armadas y fue progresivamente llevándolo adelante; primero, con la ideologización, la forma como se fueron integrando los componentes; el cambio en la estructura: oficiales de carrera y oficiales técnicos; la creación de la milicia: la forma como se fueron fomentando mecanismos de penetración del narcotráfico en las fuerzas armadas, para irlas destruyendo desde adentro.
-A las fuerzas armadas se le asignan millones y millones pero a la hora de las chiquitas, ¿cómo está el soldado raso o el oficial en cuanto a su calidad de vida? Es vergonzoso, son sueldos de hambre; incluyendo el último aumento que está por debajo de la inflación.
-¿Cómo está el apresto? La situación en la que se encuentran, tanto nuestros equipos de tierra como nuestros equipos navales y aéreos es lamentable, y la misma formación del profesional de las armas. Unas fuerzas armadas terriblemente debilitadas tanto en lo físico propiamente hablando como en lo moral.
-¿Entonces, qué quieren ahora? Hay algo importantísimo: yo puse la denuncia en el año 2012: el Plan Sucre. Yo exigí en la Comisión de Defensa que se investigara el Plan Sucre que, entre otras cosas, plantea un cambio en la doctrina militar hacia la guerra prolongada que es de inspiración cubana, y ahí tienen lo que dijo Padrino López hace días; cuando habló de la integración de la Milicia con la Guardia Nacional. ¿Qué es eso?
-Eso es para tratar de destruir la Guardia Nacional y en paralelo, el desarrollo de los colectivos y de las fuerzas paramilitares como un mecanismo que ahora se confronta a unas fuerzas armadas profundamente debilitadas y entonces tenemos a una institución que ha perdido el monopolio de las armas.
-¿En qué se traduce esto? En que nosotros tenemos oficiales y soldados dedicados a actividades de gestión pública; de suministro de bienes; a organizar colas en automercados; de cuidar subestaciones de gas; de acompañar la distribución desde artículos de primera necesidad, hasta regalos de navidad, y juguetes; mientras la soberanía de la nación está en una situación deplorable.
-Sabemos que hay estados enteros de nuestro territorio sobre los cuales nuestras fuerzas armadas no tienen control; que es lo que está ocurriendo en el Amazonas; cuando ha sido apoderada la zona por mafias y bandas dedicadas al tráfico de minerales y otras actividades, aún más dañinas. ¿Qué ha ocurrido con la reclamación? Frente a Guyana en el Esequibo; como frente a Colombia. El patrullaje de nuestro vasto territorio marino; entonces, bueno, ¿de qué estamos hablando?
-Yo quiero hacerle un llamado a la conciencia del ciudadano soldado en cuanto a su debilidad y a su deber histórico a esta hora; en la cual civiles y militares estamos frente a la pretensión de desarticular y socavar las bases de la República. Esto es un llamado para que no permitamos que esas barreras nos impidan llegarle al corazón de todo.
¿Usted considera que a raíz de la destitución de Rodríguez Torres del ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz por presión de los colectivos, el país quedó en manos de los paramilitares?
-Está demostrado que el país está en manos de los cubanos, y creo que los cubanos han dado una instrucción bien clara a quien los representa en Venezuela; que es el señor Maduro, de que en un momento de tensión entre fuerzas armadas y grupos paramilitares, inclinarse a favor de las fuerzas paramilitares.
-Luego, porque los militares lo pusieron en evidencia; teniendo presente que había ya mucha conciencia de su existencia; pero que se pusieron en evidencia con toda su crueldad y perversión a partir de febrero de este año. Porque para mí hay un día que marca un hito en la historia venezolana y es la cadena de Maduro el 5 de marzo cuando ordena desde Miraflores a los grupos armados a atacar.
-Ya lo habían hecho y todos sabemos que reciben órdenes de miembros del régimen. Pero ese día fue Maduro desde Miraflores dando una instrucción a atacar; “a apagar candelitas”, con la fuerza y la contundencia implacable de estos grupos armados. Estamos hablando de estudiantes inocentes; mujeres indefensas que simultáneamente en más de diez estados del país fueron atacadas, minutos después de esta instrucción.
-Esto es algo cruel. Esto no tiene precedente en la historia y desde luego, allí se pretende y se ha pretendido exponer a la Guardia Nacional y a las fuerzas armadas al odio del pueblo; lo cual sería dramático tanto para la institución militar como para la nación venezolana. Nosotros tuvimos unas fuerzas armadas que, tanto en su formación como en su dotación, eran ejemplares. Había prácticas que había que corregirse; eso es verdad.
-Pero unas fuerzas armadas que, además, yo debo decir algo: en los 40 años de República democrática fueron fundamentales para sostener la democracia y la institucionalidad desde el mismo 23 de enero de 1958, pasando por el período de la pretensión de la invasión cubana cuando fueron hombres y mujeres civiles y militares; pero, fundamentalmente, las fuerzas armadas venezolanas las que repelieron esa pretensión de invasión y que después le dieron estabilidad a un régimen democrático. Por eso Hugo Chávez, viniendo de las fuerzas armadas, se propuso destruir las fuerzas armadas.

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